MICHEL BUTOR. FRAGMENTOS DE LA UTILIDAD POÉTICA



catalina cobián







Si queremos entender para qué sirve la poesía, podemos apoyarnos en otra pregunta: ¿para qué sirve hacer música? ¿Por qué cantamos?
También la ciencia puede ser considerada un género literario. La ciencia no sólo se hace en el laboratorio, sino también con lenguaje.
A menudo, el texto científico antiguo y caduco lo percibimos como poesía. Desde el momento en que una descripción antigua no tiene más valor científico, reviste un valor de ensoñación, de imaginación.
La poesía intenta poner orden en los conflictos entre antiguos pensamientos religiosos y nuevos pensamientos científicos.
La poesía es crítica permanente del lenguaje monetario.
Sólo una poesía sensible a lo económico puede destruir el lenguaje económico tal y como se encuentra hoy en día.
Se trata, para el poeta, no de tomar posiciones políticas azarosas sobre tal o cual candente problema, sino de transformar la lengua misma.
Una nueva lengua es necesaria para una nueva política.
La tarea del poeta es demostrar las insuficiencias de todo programa político actual.
Estamos en el principio de algo. Ciertamente lo que llamamos democracia no es satisfactorio. Lo que había antes lo era aún menos. Por ello, necesitamos ahondar en el lenguaje para descubrir lo que queremos realmente. Se supone que los instrumentos políticos actuales están hechos para que conozcamos nuestra voluntad. Por ello las encuestas de opinión; sin embargo, los resultados obtenidos nos parecen totalmente desfasados. Se nos pide votar. Pero somos incapaces de manifestar nuestra voluntad dentro de este lenguaje. Las preguntas están mal planteadas.
Hoy resulta imposible considerar una lengua dentro de su torre de marfil. Las lenguas son ventanas abiertas unas a otras. Es vano intentar cerrarlas. Al contrario, hay que abrirlas lo más que se pueda y lograr absorciones recíprocas.

De La utilidad poética (Auieo ediciones, 2012)

Traducción de Stéphanie Robert Le Fur
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