GERVASIO MONCHIETTI. MECÁNICA DEL ESCORPIÓN

Marchar
El modelo de la máquina es la mente, las proyecciones que a partir de sus caprichos y necesidades los benditos ingenieros del mundo logran conquistar a merced de dispositivos e interfaces que penetran lo real con mayor vigor, ampliando el horizonte de posibilidad. El auto que desguasa Gervasio en el taller familiar es un artefacto capaz de asomarnos al bien, por su propia inercia positiva, voluntariosa, que extrae de su inocencia un alto rendimiento. Marchar. Un procedimiento heurístico, más que metafórico: copiar la nobleza de la máquina, forjar en su simpleza las palabras. Mecánica del escorpión es un tratado poético dee las posibilidades de ser, hoy, en la comunidad, porque el contexto de aplicación de este “manual” se confía a una pragmática cercana, real: el deseo de sostenerse y reinventarse gracias a un método claro: el poema.
Fernando Callero























Admisión
Estoy escribiendo el manual que me pediste.
Estoy haciendo ajustes en mi sistema de trasmisión.
Puede que corcovee
tienda a detenerme
acelere de golpe
yerre un cambio
tomalo así
es una manía
trabajar como si todo el tiempo
estuviese haciendo otra cosa.

Escape
Prefiere siempre algo de luz para ver el contorno de las cosas.
Los días no son ciclos de 24 horas
sino la secuencia sucesiva y arbitraria
de un hombre que prende la luz
y espera se cumpla la promonición
que ese insecto baje
haciendo piruetas.

Filtro
Hay que soltar el miedo.
Que no me identifique con él.
Así lo dice y no logro explicarle que hoy no.
Debería encontrar una técnica:
terminar de embalar  
acomodar la ropa
coordinar horario con el flete.
Preguntarle si acepta llevarme el cerebro bien lejos.
Si tiene canastos suficientes
y si puede hacerlo por partes.
El pedido no es descabellado es
probable que el palier
de la Ford trescincuenta
se parta
si insiste en llevar todo junto.

El distribuidor
Hoy vino mi amigo
y preparé una cena digna
con un vino.
Si no hubiese venido
no habría cenado
ni comprado vino
ni escuchado música
pero vino mi amigo
no invitado por mí sino
con otras excusas,
si no hubiese venido
habría caído –es seguro-
en la madrugada a comprar algo
con harina y quien sabe
no pensé en que viniera
mi amigo, pero vino y hablamos
entre otras cosas
de mujeres.
La heladera está vacía, advertí
Pero eso no importaba.
Lo que siguió a su llegada.
Lo que no se esperaba.
Los pequeños movimientos desde
los tajos al pan para que rinda
o el hielo que compramos, el vino
con el que brindamos y la música
de CocoRosie que escuchamos
no hubieran estado aquí.
Como consecuencia de la llegada
de mi amigo
lavo los platos
las bandejas
los cubiertos.
Si no hubiese venido
ni los platos
ni las bandejas
ni la vergüenza
hubiesen salido de esa bacha.
Y el agua dejaría de correr
se estancaría – lo veo venir-
entre restos de comida. Pero
la llegada de mi amigo
genera una serie de reacciones que
-es cierto-
deberían hacerse porque sí.
Pero hay veces que eso es imposible.
Noto
que veo con los ojos de mi amigo
los descuidos
las precipitaciones.
Ahora ya se ha ido. Pero queda
en el brillo de la bacha
en la pila de platos relucientes
en el espacio ganado a la cocina
para cuando vuelva, que
será mañana
cuando prepare un mate sobre la mesada
que ahora reluce con una luz naranja.
Tiene un cerebro particular
sabe con precisión quien cantó
con Jonny Greenwood, o donde grabó
por última vez Tom Yorke.
Y si bien a veces pienso que podría
aflojar con esos datos
me dejo llevar
y tomo nota de las recomendaciones.
Tiene una lista acerca del buen humor
que producen las canciones
en la cima está Arcade Fire,
y pisando los talones Talking Heads.
Tiene una teoría acerca de la corrosión:
supone que si varios se ponen a raspar
las superficies de los sillones de espera
disminuirían los tiempos de espera.
O –con el tiempo- los lugares y la espera
serían destruidos. Los escucho y le creo.
Supongo, le gusta que lo tome en serio y crea
en la posibilidad de llevarla a la práctica.
No le digo a mi amigo que ponga
los pies en el suelo.  Ni que piense
en sentar cabeza. Le estaría pidiendo
una contorsión que no es posible
Agradezco
las contribuciones  mi amigo
las reacciones en cadena
las informaciones que no importan a nadie.
Es, supongo, un modo particular
de mantener cierta extrañeza
mientras se  habla de las noticias, eso
de lo que no hablamos con mi amigo.

Árbol de trasmisión
Se extraña a veces la cobertura de la voz.
El modo de articular las palabras
el modo de abrazar. Alguien que diga
te puedo leer un texto?
y te comparta algo muy especial
y el silencio
ese silencio particular.

A veces se extraña la cobertura de una voz.        
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