MIX DE LJUDEVIR HLAVNIKOV (ILUSTRADO POR CARTIER BRESSON)






The amniotic loto 
(2005)

a Julia Antonieta Romero Ortega

oligárquico hastío travestido
en su paradoxal espina de lado
el nadie y la nada juntos en su ágape
falsados por los dedos y la lengua rota
aquesta hoguera alimentada
declina su alfanje en vida prematura
hálito de penca sobre la rosa equilibrada
pulso en juego de té se modifica
la arena tártara y no
unánimes de exhausta levadura
elevados al poliedro

*

breviario mana dicción fronteriza
especialidad perifrástica del asco
los cuatro puntos del agua vacía
variaciones de orilla antes de su desaparición
prueba la fuga el astrágalo
rapta la iguana su macho renacuajo
anticipa una partitura
para el cuerpo fuso de sí mismo
a un lado de la estrofa
apóstrofes tatuados por el sargazo
en cadena instantánea

*

la circuncisión de la ceniza
purgada al ligamento recalado
al quinteto de la eclancia
las postrimerías de un cúbito ventral
trépido polvo obsede
la nata insular cede al sarcasmo y afina lo impalpable
peridoto augita feldespato a diario
himna geminada insistencia
punciva ojera de insoportable
número quebrado

*

oscila el incesto y la crema
al fibroma emboscado en su octava
allende la perpleja dimisoria del átomo
que mira lo mirado dimanado
como mía he la castora
tardía en madriguera
cuarta dimensión de papel
huso que yace con honor geodésico
a velocidad cero despidiendo los exilios y los funerales

*

superficie del leño poliándrico
renueva el cataclismo del apátrida
que no la calma faltriquera entreteniendo a la bulimia
merodeando el final de la mosca
en torno de su dórica armonía
repitiendo la coda al ascáride
se costra y pule en la traducción
exige inmoral a la parapléjica y lisurosa neurona de todas
detritus este convite de amor y muerte

*

glaucoma en las mil hojas
retira opulento el eje de su espejismo
extraño que tiende carne
filmada al cartílago
saqueando intemperie
el incubado carbunclo
en la cicatriz desta niebla pierde el hogar
y devienen heliotropos y licopodios a su hipóstasis
arrulla proterva escolopendra
aprende el sueño o la respiración

*

intemperie sobreviviendo al uno mismo
desposada de un festín ausente
que añora inhalación exhalación
del extensivo rumor en lo inaudible
que se detiene o no
entre los portaligas
un pie sin nada
grana latitud esta fracción
que corresponde al sedentario

*

naturado brocal luxado por la copa sin mística
tuberoso bajo la inercia del mantel
y el último acorde de la escarcha
nimbo cuando la carne reverbera sin idilio hacia el anonimato
a quién persigue la osamenta
en su huerto cerrado
viruta engulle obstinada e involuta

*

despojo que se acopla al olvido
que se cumple cuando arriba y triunfa el loto
ignorando esta pausa pareada
esplende el ciclo de la espora
pupa transrreal en la estocada ortopedia
imán aura quimera
cortejo de agua

*

pringada interpela su quiebra
tu memoria rota hacia la hipótesis
cruza injerto
ideal corsé numerario
contrabando contiguo plasto
modelado limo sin fungir
la fosa no siendo fisis
aherrojada ni extante
niega el naufragio y la forma

*

qué greca sonámbulo rizo en reposo
cenit del plancton en contrario
reconquista oxidándose la víscera arponeada
en el hemisferio exacto rey y reina
siguen a su carroza
la partida desoída siempre
redime al histrión por el talle
razona tapir de cutis a cutis
acoplado a la rosa del saurio

*

hela sospirada
su siesta mínima materia pace
ovillo nonato atribulado hermafrodita
a proporción de toda fragilidad
si tarda faziendo tacto en insondable encaje
dormita aprehendido como raposo
malferido celaje

*

sobredosis de fábula
transmite ya trasnoche el silencio
de una piedra putativa
buscando a sol
ante destrucción y destierro
su innúmero circuito
sublime ribera
deriva sin agnición
en lo inmóvil tan hallada

*

preterido desta molicie
en traje transparente
fisgea manco y se liga
azogue al tamo solista
firme soma adúltero epitelio
simbiosis refocilada página demás
imposible muñón que roza los navíos desolados
ungiendo la procela sin señales de reino

*

resma carnicera pico
perecible desde la verdura
brasa y fanal
efecto mácula del párpado alumbrado
a espiral hebra
alcanfor que empluma
la memoria no la caricia leprosa
a tus tegumentos y oscilaciones
exenta orfandad
o mortaja fixa en el sedal
desliza las raudas nieves

