PAÍS IMAGINARIO 1980-1995: Op.2: SEGOVIA, ZAIDENWERG, VERA, DÍAZ

dave hill

1. lo más raro que sé
cuál era sinceridad?
venirnos a nacernos acá, entre las fábricas puños
un vaho
milimétrico borda
un segundo el frío
no es la noche que avanza
son los raíles que van
contra el morir del tren
creí quel bar sería uno lugar desos elegantes
uno lugar de tibio ilumen ilu ilumin a la hora que salgas
que tendría, tendidos, dentrismos y luz
dice, creí quel bar sería uno desos elegants places
quise un gin, lo quise así, con todo
me lucí, ni modo, ni el apuro
así al auspicio de viejas de cráneos
de hiperpobladas cabezas
sus pelos reteñidos, sus manías ocupacionales
y no estaba aquí el sitio mío, no estaba? por aquí?
sonaban frases golpes
un ritmo así que larga al vidrio
sonaban frases golpes golpes
al ruinoso enfabricado fondo, puños
hacia la ilumen ilu ilumin esa que, se mueve
no, no es la luz que se mueve
somos nosotros, es el reflejo que va
contra el morir del tren
eh, creí que sonreirían
que llevarían chalecos desastre
color vino los guantes, la barra enmaderada, oscura, oliente
el humo de un cigarro expandiría sus brotes
sería rico de ver, así, con nubes grises el cristal se fuma
nocturno deser
deserto de la lenta, lenta mueca
una copa habría sido lo más
que borracha me encuentre el día
si me encuentra
me sentiré agradecido
y al calor tuneloso
se abre en rojo en blanco
se abre en rojo en blanco en blanco
quien quiera
sus mortuorias dormideras del tren
sus perros flacos, sus íntimos movimientos de recolocar
asientos
sus cuerpos son bultos sueltos
el túnel blanco rojo blanco
el túnel rojo blanco blanco
el túnel rojo blanco blan co
el túnel blanco
blanco era,
sí, yo creo quera blanco
2. La lírica está muerta:

se quedó
varada en un remanso hipnótico del sueño,
mientras que más allá del coágulo final de la conciencia,
en torno al lecho con dosel de plata,
junto a la cama pobre de madera y espina,
se reunían los deudos,
aguardando el instante de iniciar
la sucesión.
Con todos los sentidos humanos agotados,
la cápsula de viento que tenía su espíritu
se alzó rumbo a las auras, desleída en una racha
centrífuga de luz, igual que Elías en la tempestad, arrebatado
sobre un carro de fuego.
Y aunque murió la vida,
no dejó harto consuelo su memoria: nadie partió las aguas,
ni surgió un Eliseo como sucesor.
Ajenos al prodigio,
en contubernio, se llevaron el cadáver
y vino un impostor para dictar un testamento espurio,
que se arropó con sus cobijas, tibias
todavía.
La lírica
está muerta. “De muerte natural”,
según manifestaron a través de un portavoz,
“tras batallar durante largos años
contra una cruel enfermedad”.
(Fin del comunicado).
“Con profundo
pesar, sus hijos y sus hijas,
sus nietos y sus nietas y su abnegado esposo
participan de su fallecimiento
y ruegan una oración en su memoria”.
Está muerta,
la lírica. Hace ya siglo y medio,
y aunque sus herederos todavía parecen ser los mismos
–aún no peinan canas y caminan erectos, sin ayuda de nadie–,
recién ahora el expediente
(LÍRICA S/SUCESIÓN AB INTESTATO),
tras mil y una ofensivas judiciales,
tiene sentencia firme, y es posible dar curso
a la liquidación definitiva del acervo hereditario:
PROPIEDADES OFRECIDAS:
Gran oportunidad. Se vende torre. Únicamente en block.
Importantes detalles en marfil sobre fachada.
Destino: comercial o dependencias estatales.
A reciclar. Sin baños ni aberturas.
Gran profusión de espejos.


3. Música desdentada
El Ruido germinal de los afueras
Plañido quieto en los intersticios
Del monte oculto,
¿Es el engranaje oxidado
De lo que en la noche se ensambla?
¿La niebla muerta entre los chorros fluviales?
¿El roble que cae y desafina
Lo que ondea en la hojarasca?
¿El eco de lo que en otro monte calla?
¿Qué es lo que suena, sino el piano oscuro
De lo que casi suena?
Aquí hay un mundo con flecos de inaudible trama
Pero yo he llegado al monte
Pero he llegado para hablar
Mamón
Cuando el piedro bombeó las caras
Tus combos dejaron de hacerme daño
Y comencé de nuevo
Me acomodé el torcido y puse énfasis en la debilidad
Debajo hablé como loquito
Solo por el gusto de computar la boca del Congo
  [Yo embarbando el blanco                  el país a través del continente]
“¡Ay! Estas orcas de nuevo        que son dos”
Cosas tan estúpidas me decía
Que no tuve tiempo de corregirlas
Pero tuve razón
Trufil desmuda       tu nombre encaja
  JA   JAAAAAAAAAAAAAAAA   
 ¡lo que yo dije es cierto!
El dudo leñoso atajó las yardas
Y yo me suavicé muchísimo los días en que la semana encaga
Y los domingos
Allí me sumergí y me aburrí tanto
Los domingos sin broders
La tierra que habría en ellos si la quebraza rectara
Si la quebraza rectara        un poquito  ¡Dios!
Los ojos buscos que habría en cada uno de esos huevones
Cuántos monos ojones me lamerían las cargas        si la quebraza rectara
Cuánto sería el silencio
Les dije a todos
Soy un niño tarado
El bombo late ya caliente
GUSVORDE  craja y craja para dentro
Es hora de regresar
Me alabardo los cargos
Me encajo forte
Me tomo mi cuajadol dosmiltrescientos bustos
Y por debajo de la riel  me cojo
4. Casas de adobe donde parar
El cangrejo que vela con su armadura mi destino
me deja ser una rosa montés que nace
intrépida en el trópico de la razón
se reviste en la luz sonrosada de la aurora austral
infunde sobre nosotros el encuentro.
Comunión que va delante en el tiempo
y precede un paralelo al suelo de mi imaginación
como amparo para guarecerse de las inclemencias sin abrigo
del riesgo que se vierte íntegro, a los puntos cardinales
para desatinar el desuso del corazón.
Tanto y tanto sonido superflúo solo provoca curiosidad
para después volver a la concordia de saber
que donde hay paz, todos cantamos a la vez e imitamos
los acordes de un tero.
Ahí estamos, nosotros, como infantes
coros y ornamentas nos protegieron del recelo insuperable
del alarde áspero que trae consigo
el carbón costero en las mañanas de invierno.
Hay un descubierto cubierto
con manta de alpaca en mis hombros
una secuencia de adornos que hay que arreglar.
Las semillas de la planta de al lado
el crisolito de los arbustos de lino que lo embellece todo.
Y nuestros rostros se secan al aire.



1. Ángela Segovia.
2. Ezequiel Zaidenwerg
3. Rodrigo Vera Cubas
4. Ana Claudia Díaz

Anuncios