MARTÍN RODRÍGUEZ. Y ESTO TIENE QUE VER CON TODO


fabrizio pastore



















Mariposas de Lüdenscheid
En Lüdenscheid, en 1917,
los niños alemanes mataron 47.990 mariposas.
Ni una más ni una menos según registros. Y eso tiene que ver con todo.
Lo hicieron para cuidar las cosechas. Así como otros
recogían carozos para hacer aceite. Y otros juntaban
semillas de girasol
entre las vías del tren.
Cuando llegó a Alemania el invierno de los Nabos
ninguna otra cosa se podía comer más que Nabos.
Nabo hervido, pan de Nabo.
Alemania se quedó sin papas.
El niño que corrió una mariposa entre las plantaciones
también pudo decir que hizo la guerra.
Chochos los niños paraguayos si esa hubiera sido la consigna 50 años antes.
Y no convertirse en hombres a la velocidad de la luz.
¿Cuánta fuerza hace falta para cumplir esas misiones?
Hace falta siempre la fuerza que hace la tierra para que coman de ella.
47.990 mariposas.
Las mariposas son como las papas: ya no existen.
El ascenso del alma de un niño en humo oscuro de una papa hirviente.
Entra el primer tractor a Villarrica. Lo maneja un niño de ojos celestísimos.
Miles de mariposas alrededor.
Cañón de bronce fundido con las campanas de algunas iglesias, en el Arsenal de Campaña de Caacupé, en 1869.
El espíritu está hirviendo: la guerra en una pava abollada.
La campana que va a la fundición no arrastra nada. Ninguna fe.
Es la sola campana en esas circunstancias.
¿Y la pava? La pava calentó el agua con la misma calentura
con que se hace cañón puro.
La fundición es un conventillo de utensilios y creencias.
La monja que arrastra la campana por la lomada
no nota que va el cura metido en la campana.
El fuego de la fundición es el fuego de una inquisición
al revés: la religión se transforma en brujería.
Madres con las campanitas colgadas, los anillos dorados, las cruces,
entrando ellas mismas al fuego, y saliendo del fuego
con sus hijos en brazos:
la verdadera joya familiar hirviendo.
Combate de Acayausá (18/07/1868)
Los soldados paraguayos mataron a Miguel Florencio Martínez de Hoz.
No queda claro si fue asesinado el día que lo atraparon
a orillas del río Acayauzú, el 18 de julio,
o si murió un día después.
(¿Murió empalado?)
Lo deben haber cuidado. Sólo lo ataron a una cama.
Miguel Florencio entre las balas y el humo soñó con un campesino
que venía y con un machete habría un coco y le ofrecía.
Llovía y te ofrecí.
Tomaba del coco Miguel Florencio pero eso le encendía más la sed.
(Eran brasas el agua.)
El campesino también le ofreció (le hablaba en guaraní y lo entendía igual)
llevarle una carta a su madre. El guaraní, todos los idiomas,
se entienden antes de morir. La muerte es una sola
lengua. Quedó
escribiendo la carta
junto al campesino, hasta morir.
Larga, larga la carta. Mientras moría seguía escribiendo.
Saltaba su propia muerte para seguir escribiendo la carta.
Ibitimí
Paraguayo bajo el árbol:
¿qué fue de tu arpa tumbada contra la arena
cuando sonaron las campanas?
Paraguayo que huye no sirve para otra guerra.
¿Toda la leche que tomaste
se hizo un gran cuerno de calcio?
¿Un trueno que te arrojó a las mareas?
Paraguayo que huye sirve para la paz.
Tu país no tiene mar, pero la marea es interior.
Tuviste que hacer un curso incesante de aguas.
Cálidas, gelatinosas o rosadas.
Tuviste que hacer de tu cuerpo una selva
donde esconderte: ya no estabas en tu cuerpo,
por el río bajaba tu cuna, y
despedía un vapor igual al de esos barcos del
Chaco, pero había una tristeza ahí,
una cuerda del arpa abría el surco
para que fueras a hundirte arrojando
una bandera blanca a la tierra.
Paraguayo que huye sirve para otro país.





fabrizio pastore

















Cuando llega la hora del adagio
Cuando llega la hora del adagio
cuando llega la hora del adagio
el whisky sobre los hielos tarda más en caer
cuando llega la hora
en que la autopista es un largo shhhhh
y es la hora del “uh, me olvidé”
la hora del sms tardío a los ex compañeros
que se reunieron esa semana
y es la hora del llamado que dice
“no te llamé pero pensé toda la semana en vos”
cuando llega la hora del adagio
y se muerde el plástico del celular
con la mirada perdida,
y menos mal que el pasado se pisa
con las ruedas mojadas
de una autopista lisa
y el chofer le pregunta qué prefiere
si la velocidad máxima
o la velocidad mínima
y el adagio que empieza adentro
con el chocar de los hielos que el alcohol
envuelve y disuelve hasta que se encuentra
un punto que mirar… uf, cuando llega la hora del adagio
del funcionario con pasado
se deja atrás la ciudad de residencia
y se vuelve a la casa natal
es viernes
y el  Ministerio de Desarrollo Social
no duerme
y el celular que muerde
es el que quedará prendido
con su señal roja titilando
en la Responsabilidad.
Principio de orden
Los demócratas llegan para repartir lo que los republicanos produjeron.
A vos que te dimos la remera
Sólo espero que vengas un día
a pedir lo que es tuyo.
A vos que te dimos la remera.
A vos que te dimos la remera.
Roja y negra.
A vos que te dimos la remera.
Traela transpirada.
A vos que te dimos la remera.
Que tenés entre 18 y XX años.
A vos que te dimos la remera.
Traela chivada.

Que la cosiste.
Que la descosiste.
A vos.
Que te dimos la remera.
La roja y negra.
Para asustar.
Una remera lisa negra para asustar a tu clase. Tu familia. Tu promoción.
Una remera lisa negra y letras rojas.
A vos que te dimos la remera.
Venite con el hacha.
Estás en las filas del partido del Orden/Desorden.

(Y Elvis está vivo)

Monzón machado
(Plan Nacional de Alfabetización)
Después de leer Machado,
palabras que no usará jamás:
clepsidra,
adamantino,
rueca,
tahúr,
pitagórica, prensiles,
cangilones, etc.
Las separa como el que separa
aceite usado
de aceite virgen.
Pro y Contras
La feminización del mundo, o, mejor, el fin de la guerra como organización del tiempo,
ah, el flujo de energía erótica que ello provocará…

No hay ninguna institución que en su inercia lleve la Clase al paraíso.
La Trabajadora Social escribe:
Que se levante el torno de su
tumba de carne y hueso y cante la marcha fúnebre
a caballo en Chacarita. Grrrr.
Que vuelva el colimba con la leña
fresca silbando como el niño que silba en las viñas
con el mismo silbo que acompañó a unas cabritas a tomar agua del río
y el mismo silbo que sigue como una mariposa sigue
a un tractor.
No estás sola Estalingrado ni Alicia ni la Maravilla de la pobreza
mientras haya Grandes Silbadores Argentinos.

GRASA.
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