2 poemas de ‘Tres impresiones’ de Mario Arteca (adelanto, AÑOSLUZ editora)

La lectura es un recorrido de obstáculos /

Manifiesto (Jean-Claude Moineau)

La escritura fija lo que se ha dicho, caracterizada
por una permanencia a veces relativa. Lo unívoco
resiste el plano mientras el trazo apela al margen
de error: con que se rehace cualquier instinto,
y nada en lo espontáneo. Todo es bastimento
y la lectura no es más que la recepción
de un mensaje. Leer: formas de cierta partitura
tornada en movimiento, impermanente.
En vez de leer en la escritura es posible ojear
en los sentidos. La lectura no es más que
la traducción de un código a otro. El grabador,
la cámara, se constituyen en nuevos registros,
no digitales, y en efecto, esto siempre existió.
Mejor tomar un ejercicio, sea libro, periódico,
prospecto, y conseguir hojas transparentes
(papelmanteca) del mismo formato. Sobre
cada hoja deberá trazarse una línea (no siempre
continua), un origen y un sentido del recorrido.
Enseguida superponer una primera hoja
transparente a alguna página partiendo
del origen y siguiendo el sentido de recorrido
sobre la línea. Notar después las clasificaciones
gramaticales de las palabras, con excepción
de los artículos y signos de puntuación
que nadie debiera tomar en serio. Tras colocar
las hojas de diferentes maneras, se deberá
alternarlas y de inmediato recomenzar la misma
operación, notando el número de letras
de las palabras frente a los registros gramaticales
ya determinados. Si la línea no encuentra palabras
para colmar cada átomo del texto de cierto
número de letras, habrá de cambiarse la posición
de la hoja y obtener las indicaciones faltantes.
De ahí en más se debe proseguir hasta tanto
no se obtengan las informaciones requeridas;
hasta que todas las palabras del texto estén

determinadas, incluyan.

Una idea muy fina
Sucede a velocidad derecha.
No ayunar ni retardarse; no también.
Para sí ningún problema real porque
selle la manera en que se mira una pintura.
Los problemas de un cuadro no son nada
con relación a los problemas de la vida
diaria. Una cosa, separada de la otra.
Puede ser que se los llame “los problemas
formales de hacer una pintura”. En uno
de los libros de Mondrian hay un diálogo
entre un pintor paisajista y un amante
del arte. El primero dijo: “si usted pinta
estos ángulos rectos y lo usa con los colores
primarios, no recibe calidad humana, sino
el elemento acorde a su pintura después
de haberla perdido”. El segundo, claro, no
habló. Conjetura el significado y supone
no tendrá importancia alguna su propia
existencia como ángulos rectos y colores
primarios. Su respuesta: que la calidad
humana en la pintura está allí donde
la pulsan, se lo desee o no. Está siempre
presente. Nada puede pensarse sobre ella
hasta bien tomada la palabra.
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