CIERTA DUREZA EN LA SINTAXIS (IV). JORGE AULICINO.






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Si pudiera, sería lo último que haría:
pararme en el secadero de los sueños,
admirar lo que el mundo dejó junto al embarcadero,
lo que nos dio, lo verdadero.
Si pudiera sería lo último.
Despojado incluso de tu mirada.
Mirando lo que fuera que el mundo
hubiera depositado allí.
Pero lo último que haremos, ni eso
está en nuestras manos
y tal vez no esté en el corazón del mundo
la decisión de nada, ni el carozo.




17


Cementerio de la Chacarita de los Colegiales.
Entre las tumbas hay grupos de personas.
Desentierran. De lejos son como buscadores de almejas
en el borde baboso del mar.
Uno sostiene la bolsa de plástico y el otro la llena de huesos.
Y es como el fin de las batallas.
Cuando caminan los vivos entre muertos.
Reconociendo, rematando.




18


Aun cuando había guerra de extermino,
Bertolt estaba seguro.
Si resultaba el cálculo, la dictadura del Partido
acabaría con el fruto agusanado de la hora.
Por eso no se paraba a mirar los abedules.
Tenía con los árboles una comunión indiferente.
Las ciudades le habían dado el sentido.
Se sentía cómodo entre pistolas y otomanas,
civilización y vanguardia,
parques y abrigos, clavos y nevisca.
En el baúl llevaba pipas y máscaras.
Sabía de qué se trataba.



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La etimología responde a la contemplatio.
Pues debe haber un rastro que una el espíritu con la cosa.
He hallado los cuadernos de observaciones del maestre.
Anotaba según el nombre que los nativos daban.
De manera que descubría en el comercio de trueque
un modo de a la vez reconocer sus acuerdos secretos
y de instilarles respeto por la zoología europea.
Y sus derivados: la botánica, las onomatopeyas,
la anáfora, las formaciones de la Copa del Mundo.



20


El núcleo proletario, integrado por tejedores
y pequeños burgueses, razas inferiores
de índole industrial y comercial, pacifistas
mujeriles para, digamos, el Kaiser,
también se hizo cargo de las armas
y aprendió a manejarlas virilmente.
Así que cuando Stalin mandó dispararle un tiro
en la nuca a Zinoviev, sus oficiales y suboficiales
tenían un trato austero con las culatas.
Sus ejércitos y tiradores podían plantarse con solvencia
ante las tropas de alemanes y esgrimistas de raza.
Como una estirpe ante otra.





Jorge Aulicino

Cierta dureza en la sintaxis. 


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