EDUARDO REZZANO. NOCTURNA























Violeta
La delgada línea
entre la hibernación
y la muerte debe ser
traspasada con el
sigilo de la tortuga
No se trata de si la tortuga
sabe o no sabe
que no hay regreso posible
de tan sutil precipitación
Honremos el sinsentido
de su último gesto
la determinación irresponsable
de escribir con su vida
la obra de arte más
terriblemente pequeña
Invitación
En algún lugar un hombre
de proporciones inusuales
golpea una puerta verde
Nuestra puerta que
es blanca
vibra se retuerce
y suelta dos astillas
sobre el felpudo
Abrimos y no hay nadie
pero recogemos un
sobre verde
una invitación a un juego
al que preferiríamos no jugar
Cuatro estepas (desamparo 3)
Cuatro hombres levanté
en la ruta uno solo hablaba
y demasiado
pero no llegué a reconocer
en qué idioma
o media lengua meridional
Por la noche dormimos
en la banquina
abrazados para no morir
de frío o de tristeza
y me desperté solo
me habían abandonado
el sol derretía la nieve
y mi coche volvía a arrancar
con el desánimo de las vacas
Filmar con la luz de una vela
Quise realizar
las tareas más nimias
como poner las copas
sobre la mesa o
apagar una vela
y me encontré
con mi ausencia
mi propio lugar
vacante
Secreto
Viajaba en el baúl de un Chevy
entre una tarta de manzanas
un lemon pie y una pregunta
que me daba vueltas
¿se podrá fumar aquí?
Era noche cerrada
tanto adentro como afuera
sólo que afuera
hacía más frío y llovía
Era invierno o casi
y mi último cigarrillo
corría apagado
de dedo en dedo
con el riesgo de perderse
en la oscuridad pringosa
de mi ataúd de mermelada
¿Les hablé alguna vez de mi hijo?
Él dice ser
mi secreto mejor guardado
pero tengo otros que
son verdaderos agujeros
en el cielo negro
madrugada hecha jirones
sobre el camino perdido
río abajo entre las piedras
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