DOLCE STILL MOSTRO: Transgeneraciones y proyectos.

Recientemente Diego L. García publicó su ponencia Poesía “joven” en Hispanoamérica: transgeneraciones y proyectos.

Ver : https://drive.google.com/file/d/0B_NR27VeOxIOZ2syWGFBYmk2ajg/view 

y aquí en Transtierros nos sentimos muy contentos pues tuvimos el honor de hospedar los primeros textos de algunos de los autores que cita (aunque hubiéramos añadido otros nombres como los de Gerardo Chávez, Paolo Tizón, Josef Aboaumer o Antonella Chichizola seguramente de un modo injusto, parcial y arbitrario pues se nos quedarían muchos en el tintero) No discutiremos nada con respecto a la existencia de una poesía joven o no, ¿para qué encender la lumbre cuando ya menguó la efebolatría? Simplemente queremos compartir con ustedes los textos de algunos autores que, tal vez, inspiraron que García se comprara el pleito en una escena en donde los rótulos, adjetivaciones, subgéneros y categorías a veces excede el número de autores que le dan vida.

COMITÉ EDITORIAL DE TRANSTIERROS.

 

 

brian

BRIAN ÁLVAREZ (Buenos Aires, 1991). Poeta. Estudia Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Trabaja como repositor en una cadena de supermercados. Su obra es inédita.

 

Ajusticiado de palabra en su local de ropa, el propietario
a un lado del salón y de la corrección
política sin que le importen
consecuencias de destrato,
que no conoció por otra parte brinda por
no haber llegado tarde a la acumulación originaria.

Las chicas que reclaman otros talles
hacen fila para mirarlo mal.

Lleve ese azul. No espere.
No va a venir la blusa en beige.
 El propietario

dice y en el mostrador frota la
caja como a cajón de velado:
con la gratitud y con la suficiencia
de quien prevalece.

 

***

La hija del vecino es más viva que yo.
Antes del mediodía, ayer, me preguntó
qué era una mala decisión política y temblé.

Pasó la tarde.

Por la puerta irrumpió
el ruido de la radio que adquirí
para mostrar los domingos
y levantando la voz le inventé: un cartel
de zona de vientos
contra un fondo de casas
prefabricadas

golpeadas por las primeras gotas de la lluvia.

 

***

Hay autos sobre la avenida, entre los árboles
y yo, que espero el ascensor de la estación del subte.Hay autos.
No hay autos.
Hay. No tengo tiempo
para apreciaciones de genio,
pero sé que lo que miro es importante.

¿Será posible superar
la grandeza y el aburrimiento de las cosas que viven
sin más orgullo que el de prolongar la vida
como quien conserva una herramienta ancestral
cuyo uso desconoce?

No tengo tiempo para estas preguntas:
me basta la esencia
visible
de la superficie
que las invoca:
árboles,
autos,
árboles;
la acción de bajar;
los efectos de irse.

 

 

 

***

De duelo con mi papá hicimos
una sopa aguada
con arroz, apenas.

Nos quedamos cortos.

Para la próxima una taza más, me dijo.
Traté de salvar el sabor con queso.
Para la próxima el de rallar
me dijo
algo
dije también.

Como siempre
con nosotros
la televisión encendida.
No puedo ver la champions sin cantar
el himno en la memoria
pensé.

Afuera había llovido y los perros
despertaban de la siesta.

***

Los clientes espían
por el vidrio del congelador
los paquetes de animales descuartizados.
Sonríen como en las publicidades
tal vez movidos por el júbilo
de haber permanecido en pie.
Es el sentido de comunidad
Obtienen un poder de ahí
pero en el fondo sé que envidian
como otras veces yo
la lentitud de esa putrefacción que avanza.

 

 

xel ha

Xel-Ha López Méndez (Guadalajara, México, 1991) Es Premio Nacional de Poesía Jorge Lara 2012 y Ex premio Nacional de Poesía Joven  Elías Nandino 2014. Publicó a mis nuevos amigos inmortales. Antología personal (El viaje, 2015) y Cartas de amor para mi amigo cerdo (Letour1987, 2015).