*

horrísono remedio
insostenible oscuridad que viene
fogón y dolor cabo
deformes y acribillados
huérfanos
repitiendo gota a gota
la verbena desta savia
salpicado
aguamanil impreciso
en tu propia mácula

*

amapola y fardo
han de declarar fobia a lo configurado
nominando las esquinas saqueadas
por un líquen excesivamente inocente
a un hoyo concluido
por mutilado y atroz
efímera oblicua horma
desciende sobre su cauce cifrado
lumbre en ti sosegado carbunclo
que me recoge y alcanza
categórica ascua
amancebada en tus libaciones







Las Bodas de Maoldòmhnaich An-Clùid-Deárthair
A Cristina de Suecia, en la unción de los puertos en que nos despedimos por última vez


y desde entonces la belleza no habida


músculos sin cenit oh pleitesía de severas millas de encaje blando
custodiando los cadáveres aullando al respirador artificial


un flexionado postigo despedaza el volumen en línea rauda recuperación de
nuevos ornamentos a los suplicios del meandro


la órbita que establecen los artefactos sedentarios modifica el deseo precoz
los acertijos ladean el rumor sin término medio


contra los pueblos el arca jamás arredra sus ardientes ortigas dan fertilidad
a los recién nacidos en un disipado satélite


la protoscopía vigila el fin del cielo entre nosotros un jinete paleolítico gravita
con lupa las naves enfermas a la diestra de qué proa el viento


arma a tu amador caballero con las manos vacías de guirnaldas y
sortilegios


catastro castrado del caterpillar en tu cartografía vuelven de toda latitud
aquellos de quien huyó el amor vertido hacia ningún lugar


la eclosión de un alba propicia completa apenas las boreales y las geodas
de otros sonidos


en un laboratorio cardinal los antípodas inscriben encantadores designios
por la durmiente abandonada a su arco iris penetrados de los nueve
firmamentos el extremo el gran vacío


la larva del campanario pule los vitrales y su error es la claridad que los
bellos laberintos reciben pulcramente deshaciéndose de las catedrales


la calesa ha llegado por nosotros


cada viaje sume la lentitud de la copa en que conspira el elixir


imantados por una discreta y grave inteligencia los eclipses de la carne y un
color que se pierde por la oscilación de un árbol despojado de la tarde
fustigan los pasos de una loba siberiana que conquista la umbría de los
zócalos las intemperies trasmiten las mil vergas del andrógino


ruégoles mis campos mis estelas y mis ríos no anhelar al prodigioso que ha
vencido a su sombra rosa que el que vuelve no soy yo ni la bárbara princesa
es quien me acompaña


un ruido sin par ensambla los fetiches y las clavijas del esteta a su apóstata
excelencia


el anj el abanico de ases y complaciente la espada que duerme en nuestros
jardines expuestos a la endemia y la entropía que nada dicen


vestido de tules con una bolsa de arroz las taxonomías repiten perfecciones
regias del niño traidor el más amado campeador


acéfalos lacayos inmóviles peregrinos caballos pintores elefantes acróbatas
ingenuos amaestradores de perros ciegos imitadores de pájaros y fieras
túmidos tragasables campestres pífanos ardientes orfebres mancos
truhanes y gentiles disfrazados o apacibles


no dejaste ninguna sospecha de tu cuerpo


desencadenados miles de pétalos enmudecen a la crisálida y su cicatriz de
pánico humo rinden su donación


breve tránsito del porfiado oh la deshora de un pío impertinente ruiseñor ella
está dormida sonríe disecada


festín bielorruso a la parmesana con gigantes animales y cometas deviene lo
azul y te saluda son miles las mesetas observan las torres


el puente a la misma hora

Gdańsk, 1848







El Bautizo de Nostrus Cygnus Maximus
A Lyenn, durante el enjambre de Swammerdam




eufrates tigris ganges yang-tsé


espadas como ríos delinean nuestro horror bajo este acantilado otro encaje
fucilar destituye al sol en pos de un reino pequeño y rabioso que horade el
cauce del agua


veinticuatro horas solares silban contra el turno de una muerte natural
ciertamente no hallarás nada personal en cristo cuando laves tu cruz entre
las cenizas


alba de enroscado párvulo en el martirologio del símil quieto en el cadáver
calciforme y ejemplar


un sextante demediado se opone al signo ya desierto de un fermentado limo
pirámides que no ceden arena que cautive la fábula del incesto exquisito que
encienda pétalos de nieve oh rosa circuncisa






