REYNALDO JIMÉNEZ. 5 POEMAS DE FUNAMBULAR

Cinco poemas de Funambular

















acrobat on a tighrope, drummer below, india, ca 1820, 
opaque watercolor on paper, the san diego museum of art





Conectar con néctar
  
Letras destrozadas, rostros
de restos de corales, breves
esqueletos del plancton, cuya
salina solución no devuelve
sino el espejo cuajado, a una
distancia. Serranía al mar
que se explaya y distiende,
se deja roer como los ojos
de quien mire y no supiese
atisbar qué ya lo resuelve
a esa distancia. Algo que ya
no mida sin más consuelo
de esa otra risa efímera,
anterior: pueril destello,
embargo mortífero tal
tántalo tan mortal.
Pero tu distancia nada
interrumpe, se acrecienta
por recorrida, la escurridiza
figuración tras las orillas.
Restos de un naufragio,
evidencia: no es ya posible
interminable asomarse
a la evasión que se asusta
de lejos con sus reflejos.
No se te concibe otro lugar,
rumor oceánico escuchando
a quien atienda.
Sobrepiel de nubes. Algunas
parecen retornar. Otras se quedan
un instante en vilo. Otras
se suceden como inconclusas
páginas del perecimiento.
Escribo por eso sin pensar
en lo que digo, dicto
a un sonámbulo cuya mano
adicta al vaivén
de su articulación, sueño,
impenetrable de causa
acusándose a la escucha
por llegar.
A través de este filtro
de membrana fósil, creo
entender, o lo invento, ese
rumor sustancioso
a un mismo y solo tiempo
y es temblar. Si la agonía
niña se reflejara el furtivo
futuro bajo esta lámpara
sin más pantalla desnudez,
¿iría más allá del esqueleto
inquieto? Radiante as
de la muerte por reojo.
Cuando la entrelazada
lumbre tu memoria encuentre
de pronto despavorida esa
manada que surge tu pleamar,
arrojado a furias singulares,
con regusto a mono aterrado,
brillo de lesa contundencia
que te arrastra, diríase
rapto capilar de los sucesos,
alega oh la desproporción
tu cultivada pesadilla, ola:
llévala al suspiro aparecer
al traspaseo, háblale lesa
lengua cortada, abusa
tu pátina en pos de siglos
de cansancio de cuchilla
de ceremonias a la luz,
arranca de ti misma.
Tulum, febrero
Buenos Aires, abril,
septiembre y diciembre 2013;
junio 2014







Feeling peje und miao
  
Gatopez que te comes a ti mismo,
pídete otra vuelta en el conjuro
salvoconductor si te propagas
como el transmito
o el fantasma con su conducto,
o estrella de palma
o a la vuelta, acá.
Baraúnda de pura espuma el seno
ríspida esperanza cuán hembrátil,
hebra seremos, baraja de apetitos
cuyo hambre estar rima con nada,
calza tus ojeras para hundir a mar,
caracola que te comes a sí mismo,
pulsera en el sexodio de los ecos.
Puéstate a secar cual calavera bosteza,
te desperezas calabaza pero sigues intacto
animal que consientes pura espira postiza,
respírate atrás la música mortal. Te acude
al pasar y saludándote estira las cosas
a oculta evidencia que traslúcida, tan
preocupada, distraída del relámpago vas.
Adentro el sueño viaja jíbaro tu cabelludo
cuero que golpeo dorsos, desnudos. Se te
parece con apretados ojines, la seca
boquea la desértica luz
de incontinencias perdida. Despierto
piel ajena, fiel que se desata, a
través de la fiera turba tuyo lugar.








