ANÍBAL NÚÑEZ REVISITADO. SELECCIÓN DE CRISTIAN GÓMEZ



Aníbal Núñez (Salamanca, 1944-1987) ocupa un lugar paradójico en las letras españolas. Muerto a una edad relativamente temprana, pero no lo suficiente como para ser inmortalizado en el panteón de los fallecidos antes de tiempo, se suele o se solía hablar de él como uno más de esos poetas que no habían recibido la atención que merecían, por parte tanto de críticos como de lectores (si es todavía posible separar ambas categorías, particularmente en el ámbito de la crítica).

Pero he aquí que una mera búsqueda en Google nos arrojaría una cantidad más que considerable de entradas donde la discusión de críticos, lectores y académicos en torno a la obra de este poeta salmantino es cualquier cosa, salvo escasa. Reparo en este fenómeno porque no es ajeno a otros ámbitos geográficos de producción literaria (Boris Calderón en Chile, Guillermo Chirinos Cúneo en el Perú, por dar sólo dos ejemplos que se me vienen de inmediato a la cabeza), donde al parecer resulta particularmente atractiva la figura de la recuperación, de la corrección a posteriori del canon. Más allá del meritorio afán de justicia y reparación que subyace a estas lecturas, al cual creo que nadie podría oponerse, cuesta no preguntarse por qué, en medio de formaciones literarias más o menos establecidas, se repiten estas tentativas de rescate. ¿Son acompañadas, estas últimas, de una relectura del pasado que negase la debida apreciación de tal sujeto poético?, ¿vienen acompañados, por sobre todo, estos rescates, de una revisión de nuestro presente que tan ansioso parece estar de re-evaluar su pasado?

Como sea, la crítica en España sí ha identificado algunos de los motivos más recurrentes en la escritura de Núñez, motivos que lo hacen parte de una generación (novísima), pero que también lo alejan de ella. La razón para argumentar lo anterior es que aun cuando la poesía de Núñez es sumamente particular, tampoco busca desembarazarse de su tiempo, sino más bien subrayar sus esencias, su peculiaridad. De este modo, no son pocos los que han visto en su obra un conflicto irresoluto entre la naturaleza del paisaje español y su rápido deterioro ante el avance urbano. No se trata aquí de un blanco y negro donde por un lado está la naturaleza impoluta y por otro la ciudad enajenante. Lo de Núñez es, si cabe aquí este adjetivo, más sutil, puesto que él habla de un proceso de extinción, del encuentro entre esos huertos del radio urbano con los polígonos industriales, de acuerdo al decir de Vicente Luis Mora. No es difícil especular que tal vez haya sido precisamente este espacio entre medio, este carácter de bisagra, lo que en un principio no supo entender la crítica peninsular.

Otro punto no menor de la obra de Núñez es su relación con Salamanca, ciudad natal y de donde prácticamente no saliera nunca. Amada y odiada, laberinto y dolor, Salamanca representa para Núñez un lugar sin salida, una ruina del pasado pero también un símbolo de lo sacro: en este sentido, la profanación de la naturaleza a manos del hombre vuelve a ser unos de sus temas recurrentes. Agrega Isabel González Gil que la ciudad es una ciudad perdida para este poeta:los restos de un pasado, las arquitecturas gloriosas de otros tiempos en decadencia, edificios en ruinas, monumentos, solares abandonados, los residuos vegetales y minerales”. Una Salamanca natal y dolorosa. Las lecturas y relecturas que se siguen haciendo de Núñez de seguro le han dado y le darán ese sitial que algunos tanto reclaman para él y que, aparentemente, tan escaso interés despertara en el poeta mismo.

OH, NÁYADE, NEREIDA, NINFA SIRENA, TÍA

Oh, náyade, nereida, ninfa, sirena, tía
buena reproducida
todo color tamaño
casi natural muslos
apetitosos anunciando
un producto, pongamos,
anticongelante, verbi gratia
gratia plena de ganas de comerte
poseerte en pleno escaparate

lo malo es que sabemos que nuestro
atrevimiento
lo pagaría el seguro
y mucho peor saber que nuestro muerdo
no iba a encontrar una manzana viva
sino más bien sabor de cartonpiedra
y una falsa apariencia de relieve camal
en la litografía
y acabamos comprando cualquier cosa
en desagravio, buenas tardes,
por nuestros malos pensamientos.






EXPLICACIÓN DE LA DERROTA

Se sentó ante las líneas enemigas
en una mecedora, sorteaba
los disparos, sonriendo: la primera
bala le había alcanzado mortalmente
Se seguirá meciendo
hasta dejar sin munición a todos.
2.000 LIGHT YEARS FROM HOME
                                                             
                                                 The   Rolling  Stones

Náyade imperceptible emerges poco antes
del desayuno en sueños imposible
de guardar en las páginas del libro
de cabecera
                      Sota de la baraja rota
en la que mato el tiempo haciendo solitarios
gritando soliloquios trazando planetarios
viajes para los dos en un metro cuadrado

Nereida suburbana flor entre los escombros
sé de sobra el color que no tienen tus ojos
sé de sobra el sabor que tiene la presencia
de dos guardias civiles en cualquier estación
y fauno ciudadano sigo y sigo tu pista
y la pierdo en un charco de luces de… mercurio
o en una mala esquina que da a ninguna parte

En un astro lejano a dos mil años luz
hay dos platos dos velas y champán para dos

No sé cómo decírtelo dónde se meten las
cosas que ya te iba a decir y no digo…
…aunque de todos modos es igual:
he olvidado el camino
y el champán bostezando -no llegamos- explota
y las velas ya queman el mantel y los platos
-ya platillos volantes- cansados de esperarnos
se han largado y han vuelto
cada uno por su lado a su antigua alacena.

