“POEMAS ENCONTRADOS EN LA PRIMERA DÉCADA”. ROBERTO LÓPEZ BELLOSO (INTERVENIDO CON BANSKY)




2001
año uno
desarmado de golpe el hormigón armado
el acero de la estructura y el mármol de los revestimientos
erosionado de pronto
por el golpe
del fuselaje de plata que como bala de plata golpea
contra el corazón de su presa
raspa la carne de los que estaban ahí por imperio de la obligación o del turismo
les cala los huesos con el frío de la muerte
los hace saltar como muñecos de estopa
pero no son muñecos
no es estopa el material del que están hechos
es otro el tejido que se estremece por el golpe
del viento
que les corta la carne cuando caen atravesando el vacío/
el golpe del fuselaje desarma de golpe
el hormigón armado
vuelve polvo lo que había sido oficina
tarjeta postal
o línea de horizonte
se derrite el acero
y el mármol se fragmenta en partículas y maquilla el rostro
de los impuntuales que abajo
resguardados por el azar
emergen
como muertos vivientes: impuntuales oficinistas
envejecidos antes de tiempo
el pelo cubierto de polvo
los trajes
cubiertos de polvo
los lagrimales
llenos de polvo
y después
cuando pase el ruido de los gritos de las sirenas
cuando hayan acabado de sacar por la tráquea de los bomberos el polvo
cuando se calle el sonido
de los suctores hospitalarios que les quitan de adentro el polvo y los escombros
cuando se recojan los vidrios y escampe
cuando recojan las ventanas medio derretidas de los Boeing estrellados y las pongan
en la vitrina de un museo
entonces lo que era explanada
tarjeta postal / oficina / línea de horizonte
mutará en silencio y será
por completo
y para siempre
ground zero



2001
íntima uno

la magnificencia de los años pasa
como las flores

que se adhieren a la seda
donde la mirada
resbala
más lenta
el tiempo se retiene en la memoria antes que termine
de pasar cada golpe
de reloj
en la pared de la sala de mahjong
se queda casi quieto mientras la mirada resbala en la seda
y la lentitud puede medirse
por el color de los qipao
de tzu lizhen

primero pasa el rojo
estampado despacio
después un verde jade este
ya más lento
lineal
con un detalle esferado
y recién el ocre se queda
en la mirada perdida
que se detiene y no vuelve
la espalda
(el ritmo es solo un intento
la espalda una tentativa
la mirada vuelve
a comenzar)
al otro lado de la pared los extraños juegan al mahjong
pero de este lado
las enredadas líneas del qipao
se adhieren a la lentitud
del encuentro que falta
al borde de un gesto que no llega
(años después
como meteoros en verano
danzan los recuerdos
con líneas enredadas
en el ritmo)




2003
íntima tres
cuando escribió john ashbery
sobre el autorretrato en espejo convexo
lo hizo replegándose sobre la especulación
sin demostrar directamente la imagen
para protegerme de lo que anuncia cualquier autorretrato
no a mí especialmente
sino para proteger en general
al que desprovisto de toda protección se expone
al reflejo
escribió john ashbery
de ese modo
replegándose
sobre la especulación
pero no se entera john ashbery
-si es que vive todavía-
del otro espejo en que me miro
y que interroga cuando me inclino sobre ti
para dejar caer
una gota lunar y perlada
que primero se aferra al extremo del gotero
pero luego pierde pie y despeña
como un bombardeo de nácar
prescripción de oculista que golpea el primero de tus ojos
-mi espejo-
y se derrama
para rebotar expulsada por el párpado
que se cierra en defensa cerrada pero inútil
porque ya tocó la superficie el corazón de la gota
todo esto queda fuera del campo de visión de ashbery
a quien recuperaste del vacío
como si en el hueco que se forma entre dos manos
para detener el agua en su caída y llevársela a la boca
como si en ese hueco de tus manos estuviera la forma
de madera
en la que hizo colocar un espejo convexo el pintor del cinquecento
y desde esa forma de madera con espejo
que formaste en el hueco de tus manos
para detener el poema de john ashbery que caía sin que nadie bebiera de esa copa
me diste de beber evitando que se perdiera para mí
dejándome desprotegido
ante lo que anuncia cualquier autorretrato
y más desprotegido todavía
ante lo que anuncia ese autorretrato
en particular ese
ese mismo
precisamente al reflejarse en el espejo de tus ojos
en el momento en que cae el bombardeo de nácar de la posología exacta de los oculistas
y que sólo yo veo
porque sólo yo me inclino
efímero enfermero
sobre ti
desprotegido



