GIOVANNI COLLAZOS. MIGRANTE

Garúa
Estira el sol en los ojos
alarga la frente con un rostro helado
estira el sol el asfalto
y su espuma enciende las sienes
azota la roseta de  un camarero que danza
hiriente estribo bajo el mechón ropavejero
la vereda caliente el pecho roído el estómago de tierra
craneal remoto de una fiebre
el insolente lujo de un bostezo
son los bronquios flameantes subiendo el cerro de sus vértebras
las esquinas se hacen nervudas en su delirio de hombre oleaje
deslomado vuelve sobre sus pómulos
levanta una hoz sobre el paisaje y recorre leopardo la ceguera
estira el sol su sistema circulatorio
su cuchara sangra boca
palpita la hendidura puerta del supermercado
no hay dos por tres para el sueño brazo leche pavor de una cabeza bautismal
es la herida un cuerpo un soplo de la carne
es la herida sustancia para seguir.
Argumosa
La belleza son los muertos
revueltos entre terrazas enfermos del apéndice
se han instalado en el cemento con los pelos de punta
con la frecuencia de los cuartos vacíos
la abundancia devoran sus brazos
constelación de rostros debajo de sombras
en el pedernal de la lluvia se hacen escafandristas de los pulmones
se transfieren las costuras
lánguidos torsos de sus caducas heces
hacinados a la sed de las ginebras
donde una ballena atónita ha poblado los relámpagos
y el único camino son monedas escritas de algarabía
se perfilan las mañanas picoteando témpanos calle abajo
una enfermedad lírica en morenas de cráteres fluviales
la cadencia de los gestos debaten en carretillas
a los pies de los árboles disecados
meditación fósil boca fósil
el silencio se reduce a extinguir el cráneo y a llorar por un león
las máscaras como pozos de ausencias
cables pelados que caminan
a todos los músicos les cuesta el equilibrio.
Treinta y nueve cráneos
¿Qué siente médico el paciente al observar
sus ojos de piel apaga comiéndose el pellejo
de los dedos en las uñas llenos de rostro sable
sin medicamento de otro continente delira sombra?
no sabe y se acumula el peso en la cornisa
a punto de preñarse como un desahuciado en la maestría de sus miedos
el lujo parpadeo de caminar con el bolso mirando al migrante
sujeta duro se perfila mestizo y aterrador para tu aliento
no importan las frutas
el despeñadero son quinientos años de un meteorito cayendo
en ser aprensivo al color fluvial del oleaje
¿qué sabe mortecino de incertidumbre con su bata
lamparín de kilómetros tardos?
no tiene manos en ninguna llaga
desconoce la porción de los metales
lengua la boca en un violín sin saber de los bolsillos
el cerebro desnuda un canto amor con precisión de relojería.







Prepucio
¿Quién tuvo valor de atajo para escribir en la pizarra su sueño?
el siglo pinta un niño corola en una trompeta
dulcemente un Chet Baker ofrece pincel
rasgo arte como reptil que ensancha
un ladrido de horas si alcanza guanaco el Ande
ser adulto es la confusión
levantarse viento y vasto
porque la puerta hacia el mar no dialogó con lenguaje de arcilla
todo el tiempo cuaderno a contenido la noche
la noche de muñecas descabezadas de culpa
marítimo amante sin páncreas sin centavo sin gesto de aparejo
suena proletario como el gato techero de la infancia
sin contrato por doquier a pocas monedas del abismo
merecía tibio el dogma imaginario de los panes
crecer es un dedo en la garganta
un desapego lácteo de horas
todavía el miedo llueve tanto
en un padre tardío múltiple de esquina
en un hijo solitario y su cuantiosa mentira de los cuerpos.
Púrpura
La sustancia del golpe alimenta
orificio vertebral trabajo piedra temblando los ojos
con una lágrima de omóplato y exaltación en la mejilla
todo pecho un prodigio donde nos fundimos hemisféricos
mira tú Carabanchel palpitando gargantas
me tiembla la calle y he querido pegamento en los estratos
va ganando alma el sacacorchos las vides del paladar
ha ensartado el tendón en la vejiga
duermesuelo sus telas de carne
ha podido quedarse la luna por unanimidad
no descansa el pan la inclinación del puente
abajo hendido en las costuras
dile ahora su número la fila el boleto para el sorbo
exhala el vaho de la vitrina poesía estanque
de las palabras que descomponen la cara
porque un político se ha quedado con su estómago.

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