DESEQUILIBRIOS DE LA ESCRITURA 2015: JUAN JOSÉ RODINÁS




Dos amigos me pidieron que preparase una lista de mis libros predilectos del año. Finalmente elegí textos (no necesariamente publicados este año) y que alteraron –o ampliaron- mi idea de lo que puede ser un poema interesante. Descarté así estilos ya vistos en autores ya vistos, etcétera. Personalmente, yo creo que uno lee para dejarse influir en términos cognitivos y ampliar así el universo emotivo propio: no para juzgar en términos apodícticos. La posmodernidad multiplica las diferencias, las sensibilidades y, desde luego, los gustos. No se puede escapar de ella, como no se puede escapar de capitalismo salvaje, de la telemática invasiva, etcétera. Por eso, estos libros apenas responden apenas a un gusto muy personal:
1. The Invisible Gift: Selected Poems
David Morley
La poesía de la naturaleza parecía un asunto de neoludistas (como el Unabomber), hasta que leí a David Morley. La inmensa virtud de Morley es la pátina de historicidad que le da a la naturaleza en sus poemas. Curiosamente, estas apariciones de entredichos históricos o culturales no sofocan las imágenes de animales o plantas. Y tampoco éstas ceden a volverse meros símbolos alquímicos, sino que buscan verificarse en situaciones casi fotográficas, reflexivas y de asombrosa belleza. Todo en un equilibrio muy sutil. Un libro maravilloso. Y, en mi caso, una reconciliación con cierto modo de mirar el mundo.
2. Objetos y retratos: Geografía
Gertrude Stein
Libro raro y, a la vez, bello en su extraña perentoriedad. Pura escritura de formas discrepantes, alucinadas, insólitas. Un libro impenetrable y al mismo tiempo conmovedor en su troquelamiento de superficies.
3. Hordas de escritura
Chus Pato
Diario lírico en una época en que los diarios líricos empiezan a volverse un subgénero del poema. Lo que distingue a Chus Pato es la multiplicidad de capas escriturales que trabaja y la profundidad de su planteamiento. Desde la reivindicación política hasta la mitología celta, estos poemas se extienden como fenómenos de una metaescritura que, sin embargo, siempre se muestra cálida y apelativa.
Sólo elegí los tres primeros que vinieron a mi mente. Supongo que la lista podría continuar por algunos títulos más –tampoco tantos-. Por Navidad, háganse un regalo y lean la poesía de Chus Pato.

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