4 poemas de Mary Oliver

 

Los siguientes poemas pertenecen a El Pájaro rojo, editado por la editorial argentina Caleta Olivia. Las versiones son de Natalia Leiderman y Patricio Foglia.

 

 

UN LUGAR MÁS ALLÁ DE LA AMBICIÓN

Cuando los flautistas
no pudieron pensar en nada nuevo que decir

bajaron sus flautas
y bajaron ellos mismos
hacia la orilla del río

y simplemente escucharon.
Algunos, después de un rato,
se incorporaron
y desaparecieron de regreso al pueblo tumultuoso.
Pero los demás—
tan calmos, ni siquiera pensativos—
están todavía ahí
escuchando todavía.

 

 

VISITANDO EL CEMENTERIO

Cuando pienso en la muerte pienso
en una ciudad bastante
luminosa, donde cada año hay
más rostros conocidos

pero ninguno de ellos
puede verme
aunque lo deseo
y cuando hablan entre sí,

cosa que hacen
en voz muy baja,
su lenguaje es imposible—
puedo reconocer el tono

pero no entiendo ni una palabra—
y cuando abro los ojos
ahí está la tierra misteriosa, los árboles altísimos.
Las lápidas.

 

 

PERCY Y LOS LIBROS

A Percy no le gusta cuando leo.
Pone su hocico sobre el libro y gime.
Revolea los ojos, a veces estornuda.
El sol está arriba, dice, y el viento abajo.
Afuera está el mar y juegan los perros de los vecinos.
Pero Percy, digo. ¡Las ideas! ¡La elegancia del lenguaje!
Las percepciones, las ironías, las historias hermosas
que nacen y mueren y giran en torno a la fuerza, o al coraje.

¿Libros? dice Percy. Una vez me comí uno, y fue suficiente.
Salgamos.

 

 

ROJOS

Todo el tiempo
que estuve dando clases
en el estado de Virginia
quise ver
al zorro gris.
Finalmente lo encontré.
Estaba en la autopista.
Estaba cantando
su canción de agonía.
Lo levanté
y lo llevé
a un campo
mientras los autos seguían pasando.
Me mostró
cómo podía gemir
cómo podía sangrar.
Adiós, le dije
a la luz de su ojo
mientras los autos pasaban.
Dos días después
encontré a su pareja.
Estaba en la autopista.
Estaba cantando
su canción de agonía.
La levanté
y la llevé
al campo
donde gimió
mitad gris
mitad roja
mientras los autos seguían pasando.
Mientras los autos seguían pasando.
Zorro gris y zorra gris.
Rojos, rojos, rojos.

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