Courtoisie, Roffé, López Amaya. Otras tradiciones.

El milagro

 

No ocurre cuando debe sino cuando quiere.

A veces, simula aparecer sobre la piel del día

transparente, alto, venido del otro mundo.

Un milagro jamás es justo.

Siempre se trata de un acto contra natura.

Es una tragedia buena, imposible, un prodigio sin pies

ni cabeza.

Se deposita en la vida como una pluma absurda.

Y vuela.

Enseguida vuela. Desaparece.

Como viene, se va.

El viento lo lleva.

Se pierde de vista.

Queda solamente el hueco del responso.

Como una desgracia, pero de signo contrario:

la sospecha, la certeza

de que no debió suceder.

 

 

 

Ileso

Ileso es palabra sana, vocablo sin heridas, piel lozana, empírea, cielo sin costurones ni grumos, sin estrellas, cielo puro del lenguaje.

 

Sin puntadas, sin marcas.

 

Puro ser, esfera de sentimiento, adjetivo de las vidas improbables, sombra de la felicidad, palabra mercenaria que solamente se usa en ciertas ocasiones.

 

Salió ileso.

 

Pero el desastre  se muestra detrás suyo. La confusión, los tullidos, sílabas y fonemas fracturados. Techos que arranca el viento, casas que se desploman. Inundaciones, tornados, grietas.

 

Salió ileso.

 

Y todo en el mundo está en escombros, trozos, pedacitos. Hierros y verbos retorcidos.

 

Salió ileso.

 

Y todo lo demás es dolor, puro, dolor violáceo y turbio. Literatura y bubón a punto de estallar.

 

Salió ileso.

 

Pero el tiempo pasa.

 

Salió ileso.

 

Y solo falta que caiga y que se pudra.

 

Rafael Courtoisie

 

 

 

 

De las linternas flotantes:

 

IV

 

Sueña el grano que ya es espiga dorada

y sueña el niño que es hombre

sueña el mal que pasa inadvertido

y el bien que juega una partida y gana

Sueña el rocío que ya es el mar profundo

y la pepita de oro en el agua que es fíbula y ajorca

La raíz sueña que es rama, que un pájaro hace nido en ella

y la nube que es lluvia ya y que penetra la fresca

aspereza de la grama

 

Un álgebra superior

equipara

el día y la noche

lo que será y lo que ha sido

lo que vendrá y el origen

sereno de las cosas

 

tumulto y paz

convulsión y mar calma

la realidad se ofusca en el retorno

vórtice-tiempo

vórtice

donde se arrebuja el alma

 

Héla ahí,

la Realidad

la Joya

el velo de cristales sobre la cara

recóndita de las cosas          su hora naciente Sol

vórtice-luz

vórtice-palabra

vorágine suspendida

disolución

disolución

 

3000 bombas

3000 bombas

3000 bombas en un fin de semana

cuántas caras

cuántas manos

cuántas piernas

cuántos velos-vendas pegados a la piel ardida cuántas piedras sobre piedras arrancadas cuántas vidas arrancadas de la vida.

 

Mercedes Roffé

 

 

 

 

 

 

El mendigo

Hay un hombre tirado en el banco. No está muerto. Mira a unos niños dibujar el sol.

 

 

La oveja negra

Negra es la oveja que hay en las familias. La oveja negra de mi familia no espera un porvenir brillante. No aprende la lección sobre símbolos patrios, ni supera su miedo a caer. La oveja negra de mi familia se esconde en los techos y mira la noche que no aguarda tampoco el porvenir. La oveja negra nunca es igual que las demás ovejas. Sueña la verdad que no existe: cómo cruzar tranquila los pueblos de otros lugares y mirar la noche desde los techos. La familia de la oveja negra no enseña cómo soportar la realidad que consume sus hilos diariamente. Sus hilos y su carne cubren los cuerpos desnudos del invierno y dan alegría a otros seres que no miran la noche desde los techos.

 

 

Zurelys López Amaya

 

 

 

Rafael Courtoisie. Pasos y pies.

Mercedes RofféLas linternas flotantes.

Zurelyz López Amaya. La carpa infinita.

 

Colección Otras tradiciones.

Mantis Editores. 

 

 

 

 

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