DESEQUILIBRIOS DE LA ESCRITURA 2015: DENTRO DE MI CABEZA COMO SI DISPARARA UN REVÓLVER (1)



Estimado Luis Eduardo:

Me pides opinión sobre lo mejor del año y no te la puedo brindar  debido a dos cuestiones fundamentales. La primera es que no compro libros por una sencilla razón: no creo en las bibliotecas, creo, más bien, que los objetos que están en ellas, deberían encontrarse en permanente circulación. Sin embargo diré que si debo destacar algo desde el Perú esto sería, en primer lugar,  el triunfo obtenido por Margarita Osterling a través del libro Construcción civil , escrito por su esposo, el poeta Willy Gómez Migliaro. Pero, dado que todo lugar en un podio imaginario es relativo, ¿no lo sabía?, dudo si el hecho que Willy haya obtenido el Lira sea aquello que me importó más, hace mucho conozco su escritura. Tal vez no. Y tal vez, sí, destacar la aparición de un contingente de jóvenes reunidos en los colectivos Ánima Lisa y SUB 25. Esto me da esperanza, no me pregunten de qué, la esperanza es algo etéreo y no existe un GPS capaz de localizar su situación. En ese sentido si esta cuajó, donde sea que fuere, ocurrió merced a la aparición de los libros de los hermanos Vera, los Wachowski de la poesía peruana: El libro de las opiniones (que sí, salió el año pasado, ¿y?, recién lo leo) y Acajo mundo. Destacaría también entre los hallazgos, más que libros, escrituras, por ejemplo las deMario Morquencho y Roberto Valdivia.

Personalmente también fue satisfactorio reconciliarme con la escritura de Eduardo Chirinos a través de Treinta y cinco lecciones de biología (y tres crónicas didácticas); poder, por fin tener en físico  los libros de Patricio Grinberg. Me parece muy saludable, y más celebrable aún, que haya aparecido una segunda edición de Patersonde William Carlos Williams, el trabajo de Hugo García es notable.

Me alegró que VOX sacara a la luz Una procesión entera va por dentro, de Rodrigo Quijano. Esto ya es bastante, más si agrego la aparición del título Grandes atletas negros del gordo Arellano.

Mi fe por la escritura de Tamara Kamenszain continúa siendo enorme, creo que El libro de los divanes la renovó.

Me embronqué con Anne Carson, creo que ya se me está autoreciclando en demasía  (y, tal vez, justamente por eso, se le sobrevalora. Así son las paradojas: una muestra de ello es el resultado de la encuesta que realizamos).

Me quedé con las ganas de leer el nuevo libro de ensayos de Eduardo Milán. Por cierto en el Perú hay un joven, Luis Alberto Castillo quien destaca en este ámbito, sería muy bueno si contara con una tribuna más visible.

No ocultaré tampoco mi satisfacción por Dime novel,primer volumen de una trilogía que despertó entusiasmo y causó alguna urticaria. Y seguro que me olvido de otro montón de títulos y circunstancias. 

Ya se viene la Navidad y la lista de compras me altera la memoria. Luis Eduardo García, te cedo la palabra.

Con urgencia,

Maurizio Medo

Anuncios