Tres poemas de Wolfgang Hermann / Versiones de Mario Martín Gijón


Zehn Tage stockte der Nebel
die Stadt war ein graues Trümmerfeld
heute Morgen röhren die Motoren
mit anderer Klarheit
der Himmel offen
Licht schlägt durch
wir blinzenden Maulwürfe
stolpern aus den Häusern
die Strasse ein Band aus
gleissendem Licht
soviel Schönheit und Lust in den Augen
als springe aus geträumten Zelt
ein Funke über

 

 

Diez días entre niebla estancada
la ciudad era un oscuro campo de ruinas
esta mañana braman los motores
con otra claridad
el cielo abierto
atravesado por la luz
como topos deslumbrados
salimos de nuestras casas
la calle una cinta de
luz resplandeciente
tanta belleza y deseo en las miradas
como si saltara una chispa
desde un pabellón soñado.

 

Zwar leuchten Augen
in diesem trüben Tag
es heisst wir machen
Fortschritte
je nach Wetterlage
schwanken die Gefühle

Zwar fliesst dann und wann
wenn ich aus der U-Bahn auf
die Strasse trete
Freude in mir

 Dennoch möchte ich
nicht wiederkommen
bei der Zuteilung neuer Leben
werde ich fehlen.

 

Cierto que hay ojos que brillan
en este día tan turbio
significa que hacemos
progresos
dependiendo de la meteorología
basculan los sentimientos.

Cierto que de vez en cuando
al ascender hacia la calle
por las escaleras del metro
me inunda la alegría.

Con todo, no quisiera
regresar nunca más
en el reparto de nueva vida
me temo que faltaré

 

 

Alle Wege verwischt.
Der Stein verschlossen.
Fremde Zeichen. Asche.
Alle Wege verwischt.
Auf dem hölzernen Karren auf dem Weg zur Passhöhe.
Später am Nachthimmel das Kristallicht.
Er umschliesst mich, Körper des Nachtschiffs.

 

 

Todos los caminos se borran.
La piedra se cierra sobre sí misma.
Signos extraños. Ceniza.
Todos los caminos se borran.
En los carros de madera de camino al puerto de montaña.
Más tarde en el cielo nocturno la luz cristalina.
Me abraza el cuerpo del barco nocturno.

 

 

 

 

 

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