 

Un perro mira como una persona enamorada
y hay aquí
dos o tres espacios
que pueden ser fotografiados

un momento

Alguien acaricia al perro
y dos mototaxistas miran el horizonte
como si lo estuvieran cruzando

Al final alguien espera
cuando el sol ya se ha ido
y el sonido de los árboles
bajo el viento juchiteco es
sólo una ola después de otra
todavía más fuerte
todavía más cerca

Yo grito te amo en la estación
como si no te fuera a ver en mucho tiempo
o como si uno de los dos adivinara la muerte
aunque llegue cuando estemos ya viejos
aunque llegue cuando sigamos juntos

Toda la vida es casi nada
una hoja se cae
alguien barre la banqueta de su casa

Hay apilado un montoncito de mugre
hay polvo de oro

Yo grito eso
porque en verdad lo encuentro de lo más oportuno
grito
como pudiera gritar alguien
sorprendiéndose vivo después de mucho
como pudiera decir auxilio, amén, más, o gracias

Grito algo honesto
como esa agua que deja ver los colores de las piedras.

 
Credo a Bob Dylan

Yo creo en ti bob dylan
porque mi madre creyó en ti y en los preservativos
yo creo, creo, creo
yo creo en ti bob dylan
sé que existes
aunque no te he buscado en las redes sociales
no hablo de ti
no quiero traducir lo que dices
y no me gusta escucharte en la radio
porque no te busco
porque lo dice mi madre “bob dylan”
cuando sonríe con sus ojos de medio siglo
y recuerda los desnudos
la pasarela sin retorno
que es su amor
porque te escucha
y vuelve a sonreír
y si fuera posible
me hablaría
del amor que se hace con un hombre desnudo
y un disco tuyo dando vueltas
Yo creo en ti bob dylan
aunque no compre tu disco
apague la radio sobre el compás de una canción tuya
y no sepa tu nombre
y no lo investigue
aunque en internet estés colgado
como de un árbol de ramas infinitas
y no coma tu fruto
pero mi madre
la wikipedia de los secretos
es feliz cuando oye tu nombre
aunque no seas el único
pero sí el que recuerda
justo ahora
mi madre que platica
de espaldas a mí
frente a un momento cualquiera de la casa
y se sonríe
por todas partes
sin saber
que escribo de ella
y que creo en bob dylan
porque su nombre guarda
los detalles de una piel joven
que alguna vez fue
mi madre.

 

ey ajá

 Todas las escritoras se vuelven locas
y las encierran
y las encierran sin excepción.

*

Todas las escritoras morirán
morirán solas
con sus respectivos lujos
y cantidad de gatos o de sangre
respectiva.

*

Todas morirán porque son
hombres
los hombres mueren
y a veces
aunque sea verdad
no lo parece.

 

Oda a mi gato

Mi gato es hermoso
dan las doce del mediodía y mi gato es hermoso
dan una hostia en una iglesia
y mi gato
dan y dan y dan
y mi gato juega a la maldad con los muebles
suenan campanas de una iglesia
y lo hipnotizan todo
dentro de la sala
y mi gato
que es hermoso por sobre todas las cosas
se queda también hipnotizado y quieto
como un mueble bello y bondadoso
entonces
las esporas venenosas de la iglesia se disipan
y todo vuelve a la maravilla de antes
Se afila las uñas
el padre sobre la carne de otros
y mi gato es hermoso y bueno con los sillones de la sala.

 

melina

Melina Alexia Varnavoglou: ( Caballito, 1992) Estudia Filosofía. Su obra es inédita.
Uruguay

I

Nos despertábamos como saliendo a manotazos de una poderosa tormenta.
Las almohadas un pedazo de madera
todavía flotante,
todavía incorpórea,
a la que nos aferrábamos
fetales,
hasta que chocábamos.
Por el efecto de un hueco
que se abría entre las camas
durante la noche
y como una gota se estiraba hasta el piso,
nos chocábamos
y eso era tocar tierra firme.
Nos mirábamos asustados sin entender muy bien,
En nuestros ojos todavía podían verse clavadas
las astillas del barco.
Era como haber despertado justo antes de morirse
– sí, como pasa siempre en los sueños-
sólo que los dos juntos al mismo tiempo.

Me gusta pensar que si no, a uno de los se le hubiese agotado el aire.

