Melina Alexia Varnavoglou / La infancia recobrará por fin su infinitud

 

Magritte

 Un imbécil puso una foto suya de espaldas mirando al mar de portada

Y de perfil la misma foto solo que con un sombrero puesto.

Todos se creen Magritte, ahora

¿o qué mierda?

Es un pintor fácil, con buenas ideas

pero con pocas hemorragias internas.

Yo necesito ver las uñas llenas de sangre

rasqueteando el fondo de la paleta

Magritte seguro pintaba con guantes

y usaba stencil.

Concepto concepto, símbolo, blá blá blá

Las pinceladas son las huellas del espíritu desgarrándose

Sin pinceladas, no hay nada, papá.

Necesito verlas.

Lo mismo me pasa con la gente

Hay gente lisa, conceptual

que parece que la hicieron con hojita de calcar.

Cae bien en todos lados, parece original.

Así como hay cuadros que decoran cualquier ambiente,

Ellos le suben el nivel a todas las fiestas.

Gente patrimonial.

Sin ningún gran, colérico, importante llamado a la vida

sin una presencia, definitiva y terrible

haciendo temblar  el tiempo

que transitan.

Yo quiero ser un cuadro

que cuando lo pongan en la pared

raje hasta el pétalo, las cortinas.

Yo no quiero cuando me muera

vivir en litografías

¡No! ¡no! ¡no!

Prefiero ser un ready made

efectivo y mortal

antes que me embalsamen

los apóstoles de la curaduría

No! No quiero ser como esa gente

Que se repite

Que se repite

Que se repite

 

y se cree Andy Warhol

 

Quiero ser un Jackson Pollock estallando en cualquier parte

Una cabeza de golondrina flotando sobre el agua de las bocacalles

Un exterminador de ideologías

Una tormenta de gusanos en descomposición

desintegrando una vaca en la India

Quiero ser cualquier cosa

menos esa gente

que cree que estar vivo es entrar a un museo y sentir que ahora sabe

lo mismo que cuando sale de una iglesia sintiéndose confesado

El arte no es un deber civil.

Vivir tampoco.

No lo intenten tanto.

 

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Diper lover

Aburrida en un foro de sadomasoquismo
aprendo la sigla “ABDL” (Adult Baby Diper Lover)
y en el acto mi cerebro se eyecta
como un orgasmo
hacia una tarde de 1998
frente al televisor del cuarto de mis padres
viendo un documental
de yanquis obesos con pañales jumbo
babeándose unos a otros en éxtasis
sonriendo realmente como bebés,
como bebés gozando, libres

pidiendo que los acaricien y luego los reten
yo que a los cuatro me hacia una bolita
debajo de las frazadas para que no me vieran
y me agitaba tres, cuatro veces seguidas
los sentí en seguida mis aliados
y parte de la misma ofensa
si a mí me vigilaban y me golpeaban las manos
a ellos les habrán prohibido ver a sus nietos
si a mí me decían que no iba a ir al cielo
a ellos que ya no creían en nada, los amenazaban los paros cardíacos
la burla, el asco, el insulto
para mí la vergüenza, la represión, el encierro
pero si nos uniéramos
degenerados en hombros de degeneradísimos
armados de nuestros dildos sonajeros
haciendo pis sobre nuestros sumisos y sobre toda la gente
pintarrajeando las paredes de la moral con crayones fucsias y violetas
Nosotros ni preescolarizados
ellos exentos de los comicios
totalmente iniputables locos, deseantes, babosos, ingenuos
haríamos estallar el absurdo
¿a partir del minuto numero cuánto empezaría el deseo?
La infancia recobrará por fin su infinitud

las imaginaciones del mundo
comenzarán entonces a dilatarse con inocencia…

 

Turner

 

A veces vivir

es tan simple

y sin embargo

aún existen las catástrofes

 

todas las cosas puede destruirse de repente

y es falso eso de que vuelven

a recomenzar

como yo acá

en el piso

buscando la posición

en la que duela menos

todavía guardando

la onda expansiva

en el pecho

 

aprendí de Turner

que es feroz la fragilidad

que algunos barcos se construyen

sólo para verlos quebrarse

sobre la superficie

pero si uno no es

para ser firme

para ser solo

frente a la tormenta

entonces

¿para qué?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cada vez es la vez

 

Subo las escaleras de otra casa más

detrás de la puerta, el amor

o lo contrario

Cada pie sigue al otro con torpeza

mi respiración se agita

como el aleteo entusiasta

de una mariposa en su hora final

ante los umbrales mi sombra tironea

diciéndome que no

que no hay que entrar

que esta vez también vamos a equivocarnos

pero yo que siempre entrego mi cuerpo a la oportunidad

armo un puño de plegaria

y cerrando los ojos golpeo segura

hacia el otro lado.

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