Enero, 1971

ENCUENTROS

Tibio yeso tus ojos tienden sobre
mi corazón en ruinas: rapidísima
reconstrucción de un templo a ti advocado.
“Taller del hechicero” 1979
                                      


(ATENDIENDO NO SOLO A LAS ÓRDENES DE LA
ADMINISTRACIÓN HOLANDESA)

No tengo aquí que transportar bagajes
ni pertrechos, soldados, municiones,
mujeres. No preciso tres canoas
ni procurarme otra o dar recados

Puede que la partida se haya fijado para
las cinco de la tarde
(El sultán de Tidor prometió ayuda)
Puede ser que ni sea necesario
apagar la citada insurrección

No sé qué hacer con el papel
donde apunté: “los mercenarios
cobrarán del botín”

Lo que de veras necesito
es abrir un paréntesis.

SHANGHAI

Sanghai ha estrangulado la serpiente
de la revolución -y ya sabéis
lo que quiere decir en China una
revolución: epidemias
y hambre tras el incendio y el saqueo…

Pero hoy los pesadores
de té y sus delicados
artilugios de peso son el símbolo
de la justicia

                     No creáis nada
de lo que cuentan sobre
los comerciantes del Extremo Oriente:
he tenido ocasión de conocer
a los más distinguidos personajes
de la alta banca y debo
decir que nunca había
recibido
una tan cálida acogida

Aunque queda quien sigue
prefiriendo el efecto deletéreo
de las adormideras y abanicos
de indescifrables signos a la dulce
palabra concesión.




YOSEMITE VALLEY


De serpientes, de osos y de indios
está lleno este valle;
pero los indios son amigos
Los osos y serpientes
no os harán daño alguno
si no los atacáis.

Evitad, pues, el musgo y la espesura
y partid sin temor a Yosemite.

Sudores ha costado
ultimar el tratado con la Naturaleza
a la par excelente jardinero…
y hasta parece ser que cómplice
de los jinetes de los mustang

Pero eso era antes

Ahora un quitasol es todo el arma
que de llevar habéis.

BUENA ARMONÍA CON LOS CANÍBALES


Híceles desde luego algún obsequio
con objeto
de disponer su ánimo: esperaba
que posasen delante de mi cámara
y que me condujeran al lugar
a todo trance -me faltaban
ciertas aves aún del paraíso-

                                           Acabaron
por consentir.
Mi gabinete fotográfico
estaba al aire libre. De unas cuerdas
pendían unos harapos de cortezas curtidas

Cambié unos abalorios de colores por unas
magníficas hileras de dientes blancos
Acabé seduciéndolos con un espejo roto

A pesar de su aspecto terrible
se atrevieron, sonrientes, a pedirme
algunas cuentas de regalo.

CRISTAL DE LORENA
(Recibían este nombre unas láminas acarameladas de vidrio que los usos cortesanos del siglo
xviii impusieron para la contemplación del paisaje, precedentes de las gafas de sol y que reciben su nombre de las atmósferas dulcificadas y cálidas de color que pintaba Claude Lorrain, Claudio Lorena.)
La campagne y est peinte pour des gens de cour
qui veulent retrouver la cour dans leurs terres.
––H. Taine,
Voyage en Italie
I
Lo que deslumbra hiere y sin embargo
es la herida quien presta su sangre y su dolor
a la visión más alta: deja huellas
el paisaje exaltado
el imborrable cerco de un orbe suplicante
que no se sabe si no es visto
y no se ve si no se sabe
Pero se va formando,
óxido de la vida, otoño de la idea,
a modo de un barniz traslúcido, dorado,
un cristal ambarino que amortigua
la desazón del ámbito que no llegó a la altura
y el excesivo resplandor de lo que la mirada no merece:
tarjeta blanca, celofán brillante,
regalos y contratos de la tierra
novedades y valles
todo más llevadero a los ojos: los años
los que atesoran son esas mieles celestes,
si al cabo del fulgor no se desiste
ni de la quemadura que abre el conocimiento.
II                                                 
Filtro del entusiasmo
al mismo tiempo dulcifica
la nostalgia de no poder tenerlo:
igual cubre el incendio de las nubes
que el temor de las aguas gélidas y profundas.
Sale del corazón
de la tierra, se asocia
a la fidelidad de lo geométrico
un número asignado a su conformación
que nadie puede descifrar, lo máximo
contar para asociar con sus otros misterios.
Buscar abajo lo que nos permita
mirar al cielo sin afán,
contemplar la dureza que alarga el pensamiento…
en la contemplación de opuestos símbolos.
Quedan las estaciones
por sus señas marcadas,
pero los atributos ya no muestran
ese exceso ejemplar que ilustraba al que aprende
pues todo se convierte en evidencia
a cambio del olvido de su causa y proceso.
Si se quiebra —materia delicada— perdura todavía
como un gesto aprendido
cual un útil perfecto que en su función se agota.
Su fractura violenta
(imposible juntar lo que sólo fue unido)
no hace sino insistir en su eficacia.
III
La piedra más perfecta, más antigua,
es para ti, Señora:
pulida reaparezca en los sembrados,
retirada la nieve.

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