DOS POEMAS DE MARKOS QUISBERT.








Ambos son hombres solitarios

Dos individuos sentados sobre un colchón
comen, beben cerveza
en calzoncillos. Ven películas porno.
Especulan de la vida
que deben tener estos actores.
Uno de ellos se masturba,
el otro come papas fritas y pollo:

ambos son hombres solitarios,
sin trabajo, mujer o hijos,
sin padres ni  tribu urbana;
admiran a Ron Jeremy, a John Holmes,
charlan, se pajean,
analizan la actuación de los actores.
Corrigen la escena con sus propios cuerpos.


Vaya, se me acaba de cortar la leche

Uno conoce el cariño en brazos musculosos y bronceados de vez en cuando,
sean de hombre o de mujer, o ambos EN UNO.
Uno se refriega a menudo con otro cuerpo bajo un poste de alumbrado,
su luz ilumina el sexo que se deja entrever de las cremalleras semi-abiertas,
su luz remarca el sexo que apunta al cielo o al infierno,
es común, uno conoce a un muchacho/cha con gorra de béisbol en una plaza
uno como yo por ejemplo que había advertido hace horas su presencia entre los árboles meados.
Allí está, con sus manos cruzadas sobre las piernas, blue jean ajustado,
sin distinguirse bien el sexo,
allí está, pequeñas sorpresas que el amor dispone en lo privado de la sed nocturna.
Un muchacho con gorra de béisbol es tan común, se sienta sobre mis rodillas,
como alguna vez yo me senté en las suyas… vaya se me acaba de cortar la leche,
en fin, un contacto por chat me distrajo, veía a la vez
las fotos de Alicia que Lewis Carroll le había tomado con distintos trajes,
en una aparece toda una tigresa.
Me tengo que ir, beso a ti sea quien seas, te recomiendo las fotos de Carroll.




Markos Quisbert 



Anuncios