KAREN WILD DÍAZ. ANTI-FÉRULA

Tenía los ojos vendados
¿o no tenía ojos propiamente dichos?
En todo caso sentía los pies
quiero decir sentía la superficie de la planta del pie
la piel de la planta del pie en su arraigo al suelo y a los
músculos
sentía el soporte, el peso, la textura, la humedad, sentía
calor
En los ojos tenía lo seco. Tengo los ojos secos
Y me molesta ver. Me decía entonces: tengo ojos
Sin embargo, solo los siento
¿Veía yo?
No lo sé pero necesitaba TOCAR
Veía con los músculos y los tejidos
con los líquidos del cuerpo, con los cambios
de temperatura y ritmo
que me hacían salir a correr o no querer hablar
Veía como podía escribir. En una zona interior-exterior
a mi piel-muscular-ósea que no sé si es
material o espiritual y en todo caso es ambas
porque puede ver
Veía con la intuición mediada de los sentidos y los
aprendizajes previos
Veía sin razonar. Solo tenía lucidez. Pero
¿veía yo?
No. No veía
Vivía en un lugar variable entre plantas y bichos
Sentía yo
Así podía ver

Maceración


el aire negruzco y pesado
en la imagen bañada a la luz del cemento
corro escapando del túnel brillante
que engulle entre el mar y la cumbre
serigrafía al oscuro
nubarrones trenzados
lanzarán níveas cuchillas de fuego
de zinc las gotas
son lanzas y piedras
son pétreas granadas
corro peleándole al viento las piernas, el torso
el túnel luminoso en el fondo
va tragándose al resto
al resto del cuadro
que se macera
en un bostezo álveo
en un claro del mortero

(Humana) belleza
“…regarde-moi qui change!”
Paul Valéry, Le cimetiére marin

por el tajo que me atraviesa asoma
estoy al descubierto
herida por los objetos con aristas
por la materialidad del signo surcada
soy el sentimiento puro
desdobla de par en par persigue
visión completa de cierlo
llueve sobre mí ¡que me nutro!
estoy dejando un nuevo hueco
donde otrora
la puerta de un edificio
en el ventarrón de los pasillos
al medio de este patio taciturno
desnuda y acurrucada, tiemblo
la sombra o la casa
presiona ante mí
y soy la fuente
en este patio me eternizo, pondré
mi tumba en los vergeles
¡abriré los cementerios y sobre un árbol
-voz arrastrada por el viento,
cantaré cada poema escrito
cruzaré bailando la noche
I subsuelo
Ante cada intención de sistema, yo agujereo. Abro un túnel por el cual enviarme hacia un subsuelo, pues siempre hay un subsuelo desde el cual ver. Cada vez que quieren  encerrarme, no me encierro, hay una rendija o puerta, hay, solo es dar con ella, quiero decir que no agujereo, que encuentro y paso, que encuentro y hago o me hacen un subsuelo, que siempre están temblando los sistemas
III subsuelo

Respiro en lugares transitorios. Todo lugar es en el tiempo. Siempre a punto de desmoronarse. Donde aparece el ser, desaparece el movimiento, pero quien va saltando de subsuelo en subsuelo avista la danza del ser, siente la ilusión de su gran porte. En efecto, el ser es intenso, flexible y ágil, como un bailarín. Y yo también soy, por tanto me muevo. O yo que me muevo, por tanto soy. Las leyes estiran los dedos, quieren calzar uniformes  -los uniformes tienen agujeros, nunca son uniformes, luego se usarán en las fiestas de disfraces





Anuncios