DAMIÁN LAMANNA GUIÑAZU. PROPIEDAD HORIZONTAL

La casa de Damián es su palabra, su poesía es su hogar, ahí convive con el recuerdo de su madre, con el de su padre, con su infancia y su juventud hecha carne en un conurbano sensible, el periplo letal de las mudanzas, los trenes, los hospitales, las plazas, la mansedumbre del barrio, la tardecita chapándose a un horizonte hecho fuego. Entonces, con una naturalidad poderosa, aparece el almanaque emocional que estructura su familia, su amor, su deseo, el abrazo perfecto en el silencio justo. Propiedad horizontal es conmovedor, escrito con paciencia, con criterio y con huevos. La lectura avanza, pasan la páginas y, como los perros cuando comen pasto, cada poema purga un espacio propio dentro de una casa infinita que, de un modo u otro, determina como personas a los que se levantan y se acuestan ahí, los salva de la incertidumbre que hay en el afuera. Un lugar que, por lo menos en este libro, solo sirve para colorear, para edificar un secreto, para tomar posición, para darle más valor al adentro: un mundito de reconstrucción, una trinchera lícita y necesaria.

Leandro Gabilondo






1
ya no vivo acá
voy soltando el ritmo, las distancias
que tallan la forma de una nueva casa
ya no vivo acá y sin embargo
vuelvo en cada órbita
a llevarme a mis fantasmas
convencerlos del peligro
de ir dispersos entre perros y escaleras
que no sienten, será eso
la vida en mil fragmentos
decir quién soy desde cero
cuando piso un barrio nuevo
sonreírle a todo el mundo, ya no
vivo acá y un caracol emerge
desde el agua, las macetas, con sus voces
soy mi propia casa
la que siempre está pendiente

la que nunca está vacía






4
cuando un infierno se extiende
buscamos palabras que nos distancien
de la muerte, un vocabulario médico
para llenar de objetos y esdrújulas
ese agujero que satura la cabeza
“falla multisistémica” significa un cuerpo
que deja de responder en una cadena
de instantes detenidos, ella está hinchada
dicen ya no le funcionan los riñones
pero mienten
está cargando aire para volverse un globo
esperar ese rayo de luna en la ventana
como una señal de superhéroe
salir volando hacia un jardín
al borde de la tormenta no sé
por qué, hay días

en que elijo recordarte así






5 / primero tenés que cerrar los ojos
“te veo
estás con tu novia melisa, sentado
en una alfombra con dos bebés en brazos
alrededor
tierras oscuras, el canto de los lobos
pero igual las criaturas sonríen”
sus compañeras de pieza dormían
las fueron cambiando por otras
con los días, la cosa se puso dura
extraño, mamá este juego

de no poder hacerte más preguntas






10
a partir de ahora impregnar las paredes
de par en par las rejas
para que mi voz entre como un rayo
proyecte la sombra del cuerpo
sobre la claridad de los objetos
un conjuro o una fiesta
haciendo círculos y círculos espero
que los fantasmas decidan
si es un lugar seguro
para cocinar o dormir la siesta

recorrer la casa a oscuras sin caerme






16 / las imágenes gritan hasta encender las luces
son golpes en el medio de la noche
iguales a la cola de un perro contra la madera
pienso en una mujer
que baila por los pasillos de esta casa
se escurre entre los muebles, me busca
en las habitaciones donde la oscuridad tiembla
en minutos, lo sé, va a empujar la puerta
un repiqueteo de uñas rojas su cuerpo
tal cual se vería ahora
si el fuego no hubiera hecho su camino
serán sus andrajos
el vestido transparente o violeta, sus ojos de trapo
sobre los míos, frente al miedo nos abrazaremos fuerte
como una enredadera, hasta que la música comience
no sé si el baile será con una versión de la muerte
o con los restos de mi madre
en su camino interrupto hacia el polvo
afuera la luna respira inmensa
sus latidos invisibles son los de un limón que sangra
antes de arrojarse desde un árbol
para probar que todavía existe
una claridad que nos llama a gritos

desde el fondo erosionado de la tierra

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