ÁNGELA SEGOVIA. LO MÁS RARO QUE SÉ




elena shumilova











Residencia del olvido
Es como un rumor de tierra blanda,
agonizante,
una esponja de helechos y plumas,
como una lengua.

Algunos la vieron absorber océanos,
chupaba el agua
los mariscos y hasta los peces más mamíferos
que aún podían respirar
y todo se hundió en las profundidades del subsuelo.

¿Por qué te duelen las cosquillas?
¿Por qué te duelen tanto?
Mira,
sólo sé que después vendrá la tierra
a por vosotros.
Vendrá acariciando primero,
vendrá a chuparos los cerebros
pequeños y blandos como dientes de lactante,
como un bebé que quiere leche
y chupa y chupa y todo se queda seco,
como cuando mamá te daba leche,
¿te acuerdas?
claro que puedes acordarte todavía,
se quedaba tan cansada siempre.

La tierra
vendrá a lamer vuestros años,
a limpiarlos,
los dejará tan vacíos.
Los abismos las llamadas
desaparecerán,
el hambre la lluvia todo.
todo bajo la arena,
y sobre ella una multitud vaciada dando tumbos,
sin nada que decirse,
chocándose unos con otros,
chocándose contra los objetos.
Pondréis pegatinas con los nombres a las cosas,
pero no os acordareis de leer,
las letras también las devora la tierra.
Ya no sabéis leer.
no hay cosas, no hay personas,
crujido de pasos,
barullo de mesas y de sillas y de copas,
pero no hay nada.

Nada sirve,
La tierra,
Nada sirve.



lo más raro que sé
cuál era sinceridad?
venirnos a nacernos acá, entre las fábricas puños
un vaho
milimétrico borda
un segundo el frío
no es la noche que avanza
son los raíles que van
contra el morir del tren
creí quel bar sería uno lugar desos elegantes
uno lugar de tibio ilumen ilu ilumin a la hora que salgas
que tendría, tendidos, dentrismos y luz
dice, creí quel bar sería uno desos elegants places
quise un gin, lo quise así, con todo
me lucí, ni modo, ni el apuro
así al auspicio de viejas de cráneos
de hiperpobladas cabezas
sus pelos reteñidos, sus manías ocupacionales
y no estaba aquí el sitio mío, no estaba? por aquí?
sonaban frases golpes
un ritmo así que larga al vidrio
sonaban frases golpes golpes
al ruinoso enfabricado fondo, puños
hacia la ilumen ilu ilumin esa que, se mueve
no, no es la luz que se mueve
somos nosotros, es el reflejo que va
contra el morir del tren
eh, creí que sonreirían
que llevarían chalecos desastre
color vino los guantes, la barra enmaderada, oscura, oliente
el humo de un cigarro expandiría sus brotes
sería rico de ver, así, con nubes grises el cristal se fuma
nocturno deser
deserto de la lenta, lenta mueca
una copa habría sido lo más
que borracha me encuentre el día
si me encuentra
me sentiré agradecido
y al calor tuneloso
se abre en rojo en blanco
se abre en rojo en blanco en blanco
quien quiera
sus mortuorias dormideras del tren
sus perros flacos, sus íntimos movimientos de recolocar
asientos
sus cuerpos son bultos sueltos
el túnel blanco rojo blanco
el túnel rojo blanco blanco
el túnel rojo blanco blan co
el túnel blanco
blanco era,
sí, yo creo quera blanco


Al comienzo estaba el cerebro secreto dijo un borracho bebiendo leche de madrugada, junto a la ventana de su pieza. Al comienzo, hay un andén intérmino. Largo largo, miren como se aleja. Ahora sí, este insistente, monocromo, rigor vertebral, rugor de la piel, que va de la nuca al centro / de la tierra mismo / no es más que un aviso: / ya cierne lo duro / estaré feliz de recibirla / y sonrío con arrojo, con heridas / aún quebrándome / después que la inminencia del desvelo acabó de desaparecer / ¿qué nombre le pondré? me / pregunto, pequeña mascota salvaje / su cuello despeluchado / sólo quiere sorberme desde el cielo / y llevarme donde nada cambia / donde ni una cifra / donde no existe sospecha ni medida.


No existe consuelo para mí, entre los pasadizos veo ratones dice el borracho, con la cara blanca por la leche de la madrugada. Veo ratones, dice, pero huyen de mis afectos. Hay señores uniformados, me espían en cada rincón y luego no dicen nada. A uno le pregunto que si va a cerrar la puerta. No dice nada, pero se marcha. Después aparecen los capitalinos de las risas, llevan bultos como cuerpos, no saben nada del deseo, ni de lo que no se ve.

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