MAGDALENA CHOCANO. LA TEMPRANA TRAGEDIA DE LA MANO (ANTOLOGÍA ARBITRARIA Y A PAUSA PLENA)






V

Oscuramente
como hago aquello que me alcanza y me supera
asearé uno a uno mis objetos
Un rayo de sol puede atravesar las cortinas cerradas/
un paseo de antorchas puede colmar el patio de penumbra…
Un líquido negro reposa en un frasco
acecha a la mano distraída que al abrirlo librará
los poderes dormidos
Los nombres de las cosas se labran se relievan
no lo digo por los altivos enseres que me cercan
(qué indócil el tacto sobre ellos/
la temprana tragedia de la mano)
lo digo por un sonido que no llega
Un cuerpo se forma a pausa plena
modelando su sombra en esta lumbre
y la acción es difícil cuando existe
un instrumento solo
XIII

De pronto soy la peor voz
la más agraz
la condenable
que acomete el muro de las lamentaciones
Se quisiera escuchar un canto/ una oración
antes que el ininteligible tumulto lapidario
que asuela superficies
El muro ignora si me lamento
si maldigo
si impreco o lloro
pero teme a mi bronco soliloquio
como a un juramento de demolición


XXIV
Yo soy intratable
ninguna luz me alumbra
El corazón puro es un cuchillo acezando
navegable incrustación del mar
Yo soy transparente
ninguna luz me evade
Óyeme espora habitante
no sé si soy eterna no estoy segura
Quien a Sí Se crea a Sí Se destruye
Materia es energía
Luz es energía
Materia es luz
Círculo de tiza donde nada concluye
Estoy formándome/ estoy creciendo
mi cabeza enterrada empieza a abrir los ojos
voy a reunir las partes todas de mi cuerpo
voy a contemplarme
Aire/Tierra/Agua/Fuego ¿sabéis de mí?
No. Nadie sabe de mí
Ni yo misma me sé
Auscultemos la fibra cándida y salvaje del silencio
Oye el estampido de esquejes reluciente
vibración de telares
Oye el rumor de epopeya que transgrede la vida
Huraño exceso el de mi transparencia
asaz deslumbrante
                                         Empáñeme yo?
                                         Hágame soportable?
                                         Vuélqueme opaca y mortal?
Celebro la Arista.
                                         La espina de la rosa.
                                                                         La punta del proyectil!
Todo lo que vale a la hora de sacudir el polvo de las
sandalias
Al final
                                         Quien a Sí Se crea a Sí reposa
                                         por eso nunca me equivoco o siempre
                                         y la luz desespera de seguirme


Propuesta de Beatriz

Todavía siento esta melodía en la oscuridad
una partitura hecha trizas por familias
de músicos que ejecutan una justicia
sumaria en cada recodo de la urbe
¡cuánto castigo cabe en sus notas lejanas!

Esta augusta catalepsia tiene oídos
para olés y llantos

doquier reinan y dividen las leyes draconianas
contra el tararear furtivo

las reapariciones son
un remolino de hojas
que se revuelca
en el gris del otoño

duelo y vuelo en la santa madrugada,
ojeras de un sueño repleto de agitados acordes
de rencillas con el más allá porque la belleza
no cierre el paso a otras bellezas que se niegan
a marcar el compás,
que niegan el compás,
la maquina de incidentes entreteje
¡tantos ayes!
¡tantas manos retorciéndose en desesperados regazos!

esas voces atlánticas se agigantan por los ríos del aire
vuelve una rumba insomne a inundar la orilla del durmiente
nadie debe aferrarse así
a un estribillo
de palabras que no existen
nadie que no esté de más

de más y respirando el acontecimiento
que se extingue en la lejanía de un sonido
has de creer para sentir que tienes algo,
siendo el tener cada vez más decisivo,
y el sentir, apenas sombra del tener,
y no prosigo

es
evitar la sombra
tanto como
evitar la luz



Este poema sin ajedrez…

este poema sin ajedrez
no puede aclarar la política
que contienen los poemas con ajedrez incluido
aquí no existen
las batallas de filas negras y blancas
sólo hay letras
chapoteando en un blanco
mar deleznable
sin reina enloquecida
que resguarde a un rey inerme
avanzan igualitarias resignadas
hacia cualquier naufragio


