DIEGO L. GARCÍA. ORFEO Y LA POLICÍA: ACERCA DE EXOGAMIA DE ÁNGEL CERVIÑO





No siempre uno tiene la posibilidad de escribir sobre libros así. Encontrarse con el desconcierto es el mejor combustible para la crítica. Y asumir la tarea es saber que habrá un terreno que no se llegará a pisar, una zona desde donde la buena literatura se burla de nosotros. Creo que bastará un poema para que entiendan de qué estoy hablando:


TRAUMATIZADO POR LA MUERTE DE CÉSAR Y LUEGO POR LOS ARGUMENTOS DE MARCO ANTONIO, EL PUEBLO ROMANO SUDA, COMBINANDO ECONÓMICAMENTE, EN ESE ÚNICO SIGNO, LA INTENSIDAD DE SU EMOCIÓN Y EL CARÁCTER GROSERO DE SU CONDICIÓN.
Tapires saldan en los solares / dan
    galán a granel
enguirnaldados / camino del ara
    van / en la zanja vecinal
el día canjea sus útiles de liebre / anochado
    si usura no colma
ratonea bonanzas / cocea mal
    la tapia sus acantos
    ríe Necesidad
    y los que marchan con ella


El lenguaje se monta en el ritmo. El ritmo en las texturas. Las texturas en la compresión de cada término. “Tapires saldan en los solares”, “enguirnaldados”. Estamos ante una poética que se arriesga a ocupar los espacios con posiciones inauditas (muy a pesar de la invisibilidad de su fondo para un posible lector arrebatado). Tapires en Roma? la zanja vecinal se dirime entre las guirnaldas y la Necesidad: la diosa Ananké siempre ríe; el pueblo no.

En numerosos textos, aparecen notas al pie como desprendimientos. Y a la vez cada poema es también un desprendimiento (para un lento sujeto-cazador de mariposas o cenizas o papel picado) en imágenes-resabios que se instalan en una zona de “labilidad”[1]. Lo metapoético se vuelve una vía para transitar ese terreno resbaladizo: varios textos traman una teoría sobre el poetizar y justifican los pasadizos. “LA INFORMACIÓN ES LA POESÍA DEL PODER…”, “SI TODA LITERATURA DEJARA DE HABLAR ES EL SILENCIO LO QUE FALTARÍA”, “TRAPERO O POETA, A AMBOS CONCIERNEN LOS DESECHOS”, títulos que exigen una postura de lectura exogámica, es decir, abierta al cruce de nuevas especies. Lo que la selección (tradición, no natural!) ha dejado como posibilidad en un momento determinado de la historia es cruzado en la poesía de Cerviño para dar espacio a lo vitalmente poético (aquello que siempre está en su inicio, en proceso de gestación, nunca perfeccionado –agotado-). Los desechos del poeta son los desvíos, las alteraciones, con respecto al manual de bio-escritura. La predicción (o lo predicho) es lo que quedaría “si toda literatura dejara de hablar”; el silencio, como dice el poeta, faltaría. En su lugar la obviedad compondría la masa vibrante de esas frecuencias apocalípticas.

El poema XXXII trabaja los puntos mencionados: el desecho, lo paratextual, la hibridación de poesía y reflexión ensayística:


XXXII.
ALGÚN PÁJARO AVISA Y LLAMA.
Llueve / en los dedos mojados
del insomnio / a tramos
se emparejan / las corvas de la noche
licencia la sombra sus peonadas
y ya nos tupe de grajillas
el poema / mastica quedarse todavía15