El funeral de Gwenhaël of Oldscheeyld

A Sir Hedwig y su antiguo barco de Nicea


un fulgor precedido por la disipación que no supimos cómo ni cuándo trajeron los fragmentos del radar
un buen pastor y todas las plagas que despedimos regresaron a casa por nosotros
apoderado patrocinador rusticida abrasa tu prosa oh ergonomías de ceniza
un prado de higueras esvásticas las copas la partida vencía el plazo
de súbito un corto eléctrico no pude hacer nada más que abandonar su reloj en mis párpados
lábilmente el acróstico cae sobre los políglotas y cierra la manga apoderándose de un toque de queda
las entrañas de un hallazgo anómalo a su especie ya una encarnación cosmética
una mañana forestal en torno a su novia pretendí con inaudito pudor la muchedumbre
el lobo observa la aguja y la bella nodriza deja la almohada y la funda bordada con suero culinario
guardemos armonía combustiona la carne y la mácula ya el disfraz mortifica las manías de un rey mendigo
amante de esclavos pretéritos efebos que dan calor a las alcobas de las infantas
cuencas de mariposas y retratos cien veces de noventa y nueve escalera real los perfumes trasvasados en lodo e insulina
un famoso pianista comenta su alergia y engalana los tarsos ecuestres allá va su trópico baladí sírvase el aperitivo
rebaño de sombras cremado entre las rocas y los farallones de la opuesta orilla un virus subía al coche de un bebé
el científico dueño de sí mismo
sobrevivir sin pasaje a otras esquirlas de canto boreal ostenta tu ramo de rábanos y resígnate a la mirada dimensional
oscilando en las fauces de un profundo cambio que subsiste en tu quietud de tropa
los soldados enumeran la angustia que da la sangre de los locos los suicidas los condenados aquellos proscritos de la vida
como tú trazo y construyo un artefacto que fabrique cubos de salitre en torno de la roña y los bares en que buda asiló a la humanidad en su ano
hablemos del coturno inciso en el abismo sin pensar en la arquería lejos del mundo suprimida en cada frase por que no en cada engranaje una radical fisión de aire
y yo el primoroso clavo permanente de tus cartas desplazando un vaho de infierno desde los muelles
al castillo de tréboles el recodo de un heraldo entre la niebla y una palma de azul novoandino se cierne deshaciendo las coordenadas y su simpatía a salvo de toda corrupción
un aromado aceite lava nuestro llanto funerario ebulle la maroma en los genes del anciano principito guiñol
conozco esta falacia hice alguna vez un altar de agua sobre las rocas para el otoño las nutrias bebieron demás es cierto
acércate aquí nada fue escrito no
voces que fueron suyas alguna vez un auto de fe a las cinco de la tarde al estribo de un tranvía extático
al umbral de un hada que colmó mi vértigo se retira mi imperio unigenital
en cada punto de fuga un hermano en la esquina merodea con espigas el año solar
un solo pico lidera el cliché y lo formula en arcadas de fuego impaciente plano del movimiento
vidrio y frágil mercurio su funeral en nombre de un tejido vacío en pleno contenido y cotidianeidad mueve las hojas de acanto
aduana de la muerte sagrado sea mi miembro en esta infinita costumbre
no hay sentido privilegiado para morir se muere en armonía con una forma sensible
edad de oro del saurio arriba abajo una amable circunnavegación
una piedra áspera sedimentación de viajes que recalan los mantos de una tierra en fronesis
los paisajes hacia un mirador oh celosía de fulgores oh imperio de la hipóstasis en que quiénes y cuándo caen al mar y secretamente filtran su espíritu
un desplazamiento de litoral tu oclusión y la desposada diéresis
los vestidos juran en falso y germinan una trampa de luz en los atrios mapas de esferas
el verano sobre ti mientras el amor se evade como un flujo de cal atravesando la médula el talle de tu alrededor
un extravío reluce el origen del mundo
croa inconcluso ranúnculo empiézate pie aurora de mis legañas tal es la fuerza del niño precoz
y la desesperación en la lumbre de una armadura abrasada por el moho
oh calesa encendida nieblas imaginarias de oldscheeyld que despierte mi tesoro de su boda cristalina ha el eco
una periferia de resplandor domeña al epiléptico pulsión impía de tacto disonancia que pronuncia su peso reanuda sombras y embiste la arena contra los muelles sin mendrugo

Copenhagen, 1986
  

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