EMOTIONAL RESCUE: GUILLERMO CHIRINOS CÚNEO



foto de jason akira somma



Gatos nocturnos

Era una voz de uranio, una ronca voz como de asfalto, como de rosas aplastadas por las bocas mugrientas. Y le advertí celestemente que un pobre muñeco antiguo se divertía en sus bigotes. Y el vaso azul, en la ceja lleno de cerveza, respondía a la ciudad ebria pordiosera del alto hermano bajo letrinas.

El poema entonces quería morir. La primavera nocturna lo llevaba hacia un viento de túnicas y muerte, pero sucede en nuestras ramas que corrimos huyendo de los lechos; volamos casi sobre esas hierbas de la noche, vociferaríamos quizá a muchos parques de Lima la caída de nuestros ciegos dulces gatos cimarrones.

Poema rojo en la ciudad


En faro y mar y viento inacabables.
Mujer de sal y paja y viento cálido
De poseer tu trompa alada en el instante.
Ah, sería alto una sed… de apache insomne!

Mujer de arroz y paja y musgo suave,
en coral de luna ortiva y nebulosa,
en crepúsculo azul y pálido,
mujer de anís olor de alondra…
Ah, sería alto morder tu rosa esfera!

Sed de arrancar la hierba boca entre tus piernas,
de poseer tu cuerpo en yeso y en pescado.
Oh piel roja en arcos tibios y en campanas!
Ah, sería alto un cáliz golfo entre las rosas!

Mujer de hastío y paja y cal y escama.
Ebria y sed terrena de candidez y virgen.
Pescadora de remos blancos en un bote violento.
Ah, sería alto morder el mundo en tu mundo!



foto de jason akira somma

Cenicienta


Derrumbada caíste hacia la tierra,
derrumbada y sucia por mis brazos,
derrumbada caíste hacia el planeta,
caíste derrumbada.

Tú fuiste la sirvienta de mi casa.
Tenías un cuarto de terrazas y escaleras.
Y tus pechos derrumbados por mis ojos,
cayeron a mis ojos, derramados:
Una cascada desflorada: Ano y sangre, Cenicienta.

Mis colmillos de perro echando baba,
mis globos de rey marciano en su castillo,
mis pelos de lobo helado en brujos cráteres lunáticos, derrumbaban,
calor de espuma, vapores,
derrumbaban,
sobre la ola de tu vientre blanco,
estallando en bocas de geranio,
derrumbado,
bordoneado de espumas negras y de vahos.

Tú fuiste la sirvienta de mi casa.
Poma, fámula, apio, ámbar, nalgas de ceniza.
Tenías un cuarto de escaleras y novelas deshojadas.
Y una cocina rosada olía a ajos y a madera.

Fue en la noche
Y mi trompa de escarlata alucinada
vibraba semen a los bufones y a la luna.
Derrumbada caíste, Cenicienta, y las novelas…
Y mi semen polen a tus vellos y a tu panza en rosas.

Derrumbada sirvienta de escaleras,
fuiste sexo entre planetas,
carne en flor abierta, arrabalera,
madre derrumbada.


jason akira somma

Otoño

En un amplio parque blanco de Lima.
Yo mordía la boca de las rosas moribundas.
Mientras un flaco perro corredor, tronaba
Mi humedad, mi roja humedad, palidecida.
Era otoño, neblina…
Y las ramas parecían hierros vidriosos
sobre blancos malecones derruidos.
Y las hojas en otoño parecían
viejas flacas de papel antiguo.
Era un pálido ahogado
en turbias aguas verdes, desteñidas.
Era otoño como una biblia floja
en rosados cartones zozobrantes.
Era otoño en Lima.
Y yo, moría…
Ebrio caía entre las rosas caídas de semen, podridas.
Mientras un ciego hermoso corriendo
daba gritos cincelados, neblina.
Otoño, su limosna.
Y desnudo un hollín aullaba entre las sombras.
Era otoño a las seis de la mañana.
Llovía.
Y las rosas moribundas hacia el grito,
pudriéndose mataban.
Era otoño en el alba. Las seis, abril.
Era otoño en la muerte.
Era Lima aterrida de otoño bajo azules vómitos de nieve.


El sismo

Oh cerebro nervio, espectro y aterrante,
vomitas rojos rudos y azules luciferes!
Oh carne de temblor cerebral…!
Oh araña de sol en las paredes del polen!
Grita un niño enfermo, pávido,
la bruja ebria de lotos venenosos viene.
(Trotante noche embolia sobre un pulpo de hojas azules).
Una luz de horror en las sombras de estío.
Espectro bohemio en el cisne, es la nieve nocturna,
rosa pálida en la luz.
Oh cerebro, oh cerebro inextricable
oh círculo de ondas rojas y truenos en la noche!
Alegría! Oh alegría del ogro musgo en el cielo!
Tractores. Lenguas sangrientas en cauces parlantes.
Alaridos de los gnomos nemorosos, ringleteantes.
Oh nudo de cables, Ferrocarriles, ferrocarriles…!
Oh alambres rojos y violentos en la cárcel zurda de los
cerebros aterridos! Tranvía deshilachado en metales blancos,
Pálido, loco, oh loco! Moho perverso, enclenque, derrumbado.
Un lirio enrojecido en los ojos.
Oh fierros torcidos y fornicadores con una rosa negra y erecta
en el vientre fiero!
Grita un niño enfermo y las telas de calor, vibran.
El cerebro estallado con sus ojos violeta,
contempla –erizo y tromba aúrea- el cráter de la luna negra.
De Idiota del Apocalipsis (1967)

  
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