XXV

A MAGDALENA VARIAS

El arte no es claridad
nada nace transcurre o fina prístino
no lo que viene de pacarina densa y pura
Separar del cielo la mar
único gesto certero
paradigma de Quien busca do apoyar su pie y danzar
En el principio
el esfuerzo
Músculos extendidos
Flexión
Preciada Libertad de los Objetos
Opaca Tozudez que No Aminora
Todo nos Une Nada nos Separa
Aquella viscosidad
difícil para el contorno armado por abuso del lenguaje
entrevero tu tarea tu trabajo
parva ciencia tu paciencia
El cuerpo.
Pelo.
Flor de agua.
Tierra.
Entera estoy cosa inigual a todo reducida
Decanta Mina tu argumento
que no me aplaco de ritmo
y siempre me desvelo



Todavía siento esta melodía en la oscuridad
una partitura hecha trizas por familias
de músicos que ejecutan una justicia
sumaria en cada recodo de la urbe
¡cuánto castigo cabe en sus notas lejanas!
Esta augusta catalepsia tiene oídos
para olés y llantos
doquier reinan y dividen las leyes draconianas
contra el tararear furtivo
las reapariciones son
un remolino de hojas
que se revuelca
en el gris del otoño
duelo y vuelo en la santa madrugada,
ojeras de un sueño repleto de agitados acordes
de rencillas con el más allá porque la belleza
no cierre el paso a otras bellezas que se niegan
a marcar el compás,
que niegan el compás,
la maquina de incidentes entreteje
¡tantos ayes!
¡tantas manos retorciéndose en desesperados regazos!
esas voces atlánticas se agigantan por los ríos del aire
vuelve una rumba insomne a inundar la orilla del durmiente
nadie debe aferrarse así
a un estribillo
de palabras que no existen
nadie que no esté de más
de más y respirando el acontecimiento
que se extingue en la lejanía de un sonido
has de creer para sentir que tienes algo,
siendo el tener cada vez más decisivo,
y el sentir, apenas sombra del tener,
y no prosigo
es
evitar la sombra
tanto como
evitar la luz


la locura de ser aún cuando ya ser imposible
¡redunda, hosco río de remembranza,
Sobre el bello desequilibrio que introduce
La irreflexión en el paisaje!
Por dentro del negro tímpano de Dionisio
Basculan las voces atenienses conspirando
Ignoto oír-
-turbulentos espejos
Música extraviada en cerebral trastabilleo
Girando sobre el abdomen
Que escapa hundido ante un pubis
exaltado
tras una ráfaga de codos
esa broma de ser otro inaudible
la pincelada submarina
navega por ese cuerpo
un oleaje del sistema
ramificado de penumbra
recompone el esbozo
juegan los prisioneros a dar voces
rasgan la curvatura solitaria
ese oído se pierde en aquellas visiones
ese oído se escurre
tras el ansioso coro
manotea la perfección
del agua que agazapa
para asaltar
ese inane respiro
permitido
en la orilla


25

en un parque largas horas
cuando tras la ventana oval
una sombra espíe y tiemble
crearme
crearte
esa textura de piel bajo mi mano acaba
y desliza sobre mi pensamiento
la prodigiosa diafanidad de un cuerpo
mi caminata abrazando tu cintura
nuestros pasos resuenan
en la blanca avenida mental de esta memoria
todas las calles se detienen al filo del océano
y allí estás tú
los ojos bajo el ala del sombrero
el luminoso regazo
las plantas de los pies apenas húmedas
mi blusa blanca henchida por la brisa
te cubre los hombros
cuando escuchas mi serenata
cantada en este puerto terrible de la historia
este júbilo es real porque no existe
y digo estas palabras
en las orejas de marineros ebrios y neuróticos
a los que he apartado a puntapiés
para que tú transites levemente
por las esquinas indecibles de la noche

VERDADERAMENTE los planetas
Nemea y Salamina
bellísimos
ante los ojos almados
se dispersan los no mumerosos hijos
esa noche paseé con la parentela disminuida
que había quedado allí
diezmados durante ese viaje interestelar
a millones de años luz, de años sombra
la lava furbunda y belicosa
atrofiaba largamente los caminos
era difícil avanzar con medios de transporte tan arcaicos
cual es el bendito itinerario de los vientos
que trazan el camino de regreso
secreto que conoce el navegante portugués
ha jurado callar, callar, callar
imperio el suyo de silencio y tiempo.
36
este es el vacío vívido y poderoso que ningún aliento empaña
ante su áurea membrana
la especie titubea
en la sangre
está reencarnado
se extiende movedizo bajo ninguna nave
en su incandescencia inexplorable
el brillo de la mirada palidece
cuán remoto este olor
cuán infinito
este es el sobresalto
la osadía
lo que sin desear se ha deseado
la bienvenida muerte 

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