KARINA FABIANA CARTAGINESE. 6 POEMAS

                                                                                                                                                  Estamos Selva                                                                                                                                 
Me zambullo de cabeza en el reverso de un tigre en tu pecho, mientras hacés preguntas de colores sobre los colores. Veo. Tu cuerpo modificando la geografía de mi cama, tu mano sacra me sana me entrelaza. Nos abrimos de abanicos faunos y floridos, nos trepamos de enredaderas y rizos, mientras nos arrojamos caídas celestiales. El televisor nos hace luz estrella, en esta noche donde nos salpicamos luciérnagas de besos, intermitencias titilan en nuestra piel. Y estamos acá, donde la estaca nos vampiriza y resucitamos niños bellos y tiernos llenos de alimento. Veo vemos pájaros de pan líbico límbico aleteando a nuestro alrededor.
Y dejaste en mi casa tu remera de dormir color celeste agua del cielo, verde pasto de lluvia recién cortada, recién olida, por donde retozan retazos de tigres.
Selva que me veo con vos quiero. Tus dedos fortalezas encantadas serpentean dulces y constantes entre mis rizos.




Casa del Lago
                                                                                                                                                                           
Desde que te conocí comienzo a escribir todo como un comienzo camino.
Encuentro una foto nuestra, escapándonos de la mano de la manada del colegio. Ya éramos novios desde entonces, y vos me raptabas de mis cuadernos. Me llevabas lejos, a algún campito para verte jugar a la pelota. Tus movimientos dejaban estelas lumínicas, eras el ángel guardián del arco.
Yo te bailaba un poema cada vez que atajabas el peligro, y cuando no, también.



Peces de miga

Pequeños peces descorchan sus besos entre nuestros labios y nosotros queremos entrar donde sea que esté nuestra pecera, o nuestra laguna, donde los patos se ensucian los picos de dulces migas, y las gatas madres lamen todo como si fuera cría.



                                                                                                                                                    Fiebre Travolta

Es sábado por la noche, quiero tomar “camparis” como si fueran “cepita”, bailar en la pista como si fuera Madonna. Tener una sobredosis de vos, irme a dormir a tus brazos simples y fuertes.
Trazos celestes
Se acerca la noche y pienso en ofrecerte constelaciones de pecas y la pequeña luna oscura de mi tobillo derecho. Ríos azules se bifurcan fluorescentes en los brazos.



                    Zamba al sol        

Me ví ahí, estaba echada entre margaritas gigantes, como un papelito lleno de letras tachadas, enredadas, despeinadas. Como las que encuentro hoy. Sol tiernito como vos decís, sol picantito como digo yo. El tiempo tranquilo en mi cuerpo. Lejos de todo. Cerca del pétalo. Retazo de margarita donde siempre me querés. Pero era un quererme yo, sola al sol. Ser blanca y amarilla, recién nacida, dejándome mover por el aire. Descansando en mi yo animal. Quererte sí, mientras me voy sola a echar raíz. Esperando que vengas a trasplantarme cerca tuyo, con un ala en cada pétalo. O emigrar hacia tu cuerpo.



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