 

II

Yo no sé si vos tenías la misma sensación
pero esa casa estaba abandonada
hasta por los muertos.
Nuestra habitación se hubiese visto hermosa
salpicada de sangre.
No podía parar de pensar en eso.
Entonces, cada vez que nos despertábamos
era como vencer una doble apuesta a la muerte:
Por estar juntos y por estar vivos.
Todo eso cabía en el primer contacto de la mañana.
Eras la prueba,
todavía insegura, todavía mojada
de que yo existía.

Pero cuando cantaban los gallos
junto con los perros
junto con las vacas
y todos juntos en ese exceso
de vida campesina
gritaban al unísono
ahí si nos despertábamos del todo
y era como entrar en otro sueño
todavía más dulce y más siniestro,
en el que nos iba el resto del día.

 

III

No sé si era que yo estaba muy drogada siempre
pero en ese lugar había mucha luz.

Entraba por todos lados, a todas horas,
a la noche, se filtraba por las estrellas,
y si había nubes, mandaban a las luciérnagas.
No había manera de escapar.
Eso también hacia parecer que el cielo
estaba como más abajo, más cerca.
Repito: quizás estaba muy drogada,
por eso todo me resultaba dulcemente aplastador,
o quizá era que por fin tenía algo
que me mantenga bien agarrada a la tierra:
Durante el día, el caballo;
Durante la tarde, tu cuerpo.
Era muy flashero coger después de salir a andar a caballo,
nos peleábamos por ver quién iba a arriba,
-cosa que, por lo general, casi nunca sucede-.
No sé si llamarlo distracción, pero cuando me
tocaba a mí, no podía evitar cruzar
montañas….
valles…
ríos…
imaginariamente.
De repente me caía en un pozo.
Abajo estabas vos, sonriendo.

Otra cosa que era perturbadora
era saber que en cualquier momento
una serpiente podía picarte el tobillo,
y andar mirando cómo los peludos tenían el poder ácido de
desintegrar una colonia de hormigas en menos de un minuto,
(Imagináte qué harían con tu dedo gordo del pie).
Después de varios días aprendimos a vivir con eso
y andábamos descalzos
-los más cautos usaban zapatillas-.
En el amor, pasa un poco algo parecido a eso, creo.

IV

La noche era tan profunda que tardaba todo el día en irse.
Ése peso del que hablaba antes.
Eso que nos pesaba tanto en los párpados cuando nos dábamos un beso
¿Sabés que era?

La noche.

O la droga,
capaz
era la droga

 

 

Autos

“Si a mi me gusta que suenen
¿pa´que las voy a engrasar?”
“Los ejes de mi carreta”, Atahualpa Yupanqui

 

La primera noche
que no pude dormir con alguien
escuché a los autos.

Recostando mi cabeza
sobre una almohada compartida
me entregué
a esa corriente silenciosa
que empezaba a formarse
cuatro pisos más abajo
-¿los escuchás?-
-¡¿Eh?!-
-Si los escuchás…-
-¿Qué cosa?-

Hay algo imposible en ese sonido
algo más que la inercia sobre un plano
no puedo decir que se muevan -yo no los estoy viendo-
pero rugen y rasgan
cada punto por el que pasan
si hasta los siento deslizarse por mi piel
como una lengua áspera

y entonces olvido que son autos
chapa sobre ruedas
animales electrónicos
que alimentamos con hidrocarburo
y los escucho
son como la hierba
que se expande hasta volverse finita
y desaparecer
ese ruido hacen
cuando se alejan,
es una especie de dolor
algo así como una mirada retirándose
no tan definitivamente.

Yo no quiero que los vuelvan supersónicos
¿cómo soportaría, por ejemplo, esta noche
junto a un cuerpo que no puedo amar
si no fuera por el rugir de sus motores?

Esa turba diminuta al filo del asfalto
como la brasa que queda prendida
y en mitad del silencio
suena
y suena
es lo único que puede salvarme.

 

 

 braulio.

Braulio Paz (Arequipa, 1998) cursa estudios de Literatura y Lingüística en la Pontificia Universidad Católica del Perú, sus poemas y traducciones han aparecido en diversos medios y revistas digitales como Transtierros y Poesía Sub25. Ha colaborado con la traducción del libro To Vespers de la poeta norteamericana Suzanne Foster junto a los mexicanos Luis Alberto Arellano y Jorge Posada (próximo a aparecer con Ay del seis en España).

