INTERROGANDO A ADÁN. POR EDMUNDO DE LOS RÍOS (CARETAS, 1981)

El colegial que apareció en 1928 ante Mariátegui con escritos con nombre de juguete (La casa de cartón), inventó vertiginoso su seudónimo: Martín Adán. “¿Por qué”, preguntó Mariátegui. “Para conciliar a Darwin (Martin: nombre usual para los monos de organillero) con el Génesis (Adán)”. Hace catorce años vive recluido en un sanatorio. Hace 25 no concede reportajes ni recibe a nadie, excepto a Juan Mejía Baca. Caretas, con tenaz insistencia, logró que respondiera a preguntas d Mario Vargas Llosa, Luis Alberto Sánchez, Max Hernández, Mirko Lauer, José Antonio Bravo y Javier Sologuren.

No importa el clima afuera: lloviznando o sol sobre las veredas. Durante años, evadiendo qué fantasmas, Martín Adán despertaba, se vestía, calzaba y salía a beber el primer trago del día en la cantina de la esquina.

Los poemas quedaban escritos en servilletas. Un día, hace catorce años, exhausto y convencido de que no hay evasión posible, el poeta, que “obra por manía”, invirtió el ritual, y así llegó a un manicomio, se desvistió, se descalzó y hasta la fecha permanece metido en cama, reconstruyendo el mundo dentro de cuatro paredes.

Si la poesía “es una quimera” el poeta es una realidad intransferible, con seudónimo propio, muy distinto al otro (Martín Adán ya ha olvidado a Rafael de la Fuente Benavides) que alguna vez fue, exiliado en sí mismo, con una obra poéticamente singularísima y un volumen ensayístico magistral (De lo barroco en el Perú), y una proclividad muy a pesar suyo a vivir como si no existiera. Tal es la realidad de Martín Adán, el mayor poeta vivo del país, cuya vida fue una escandalosa renuncia al medio aristocrático en que nació, y una permanente opción absoluta por la marginalidad, enterca voluntad por consumirse sin alternativa.

Caretas, como homenaje al gran poeta, logró esta excepcional entrevista a varias voces, pues Martín Adán responde a preguntas formuladas por Mario Vargas Llosa, Luis Alberto Sánchez, Max Hernández, Mirko Lauer, José Antonio Bravo y Javier Sologuren. Hace 25 años que Martín Adán no hace declaraciones ni permite entrevistas; sin embargo, gracias a la afectuosa y dvotaa insistencia de Juan Mejía Baca, presentamos las palabras de quien, consecuentemente con sus versos, se apartó dl mundo: “Poesía no dice nada: poesía se está, callada; escuchando su propia voz”.
Mario Vargas Llosa: Si usted pudiese elegir de nuevo su vida, ¿reharía íntegramente la vida que ha tenido? ¿O si no, qué cosas le gustaría suprimir o añadir a ella?
Martín Adán: La vida no se elige. La vida se padece.

MVLL: ¿Qué escritor o poeta le hubiese gustado ser?
MA: Rilke.

Luis Alberto Sánchez: ¿Qué influencia asigna a sus tías para formar el ambiente de La casa de cartón, y qué otros recuerdos tiene de ellas?
MA: Las tías de La casa de cartón son simplemente personajes literarios, sin vida real.

LAS: ¿Cómo realizó su contacto con José Carlos Mariátegui y qué reacción le produjo la publicación de sus primeros sonetos en Amauta?
MA: Fui presentado a José Carlos Mariátegui por José María Eguren y me causó la viva emoción que da a todo escritor la primera publicación de lo suyo.

LAS: ¿Cree usted haberse acercado más al surrealismo, al altruismo, o simplemente al “martín-adanismo”?
MA: Creo que al martín-adanismo, en al medida en que el martín-adanismo pueda interpretarse como sincera expresión de lo propio por Martín Adán.

Max Hernández: En la opinión de poetas  importantes la disociación, la disyunción, entre la obra poética y la actividad social es cada vez mayor. Para entender si esto es así para usted, le voy a formular varias preguntas: ¿Cuál es la relación entre su poesía y sus sueños?
MA: Ninguna, escribo despierto con plena lucidez, atento a la gramática.

MH: ¿Y la relación entre su poesía y su vida?
MA: Ninguna. La vida se me impone, la poesía la elijo.

MH: ¿Y la relación de su poesía y su país?
MA: Ninguna.

MH: ¿Y la relación entre su poesía y su tiempo?
MA: Ninguna, admiro y estudio a poetas de otro tiempo.

Mirko Lauer: ¿Es cierto que no quiere hablar de su persona?
MA: Sí, es cierto que no quiero hablar de mi persona. La obra tiene personalidad propia. Con frecuencia ocurre que causa asombro el que determinado autor lo sea de determinada obra.

ML: ¿Hay algo que necesita ahora?
MA: Paz, solo paz.

ML: ¿Cómo está la “rosa” a los 72 años?
MA: Los sonetos a la rosa siguen siendo la obra poética que prefiero.

José Antonio Bravo: ¿Ha escrito usted algún ensayo desde que terminó la redacción de De lo barroco en el Perú?
MA: No, ninguna.

JAB: ¿Qué es lo que le interesa a Martín Adán, poeta: escribir poemas, es decir redactarlos con grafías de un idioma, en este caso el español; o imaginar a través de la fantasía la poesía; o sentirla en todo su ritmo interior (el del poeta), modificarla con la fantasía o profanarla con la escritura? ¿O acaso algo indescriptible y por esta razón el poeta Martín Adán hace poesía, escribe poesía, para explicarse a sí mismo cómo es ella, quién es ella, cómo lo ve ella; la poesía?
MA: Sentirla en todo su ritmo interior.

Javier Sologuren: El año pasado la casa de cartón cumplió sus primeros 50 años. Una relectura me llevó a preguntarme sobre su condición genérica: ¿es novela?, y de no serlo, ¿cómo la definiría?

MA: No es novela. Es una serie de estampas del barranco de cuando yo era niño.
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