Luis Arturo Guichard / El libro

1

Vengo de leer a Heráclito y estoy calado hasta los huesos, mi libro subrayado
hasta que asoma la piel muerta de las tapas. Todo es lo uno y lo uno
es su opuesto. Subo al taxi para ir a buscarte. Qué bueno que todo fluye
y todo esto se irá en un río de mierda que ya se llevó al Ganges por delante.
Lástima que se irá también ahí tu cuerpo, el lunar ese en el sitio justo,
la manera en que cae el cabello sobre las cejas. Todo se lo llevará el libro.
Pero tu piel viva no: esa se queda reflejada en la ventana del taxi
que corre a estrellarse en fragmentos contra la noche. Todo fluye,
excepto los reflejos en una ventana húmeda.

2

Vengo de leer a Heráclito y estoy en llamas, mi libro subrayado
hasta que asoma la piel muerta de las tapas. Nadie entra dos veces
en el mismo río, sólo los suicidas. Sus cuerpos van y vienen en el vértigo
de lo uno, entran por la superficie y salen hacia el otro lado, a un río
antípodo en el que quedan reflejados. Todo fluye, excepto los reflejos
en la superficie de un río barrido por el viento. Leí esto en el libro
de un poeta que compré hace años junto a un río igual a éste,
en el que ahora encuentro unos zapatos abandonados y a alguien
que me dice te oculto algo importante, búscalo en los reflejos.
Nadie se quita los zapatos una sola vez ante un solo río.

 

3

Vengo de leer a Heráclito y estoy en éxtasis, mi libro subrayado
hasta que asoma la piel muerta de las tapas. El sol es nuevo cada día,
excepto para los que se quedaron con el sol de ayer varado en el fondo
de la retina. Deja de moverse para los locos, para los eremitas,
para los que lograron encontrar ese buen lugar que es el olvido.
El crepúsculo ya no vale, la tarde con la bruma que viene del Rin
ya no vale, el alba y las huellas nuevas ya no valen, sólo ese sol de ayer
que ocurrió no se sabe ya hace cuántos años y sigue brillando dentro
de ese ojo sin nada que buscar más allá de sus orillas.

 

4

Todo se lo llevará el libro subrayado hasta que asoman las tapas muertas.
La verdad entera en una línea se volverá un montón de fragmentos sin sentido,
sombras reflejadas de un tapiz con una bella historia. El sol es una lámpara
nueva cada día, el ojo es el lugar en el que se posan los cuervos.
Es bueno habernos encontrado en el camino hacia la piel muerta,
en el desorden necesario de estas sílabas. Pero no te engañes:
no volverás a verme.Ya lo sé, por eso vengo de leer a Heráclito
y estoy en éxtasis, la piel caliente de mi cara enfriada de golpe
por la noche. Ya lo sé: de eso se trata el libro. Ya lo sé.

 

 

De “El jardín de la señora D”.
Hiperión Ediciones.

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