 

Una sonrisa sin gato

 

I

Ojos sin un rostro en el espejo,
ayer descubrí que era un espejo, doctor
y un viejo payaso que teclea con furia
scraps de acontecimientos, de eventos
y actos, con el objeto de, quizá, babelizar
estos skeletons in the closet, nombrar
el mundo hermoso frente a la vida horrenda.

 Soy todo suyo…
Caí por entre las rajas, un agujero de conejo
blanco: mira el reloj y date cuenta que no es
un problema de el “es” tanto como del como
y las dudas de último momento.

En otras palabras
el error del análisis
directo del contenido
es proceder con demasiada rapidez
y suponer como evidente
por sí misma la propia
superficie fantasmática
la forma/estructura
vacía que brinda lugar
a la aparición del contenido
monstruoso: la pregunta decisiva no es
“¿Qué significa el Fantasma?”
sino “¿Cómo se constituye el espacio  mismo
en el que pueden surgir entidades como este Fantasma?”

 

II

 Alguna vez me contó
¿se acuerda doctor?
De aquel caso del hombre al
que ingresaron tarde para
salvarle la pierna, así que
le amputaron la otra.

Es importante la materialización
de este ____________________
y sus consecuencias en el origen
del ciclo de samsara y la imposibilidad
de dormir con el tiempo que se me acaba.

Somos como el viejo Munchausen
cabalgando su bola de cañón en busca
de enfermedades imaginarias
estridulación[1]

I realized this screaming pain,
hearing loud in my brain

El poema es, si lo piensas bien,
una disculpa de un cadáver hecha
al títere en que uno se ha convertido.

 

 

La ragazza sul ponte

Culpamos a la respuesta
del acertijo de Sansón
porque negamos la posibilidad
de despertar un día
sin el control remoto
del carrito de juguete
(como cuando tu mano te golpea)[2].

Devolver la palabra dios al poema
como si no hubiéramos tenido suficiente.
Perhaps en un swing elíptico
que arremeta a contraluz
de su divina ausencia infinita.

No, incluso así no lo haría
no puedo, no es una confesión,
la resistencia no es esperanza
es justo lo contrario
y escribo contra ella.

Y mi acto de teatro de crueldad
deviene poema porque es la única forma
que tengo de vivir fiel a las alucinaciones
de Ponte Santa Trinita, doctor.

 

 

Cuando borroneo una ecuación me siento todopoderoso

Parado en medio de luciérnagas
y si dieran ese paso en falso
quizás el abismo les diría
que este siglo es tan solo
la copia desplazada del XX.

Preguntarse cómo es que
la mente humana asimila
las máquinas que nos sustentan,
porque la diferencia básica,
entre los humanos y nosotros,
no es nuestra miseria circundante,
si somos míseros y, en cierta forma
este país ha probado ser peor
que la serpiente que gusta
del sabor de su propia cabeza,
pero la cosa con las hormigas
es que siempre se comerán
a los mamíferos muertos
hasta que se les rompan los dientes
por toparse con metal.

Resta el balbuceante blablabla
sedimentado bajo la paura
y el mal como el forzamiento
de lo innombrable o, a veces,
incluso de lo nombrable
(límpienle el moco al poeta ¿quieren?).

Nos esforzamos en construir
de a pocos un  nuevo gulag,
privando a la eternidad de lo nuevo,
y escribiendo sobre el fin
(sapos sapienciales zapateando
como niños berrinchudos),
imitando, hoy estamos escindidos
imitando, buscando carne
porque somos los hombres vacíos
y que entonces, por obsesiones
que lo llevan a uno a creer
en ecuaciones cuánticas
sin darse cuenta que están
tan rotas como nuestros poemas,
fuimos vessels de los sueños rotos
de nuestros bisabuelos.

 

 

 

[1] Los tinnitus o acúfenos son un fenómeno perceptivo que consiste en notar golpes o sonidos en el oído que no proceden de ninguna fuente externa

[2]¿Que ha sido de mí? Recibo invitaciones para presenciar catástrofes en otros planetas: descubriendo así que la esfera de Dyson es un órgano externo que, al igual que las lunas de Júpiter, es un exoesqueleto vago que surge de  la luz de las estrellas, que no pudo actualizar despues de que explotaran supernova.

 

 

 

 

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