RAFAEL ESPINOSA/ EL VAQUERO SIN AGUA EN LA CANTIMPLORA.











GORROS DE MAPACHE
Afuera ocurre literalmente todo.
Lo menos ruidoso es el agujero 
de ozono recibiendo el alma
de David Bowie. Quien decide
respirar debe atenerse al destino
de un bombardero, ver gente muerta
convirtiéndose en hongos alucinógenos
y agradecer con un altar de escombros
descubrir juntos la náusea y la piedad.
Adentro hay una mezcladora de cemento
y adentro habito yo. Pero llegó
borracho mi hijo, que anda sin trabajo
y pasa las noches en discotecas de ambiente,
y me pidió guardar silencio, ser un amante
en su sueño. Pensando que la vida
es real, me puse a dibujar ciruelas
en este cuaderno. Sería hermoso
comerlas o acomodarlas con cuidado
en una canasta. No tengo a quién
regalársela, si la compasión es irreal.

ESTILOS DE LAS CATEDRALES
No tengo que cubrirme de sangre 
para seducir al oráculo.
Conozco los secretos. 
En el pasado demoler,
en el presente dispersar,
en el futuro morir
junto a otro hombre que agoniza
bajo un arte de tubos.
Es fácil. Solo necesitas 
contar hasta tres. Y
ciertos días de pestañas terráqueas 
también conozco una ruta
de la piedad extendida 
entre Jr. Lampa y Jr. Torrico.
Está llena de piojos sacros y pordioseros:
toxicómanos, quemados, cojos
e invidentes que nunca aprendieron 
la virtud de contemplar.
Aun así hay veces que como un hurón, 
un pez-cueva o un ácaro que sueña, 
quisiera tener mala vista.
Pese a todo, los hombres trabajan
por la visibilidad. Se iluminan 
las playas 400 m aguas adentro,
se fotografían las estrellas
que colapsaron hace más tiempo
y los sentimientos toman en los monitores 
figuras de rosa o copa.
No importa la piedad, 
se trata de desaparecer la penumbra
para que pasee un miembro fantasma.
Es difícil tomar aire de esa manera.
Es difícil contar hasta tres 
y más difícil que dos se amen. Miro perplejo.
Como un rencor, la primavera
se va y reaparece, algunas parejas 
derrotan al cáncer y la dulzura
de la hierba deja el pie tumefacto.
LAS IMPORTACIONES
Es enternecedor por las abejas
y su música evangélica
pero al cabo resulta tonto
alegrarse porque se incrementaron
las ventas de miel al extranjero.
¿En verdad crees que valga la pena
otra hiperproductividad que la del sexo?
Yo lo veo así. La vida es como una interminable helada y un deshielo breve,
donde se pasa del bloqueo creativo a los pensamientos y la idea voladora
siempre se dirige a acariciar otra anatomía.
Entonces nacen los sentimientos, 
semejantes a escuchas telefónicas 
donde espiamos al mundo:
sentimos a los árboles ser derribados,
los sentimos caer sobre las poblaciones
como bombas de racimo 
y al viento guardar esos infantes.
Puede ser terrible esperar al cuerpo
a tocar sin descanso. Hace frío
y podemos refugiarnos en cualquier vertedero,
hasta confundirnos con papelería.
El juego de la orquídea y la abeja
por multiplicar las plantas epífitas 
no nos despertará.
A mí me ocurrió que aguardando
arrojé tantos guijarros por los farallones
que terminé por hacer una vida.
Mientras, Pietro se camuflaba 
tras la oferta respiratoria 
soñando con los muslos de los corredores
sudorosos en los parques.
¿En realidad distingues entre
un pensamiento y segregar cera?
¿En serio crees que los viejos aman
y el perdón no nace 
de ser insaciables en el sexo?
Un poema y su lector son insaciables.

LOS NENÚFARES DE MONET
Una idea es opcional. Crecen
en nuestro interior estupores de un viaje relámpago
solo rara vez capaces de producir forma.
Lo que sí generan es a la vez melancolía y lujuria,
porque les gustan los chistes, las sombras,
además de ira y odio.
Ni las plantas carnívoras, con sus miles de receptores 
para capturar moscas, atrapan entonces en el aire mejor un humano.
Y cuando sufrimos, sin saber qué virtud aplastamos, nuestro cuerpo
pesa más que un contenedor de celos llorosos.
Una idea es opcional. Por ejemplo
la idea de ser peruano
o de que los peruanos somos lo que comemos y excretamos
luego de haber practicado en las mesas la integración social (¡?)
con cerveza producida en casa. 
Cuando murió Fedra, mi perra de origen suizo,
me recluí y no hablé con un peruano en seis meses.
Cuando los lagos de altura sean aeropuertos
y el ganado no pueda llamarle pan a la tierra
y los telares dejen de ser hilados mientras pace
sin sentido del tiempo, y gustándolo,
Cielo, muestra generosidad, perdónanos.
Nazcan de tu crucifixión restituciones.
Contesta con bondad, no destruyas a los peruanos abyectos.
No crearon ellos las praderas.
APAREJOS DEL DESIERTO
Tal vez es cierto que existen
impulsos policiacos entre
las flores y que se excitan
los jóvenes escuchando
crujir la comida rápida
Tal vez es cierto que miente
el lenguaje y esclaviza
a las comisuras
Quisiera saber hacer el signo
de absolución con la boca
Aguas pluviales quisiera
El vaquero sin líquido en la cantimplora
está frente a la inmensidad donde
espejean unos pocos cactos
y monta, si ya no ha muerto,
su caballo colorado
Como nosotros, no tiene
enemigos. Se desperdigaron
fascinados por el género musical
de los balazos y la forma
en que un cadáver captura
la soledad en un gesto
Cómo se sentirá y nadie
piensa en ayudarlo, ni con recuerdos
ficticios. Yo abrí asimismo
mis cortinas y vi un horizonte
clínicamente muerto
No sé qué pasó. Todo pasó
y él tuvo una vida. Fue amigo
de su caballo y durmió bajo sus patas
ante el cielo en que los astros
se apelotonaban como cerdos
El aire en duelo fue prenatal
Nadie piensa que un ángel cuya
blancura debería hacerlo feliz,
sufre por no haberle dado nunca
agua a un caballo
Alas de arroyo
PLEGARIA
Como Humphrey Bogart en Casablanca
que luego de dejar irse a Ingrid Bergman
debe aprender a vivir en los sinónimos de la realidad.
Como los sentimientos que terminan siempre
por convertirse en arte fotográfico
y retratan los elementos de una sala,
tal vez una maceta donde hubo culantrillo,
una silla, un posavasos y una mesa,
una mesa donde se comía.
¿Y qué existe sobre ella,
aparte de una estrella mutilada?
Sí, nadé mucho y me fue imposible
ver todo lo que entretanto se desvanecía,
nadé hasta las rompientes
y encontré que las mariposas
ya habían volado desde las Rocallosas hasta México
dejando al sinsentido empozar, 
un susurro occipital,
tal vez alzando un ruego.
Esta mesa es un ruego.
Hoy es un día espléndido, diáfano
y caluroso, con la aerodinámica de la marea alta.
Es el día de un nadador, propiamente.
Es tan claro que un suicida podría emplearlo como una carta.
Un nadador es un suicida del aire y nada más.
Es tan cierto como que la dama desaparece
y el galán se desploma. Que por eso
no sea él nunca el que confunde
el cielo limpio con una hoja en blanco
para escribir feas cosas.
Solo los actores mueren y en otro film están besándose.
Un nadador es un ruego.

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