15 No aporta dato alguno al texto esta nota, no suma ni revoca tonalidades o capas de sentido, ha sido utilizada como conector tipográfico y recurso paratextual con la única función de apartar al lector del verso anotado y permitirle, durante un breve lapso de tiempo, reflexionar sobre él con cierta distancia; puede holgar en ella y transitarla, ahora que nos acercamos al ecuador del libro, de forma relajada, como sucinta área de descanso que se abre en los márgenes de poema y como hospitalaria dilatación de la pausa versal, o -si es lector más hacendoso- aprovecharla para meditar en silencio sobre el tema central del libro: ¿qué clase de verdad enuncia la poesía?
La nota que pareciera no tener ninguna utilidad, termina por resultar fundamental para pensar este poemario. Abre una pregunta (que tácitamente se venía desarrollando): “¿qué clase de verdad enuncia la poesía?”, no sin trampas, sobre todo en lo que pareciera ser un oxímoron entre poesía y verdad. El poema LIII tiene una extensa nota al pie (más de una página completa) bajo el título “POLICÍA DEL HABLA”, en la cual se propone una ficción distópica: “Están prohibidos los usos no reglados del lenguaje, se persigue penalmente el hablar o escribir de forma diferente a la sancionada por el Estado. Se acusa a los hablantes desviados de comportamientos asociales (“enemigos de la Claridad Pública”), cuyo objetivo no es otro que infectar y contaminar al cuerpo social con mensajes inciertos, propagar la inseguridad epistemológica y el desconcierto existencial”. Nos envolvemos en un aire más nítido para pensar la pregunta citada anteriormente. Al menos ya podemos responder que la verdad de la poesía es contraria a la policía del habla.

Otra serie dentro del libro aborda el aspecto metafísico del lenguaje (en textos como “DIOS NO INTERPRETA EL MUNDO LITERALMENTE; EL MUNDO ES UNA IMAGEN, UNA ANALOGÍA, UNA FIGURA DE DICCIÓN, Y NO DEBEMOS, POR TANTO, TOMARLO AL PIE DE LA LETRA). Allí podría radicar otra pata de la verdad (la del sujeto de este libro, que no necesariamente será la del lector). Lo divino se presenta como la posibilidad de un trasmundo accesible mediante la palabra poética. Ligado a la antigua corriente órfica, el mundo es leído en su nivel simbólico y descifrado por la consciencia del artista-vidente. Resulta interesante ver la conjugación esta mirada con la complejidad filológica que desarrolla el autor para desbordar de las convenciones. Es este uno de los puntos que hacen de la poética de Ángel Cerviño una de las más completas de estos tiempos.

Antes de cerrar el libro, el autor nos brinda una “Peroración” en la que explicita la concepción de su obra. No citaremos para no revelarle al lector elementos que requieren el previo tránsito por los poemas. Allí habla del mestizaje resultante de su búsqueda. Quizá la verdad motora de ese trayecto radica en lo insospechado, en ese hijo dispar que empieza a balbucear contra todo vestigio de “mundo”.




BONUS: 2 TEXTOS DE “EXOGAMIA”



Introito.
PROEMIO / INVOCACIÓN / CANTA, OH MUSA / ETC.
Tengamos intenciones

          froten sus élitros

          palabras / cimbren la linfa


         suelten los jugos / baldadas

         retoñen de veras / incurables
Evas de las viñas
III.
TRAUMATIZADO POR LA MUERTE DE CÉSAR Y LUEGO POR LOS ARGUMENTOS DE MARCO ANTONIO, EL PUEBLO ROMANO SUDA, COMBINANDO ECONÓMICAMENTE, EN ESE ÚNICO SIGNO, LA INTENSIDAD DE SU EMOCIÓN Y EL CARÁCTER GROSERO DE SU CONDICIÓN.
Tapires saldan en los solares / dan
                           galán a granel
enguirnaldados / camino del ara
                    van / en la zanja vecinal
el día canjea sus útiles de liebre / anochado
                       si usura no colma
ratonea bonanzas / cocea mal
                             la tapia sus acantos
                               ríe Necesidad
                              y los que marchan con ella



[1] Uno de los poemas se titula: “SI EL PARATEXTO ES UNA FRANJA CON FRECUENCIA INDECISA ENTRE TEXTO Y FUERA DE TEXTO, LAS NOTAS, QUE SEGÚN SU ESTADO FORMAN PARTE DEL UNO, DEL OTRO O DEL ENTRE-AMBOS, ILUSTRAN DE MARAVILLA ESTA INDECISIÓN Y ESTA LABILIDAD.”
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