2006
año seis
han muerto los primeros cisnes
en padova
a causa de la gripe de las aves
tiene un hilo de agua padova
que baja en paralelo a la ciudad
y allí han muerto
los primeros cisnes
amenazan en bandada
los fantasmales augurios
de una nueva pandemia
carromatos crujientes pasarán por las calles empedradas
y el humo de las hogueras
dirá dónde
en qué esquinas
están cremando a los cisnes
volverán a ser lo que eran
rozagantes de muerte
las calles del casco antiguo
de las ciudades del véneto
también las lombardas
y las umbras
pintarán cruces blancas en las puertas de las casas
con trazos inseguros
y lo harán sin preocuparse
de las leyes de la perspectiva
ni de la lengua figurativa
que había crecido en padova

en la capilla de giotto
a nadie le importará la temperatura del cuerpo
de los visitantes
que antes refrigeraban en una cápsula enmascarada
como sala de espera
les pasaban un vídeo
y los hacían esperar
a que descendiera un par de grados
la temperatura del cuerpo
les secaban la humedad a los visitantes
para proteger las imágenes de giotto
el beso de joaquín y de ana
en la puerta de la ciudad en palestina
el descendimiento de la cruz
y el compianto
junto al cristo muerto
pero ahora que también han muerto los guardianes
ahora que la gripe de las aves
ha dejado a padova sin nadie
que proteja las imágenes de giotto
ahora que no hay posteridad
porque ya han muerto los primeros cisnes
es tiempo de encender velas antiguas
al pie de las imágenes
que ya dejan el pedestal del arte
y son simplemente virgen
simplemente cristo
simplemente cruz
última esperanza de nuevo
en la hora de la pandemia




2008
réquiem ocho
y hacia la aurora sesgan agudas golondrinas,
como flechas perdidas de la noche en derrota
Julio Herrera y Reissig
el viento agita los mástiles vacíos de la noche
clavados en la explanada como lanzas
de un ejército que no hace mucho se ha rendido
el golpe
de las sogas contra el metal con herrumbre
tiene el tam tam del vacío
de la noche
vacías carreteras que terminan en curva
se entretienen al comienzo
del suburbio
el eclipse es lo que media
entre una palabra no dicha
y su sentido
cuando llega a los suburbios el viento pierde
la voz
se torna un abanico mecánico
que apenas mueve el tramo que no ha querido
peinarse y queda
despreocupado
cubriendo un rectángulo de frente
en el suburbio de un rostro
la carretera termina en curva
deja que los mástiles se claven
como lanzas
en el costado de la explanada
que sangra el hilo de la noche:
eclipse mudo que pierde el sentido
de la voz que acaba de rendirse



2009
año nueve
una mascarilla azul turquesa
tapa la boca
de la estatua de piedra
para evitar que diga lo que sabe
de quienes ya se han ido
desiertas las salas del museo
sólo guardan el eco
de los pasos de nadie
en el suelo yace
la rota linterna del guardián nocturno
que no tuvo tiempo
de cubrirse a tiempo
así que no son suyos
los pasos de nadie
que dejan la huella del eco
en las salas desiertas
alguien puso un tapabocas
sobre la estatua de piedra
la pieza más valiosa del museo
no encontró mejor modo
de hablar
de la inutilidad del gesto
que hacerlo
con la inutilidad del gesto
para nada han servido
afuera
los tapabocas
los antivirales suizos
las medidas urgentes
de las autoridades sanitarias
adentro
ya no quedaba nadie
salvo el guardián nocturno
y también él
hace un momento
cuando escuchó los pasos
-o el eco de los pasos-
dejó la caseta de vidrios aislantes
-asediada fortaleza en la que ya faltaba
el alimento y el agua-
que lo protegía
contra el aire viciado del distrito federal
tomó su linterna
y salió dispuesto
a proteger
la estatua de piedra
la que apenas había mirado alguna vez
en su ronda nocturna
pero que sabía la pieza más valiosa
del museo
antes de caer
en el umbral de la sala
alcanzó a verla en su sitio
ladeó la cabeza y cayendo
sintió el alivio de ver
el tapabocas
dispuesto en el rostro
de la estatua de piedra
mientras los pasos
-o el eco de los pasos-
se alejaban despacio


Apéndice: línea de tiempo

2001
año uno: atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York.
íntima uno: veo, de Won Kar Wai, La magnificencia de los años pasa como las flores, conocida en español con el título comercial de Con ánimo de amar.

2003
íntima tres: recibo Autorretrato ven espejo convexo, de John Ashbery.

2006
año seis: gripe aviar.


2008
réquiem ocho: muere el cineasta Michelangelo Antonioni.
2009
año nueve: estalla la gripe del cerdo en México.

Nota interna: este libro obtuvo el Premio Juan Carlos Onetti 2012 en la categoría Poesía.

La Obra de Roberto (y la O mayúscula no es inocente) es bastante difícil de extirpar bajo poemas separados, de cada libro. Y todos sus libros llevan ese comienzo: “poemas encontrados en…”


En fin. Les cuento por el tema de las titulaciones que lleva cada poema y para que más o menos tengan una idea. 


Dato curioso del autor: RLB no participa del “ambiente”. No lee en público, raramente se lo ve en alguna lectura. Creo que es excesivamente tímido (creo, pq lo trato poco y nada) y su actividad más pública es la de periodista (muy bueno, por cierto)

Laura V. Alonso.


FUENTE ORIGINARIA: “poemas encontrados en la primera década” de Roberto López Belloso.(ed. Banda Oriental 2013)

Anuncios