MARÍA INÉS CASTRO. “IMPRESIONES EN LA GRAFÍA”

david kattán

Mundo que oprime por la certeza del santo

Vuelvo al sentido que no destruye.
Debiera seguir el intento veloz,
huida abierta.
Camino sin precedentes
como un génesis sordo
a los pasos, ciego a las huellas.
Segundo intento de no perderme
Existe un fantasma en el desierto
de las líneas divisorias.
Él escucha voces en una habitación de pensión.
Los demonios le piden su parte
por llevarlo a la luz de un Sebastian.
Música de fondo,
como un animal
y su rito sagrado de acercarse al humano
sin entablar el oscuro diálogo,
la indiferencia de la palabra.  
Soga de los muertos, revisitada desde el Sur
La planta sagrada,
marrón como el miedo
me aceptó en un fragmento de cielo
cargado de lluvia.
La palabra es  mentira,
todo pasó en silencio encerrado
en colores de tiempo, posibles.
Ahora, el huevo blanco
persigue un lado herido,
la última imagen :
negro-tubos , contra el blanco del techo.
Nadie te Colina los ojos.
Ella sanó ese momento en verde pegunta
que se abre midiendo un infinito.
La pasión según Bernadette
Las luces son débiles en curso del corazón,
las palabras cumplen la ley del marchitarse en las flores
del huerto de Juana.
¿Es la sangre como río de perdones la música del fin?
¿los rezos por el perdido nombre?
Muere como todo,  ante
la cruz.
Si la virgen clara pudiera saber además de amar
Si viera el ciclo monstruoso de la misa negra
Que la nombra en el frío amanecer.
Las piedras escuchan las preguntas de los peces,
Sonido del lento argumento a favor del sueño.
Orillas de barro y arena replican las respuestas
en la diadema del tiempo ocultado al Dios que todo ve.
Existencia de un mar interior que se manifiesta
En oleadas de dulzura enteramente fugaz;
Y decir dulzura es decir un mundo que se quiebra
Sin dejar señales de haber estado unido alguna vez .
Japoneses impresionan en el descampado,
gracias a la luz que puede ser fijada
como una bomba  de actividades inútiles
contra todas las sombras  de la luna.
Tibio corazón de la mañana reflejada.
Estancias vacías de Salto
intentan tirar mi ánimo
por la borda del Pearl Harbor.
Alegría con nombre: Joaquín
y su sobresaliente en la prueba de Historia
sobre la Segunda Guerra Mundial.
El resto es esa niebla 
De las 6 :45 a.m
en la calle Los Paraísos
*
Bajo un sol de mediodía en invierno,
recibo:  la pena mirando
hacia el  río Santa Lucía.
Un sueño que necesito
no sea profético:
la virgen clara que escribe
en la arena
algo que no veo.
El secreto del sentido.
Todo sentido se relaciona con el Hijo.
Mientras tanto miedo
yo sigo el rumbo de los humedales
sus crías de fe.
Necesito que los sueños no sean verdad
en ningún plano de existencia.
Que la irrealidad no sea un lugar.

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