Hacia la mudez / Sergio Espinosa

hacia

Sergio Espinosa apunta certeramente en este primer poemario hacia una destinación que requiere audacia: la mudez, ausencia de voz por imposibilidad o por negación. Lo que no sabemos es si, con ello, el autor quiere habilitar una definición en la que inscribir la tendencia de su dicción (que, en rigor, toda escritura es ineficaz en su esfuerzo por decir) o bien, aunque asumiendo esto último, pretende indicarnos qué territorio sonoro sucede al texto: el espacio que ya nada dice, porque ha dicho ya todo en su desarrollo. El libro se instala, en verdad, en esta última forma de la intensidad, donde cada verso ha pugnado por conseguirse a sí mismo, afónico, tratando de congregar voces cuya rítmica disposición a veces es conciliadora y atraviesa hilvanadamente las páginas, y otras adquiere forma de intercepción. Quizá la mudez sea esta intraducible forma de coherencia. En cualquier caso, con seguridad, Espinosa es ya un poeta que tener en cuenta.

Unai Velasco

 

 

 

no estar sano no te hace un monstruo
ignorar el daño te hace un monstruo no
construir el cuerpo entre pruebas y perder
el equilibrio enorme bestia no cuentes los días
quién te enseñó a dormir pregunto sabes dormir
este ensayo interminable no es el salto presupuesto
a tu hambre a lo priápico de tu sangrienta máscara

el presupuesto daño te enseñó a ignorar el equilibrio
a dormir entre tu máscara interminable
y este monstruo priápico quién te hace bestia
lo pregunto pruebas a perder los días
no sabes de tu hambre sangrienta
un monstruo te hace no dormir no cuentes el cuerpo no el salto no
estar sano es construir un ensayo enorme


 

 

CONFIAR EN LA VOZ

confiar en la voz sin importar lo habido a veces un grito a veces el ahogo pero siempre la cadencia propia ese rasguño en la garganta ese rasguño y esa herida que nos ha sucedido a todos pero que aún nos deja hablar confiar en la voz para poder callar a tiempo para poder marcharnos pero no sin antes haber dicho la palabra no sin al menos haber amado lo que importa y sobre todo confiar en ella para tan solo dejar que por encima de la nuestra se alce una voz pequeña una voz de alguien que hoy ha tenido un mal sueño y nos pide por favor dormir sin miedo en el embozo de nuestras sábanas

 

 

 

contigo huelo la sal
contigo vislumbro qué
contigo huelo la sal y oigo a los niños
y su júbilo raro que no se apaga y entonces
querría encender todas las farolas con mi pecho

contigo tomar aire podría preceder al canto
contigo no hay mesura
cómo por qué bajo qué cielo
he regalado camas habré imantado fieras

pero a veces te quieres morir a veces
yo me debo al hombre y tú a mi palabra

dominarás sin duda la zozobra

 

 

contigo me debo al hombre al aire
la noche se apaga
de un par de farolas he imantado a los niños
puedo olvidarme de la sal

 contigo querría tomar mi palabra y dominar
contigo no hay mesura y la zozobra necesita
menos razones bajo el cielo

 tú te quieres encender de día y entonces yo
con mi pecho vislumbro qué cómo por qué

 contigo oigo y contigo huelo
de qué camas podría preceder la sal
que contigo júbilo raro
todas las fieras habré regalado
por cuántas a cuántas de más

 su canto tiene horas para terminarse

 y a veces huelo morir pero a veces contigo

no

 

 

http://kriller71ediciones.com/sergio-espinosa-hacia-la-mudez/

 

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