Perill ningú
  
Arenas movedizas no distinguen peligro alguno
para quien se suavemente mueva sobre con ellas.
La restinga y sus partículas de cuarzo escuchan
y sólo queda reposar aturdido hasta del nacimiento,
apoyar la cabeza desposada sobre el lechoso oído
que se esparce hasta el estiramiento de los miembros
devueltos a las landas en equilibrios de barro.
La consecuencia precede a la señal cuando la mano
está cierta; se retiran los cerrojos al solo acto de viento
en la fe suculenta de apetitos, membranas del apareo
entre las partes inhumanas que sin embargo quieren más.
Es adentro que se prorratea el borramiento pero voyme
conducido al fantasma especular que de bruces espérame
sostenido por una hilacha abisalada conversa sensación.
Saltones como sápidos vertedores de respuestas,
impropios ojos canalizan la ceguera en movimiento,
estandartes de los cruzados en lonjas por el giroscopiar
zonas caladas contra horas abruptas:
susurra bajo los párpados
la confidencia que se deslíe entre los árboles a lo largo
de la ruta que desliza punto a punto la contención
trashumante de una muy sola pincelada,
en Kriptón atónita.
Sobre la superpuesta camada de las pieles que se juntan,
para no verse más, al escuchar tras el goteo de la caverna
la espira en hiato avanza entre las notas sin intérprete
que interceda ante la melodía de llegada, sus llagas,
oculta bajo la meseta de la meta vienes
en rechinar de retinales.
JJJJJJirar seguirá
siendo esta promesa que acerca lo que aleja y deja
encinta en alegría la propia lejanía que se fuerza a ser
aun en nunca saber con que te gusta distraer velocidades,
arrancándolas del muro lácteo de mementos:
amamanta, lamento córneo o colilla de escorpio contra
el infinito hecho
fondo. YYYYYYirar aún
con el pregusto que no se comprende.
Ni se conoce ni desconoce. Se cose a las preguntas,
unta al paquidermo de la respuesta última.
La de últimas. A última hora. Ah de este puente
surtidor de suertes que está empezando
siempre y casi dimana como un salido de ínfimas…
Me dejo esa orla himaláyica en la burbuja de lama,
lo que me atrae se descara y voy El Impenetrable
al que escudan los poros al silabear flotante de los órganos
las involuntarias partes encontrándose a punto saltarínida
del deseo voluta se involucra tanto con su contrario espejo
impaciente que se licúa justo crisálida o filoso
a la luz a la cual si desde luego fuera concurrirías.







Ductódromo
  
Cuánto condice con la hoguera que un astro sofoca
allá en la telépata oscuridad tatuaje afuera del poro
lumínico estambre durante el rapto hasta la médula
de aquella risa que trepa enredándose como el pan
dibujada por las orillas del anhelo con su infrángel
Cómo es la risa cuando se atasca entre los labios
la encía ríspida en la respiración muscaria cuando
los bronquios se sacuden del pánico a una punta
cualquiera como voces que se despegan del muro
durante el receptáculo del más ínfimo asesinato
Ahí donde abrir sucede al tajo pero el raptor no
se confunde con su bolsa de gatos ajusticiables
ni sonríe lentamente a la profecía que se desnuda
a través del conteo sistemático por donde muere
de amor el viudo de sí que se tragó la lumbre
Como una espada flota sobre el espacio virgen
cuyo espesor de soplo en la nuca trae la estrella
que viene a sacarnos del enfriamiento cordial
del cobayo agazapado en la cuenca del cráneo
apoyado al filo de la mesa de luz que nos lee
Ser transparencia del hambre propio de ese amor
en cuanto conduce hacia las pistas del silencio
por donde corren infatigables como ancestros
sobre la línea de fuego la que cruzándola surge
a través o entrando por la carne mientras tiembla
Sólo ahí en cuanto escucho llegan tus manos
para hundirse en lo que ignoro de este cuerpo
en lo que implora estupefacto como un actor
desleído en la letra de su despacio
para espanto puro de entes mentales y maduros







Mastico
  
Se desgaja la prisión nunca habitada
por la sola confianza del silencio
que mana mientras giran los astros
y los insectos agudos hacia sí
y la oscura signatura entre dientes
Apretarle vientre al futuro por el cual salir
a germinar entre fiebres que aún no llegan
para la espera hacinar palabras de hongo
la comidilla mera del abismo al sonreírse
ante quien insiste su obsesión de zona
Viene el abismo oreja de pregunta
a suturar el peso por soltarse
para mirarse a los ojos una vez más
sin conseguir perforar el centro
donde esa niña jamás se habrá movido
La eclosión enciende las miradas
unas en otras penetran para arraigar
ahí donde la tierra se desliza
intacta ante el raptor y el sacrificio
aun cuando sangre en celo el buey
Cuando los cuernos se multipliquen
en los cráneos de los santos musgos
cuyos cánticos arruinan la limpidez
de la tragedia cáustica su tachadura
y esa condena para nunca lugar
Escupo a la cara que se escapa
le pregunto por su alma en un vaso
entre las tallas del pariente viento
que va dejando una especie de huella
de especie a punto de allegar

Anuncios