Natalia Figueroa. Una mujer sola siempre llama la atención en un pueblo.

 

Camarines

 

A mamá no le gustaba

que entrara a los camarines del gimnasio:

mujeres grandes andan desnudas

tú eres pequeña.

 

Siempre tuve curiosidad

pero al entrar me sentí incómoda:

hermosas mujeres reían.

Intentando no mirar

deseaba desplante,

dejar mi toalla caer

descubrir mis pechos

comentar insignificancias.

Mirar cuerpos firmes resplandecer contra azulejos

figuras de senos caídos

y grasa abultada.

Y las duchas, ay, las duchas

cuando ciertas mujeres

restregaban la esponja o el jabón

o peor aún sus manos

contra sus partes íntimas.

 

Me paralizaba.

 

Volvía a casa

repitiéndome la imagen de sus manos

subir y bajar

por esas vaginas

llenas de vello.

Hacían esto con tal naturalidad

que sentía ganas de acercarme

y lavarles cuidadosamente

todos los males del mundo.

 

 

 

 

 

En el veterinario

 

 

Alguien entró con una tortuga.

Cayó del segundo piso

y se partió el caparazón.

Nada se puede hacer

tendrá

una lenta muerte.

 

Pensé en su dolor

en las gruesas placas óseas

soldadas a sus vértebras, costillas

en su médula espinal convulsa

al efecto del quiebre en cada nervio.

 

Tuve temor

de dejar mi escondite.

 

 

 

Julia

 

Puede amar

la caída de la luz

la pesadez del aire

contra un muro

aunque diga que ha perdido todo

que ya no puede inclinarse

que

 

 

 

 

 

 

M

 

Ver salir a los pequeños del sjolío me recuerda

cuando esperaba a mi hermana fuera del kinder.

Era especial reconocernos

después de semanas de estar en Santiago

estudiando.

Su frágil cuerpecito entraba en mis brazos

que la levantaban y nos llenábamos de besos la cara

el cuerpo.

Ella pesaba tan poco.

Escribía Amo a mi hermana y mi hermana me ama

y recuerdo cuando mamá cumplió años y escribió Ámame

mamá.                         Era cuando aprendía la eme.

Ahora ha cambiado.

Cumple quince años, no me invitó a su fiesta

parece que no entiende mi humor

se escabulle si quiero abrazarla

diciendo cosas feas como ojalá no regresaras. Mi padre me ha dicho

que no sienta pena por cosas de niños pero no sé

cómo evitarlo, ahora que paso frente a la escuela

y llega a mis hombros la ausencia de bracitos de hermana

como si mi cuerpo deseara

que volviésemos a aprender la eme.

 

 

 

Primavera

 

Tom y Marie viajan por el mundo en busca de orquídeas.

Hablan de la inteligencia de estas flores

de los aceites y perfumes que producen para atraer insectos.

Capaces de engañar a las moscas

soltando olor de cadáver

y de atraer a las abejas con fragancias idénticas a las de sus hembras

imitan su forma, color y textura:

la abeja intenta aparearse con ellas

entra en contacto con la antera

llevará los polineos de una flor a otra

en sucesivos intentos coitales.

 

– Cada flor produce un aroma levemente distinto

– Tienen como nosotros diferentes rostros.

– Supongo que las cultivan en casa.

– No, son flores delicadas

nuestro país es frío.

 

Hemos llegado a la isla.

Entre las piedras montones de orquídeas

aparecen, se marchitan

La formación de individuos nuevos está asegurada:

las abejas andan como locas

el polen se ve en el aire

hacia el sol se orientan las flores.

 

Sí, es difícil convertirse en la tierra, la roca y el aire

necesarios para cultivar esta flor.

Hay que inhibir el impulso de regarlas

entender que la humedad no es lo mismo que el agua

disponerla para que reciba en la mañana el sol

y si en las noches de primavera baja la temperatura

cubrirla con papel de diario.

Hay que saber qué necesita

sólo tocándola

pero sobre todo

hay que estar dispuesto a dejarla

a sacársela de la mente

para que pueda florecer.

 

No es fácil cultivar una orquídea

aprender a darle vida a una planta

que recién al tercer año dará la flor.

El exceso de cuidado la arruina.

Pero si pese a todo

se está dispuesto

a olvidar lo que ya se sabe de jardinería

tal vez sea posible estar ahí

la mañana en que con el sol

se levantarán sus pétalos

Asistir a la vibración final

ese ajuste liberado en el aire.

 

No es fácil cultivar una orquídea

 

Espero en mí, en ti ese momento

Como Tom y Marie

cada primavera.

 

 

 

Natalia Figueroa.

Una mujer sola siempre llama la atención en un pueblo.

Ediciones Liliputienses.

 

 

 

La imagen puede contener: casa, cielo, exterior, naturaleza y texto

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