6 poemas / Óscar Pirot

NODRIZA MARSUPIAL

Desgarro suavemente el marsupio del silencio

me hago con todas sus crías
y dejo que maduren en mí

cuando ya han bebido de mis ubres
(ya limpias de cualquier murmullo)
corro y las devuelvo a su antigua madre
que
–como un gesto de invaluable gratitud –
me adopta y entonces me quedo a vivir con ellas.

 

ESCARABAJO

Un anillo que sólo puede ensortijarse en la mano del viento.

 

FUENTE

Olvidada en la ciudad sin cauce
no es como el río que se sabe en el mar
sino un lento desagüe hacia el cielo
que el sol en vapor imanta.

 

CUERPO DE RESCATE

Hoy ha amanecido un cuerpo sobre la arena. No es cachalote, ni delfín, ni ballena azul. Es el cuerpo de un lagarto brillante. Nadie sabe cómo el mar se lo ha tragado para luego escupirlo con tanta belleza. Pero ahí está. Inmóvil. Secándose al sol como un tumor de diamantes. Los ojos se le han salido de las cuencas como dos canicas de musgo. La carne la tiene inflada que pareciera una nube de peces. Y ahí está el lagarto. Muerto sin que el viento retire su huella verde. Tan anónimo al mundo como mi propio cuerpo. De pronto me miro las manos y están llenas de escamas. Camino y mi larga cola se bebe el espectro de la espuma. Me echo al suelo con el vientre desnudo. Y vuelvo arrastrándome a casa con un fulgor de extraño varamiento.

 

INFANCIA CON PATOS

*Cito: los patos trazan ondas que intervienen la caligrafía del río, se dijeran barquitos emplumados comiéndose el pan que les arrojo junto a mi padre desde una lancha en la que vamos como lámparas sin rumbo, se dijeran velas a flote en carne vítrea, se dijeran pliegues desde oscura transparencia, hálitos, presencias casi, ánimas dentro de la sangre, se dijeran visiones gemelas a su silencio. – fin de la cita.

 

 

TARÁNTULA

Tan, tan, tan,
tan, tarán, tarántula
tú la del tanto veneno
en el dorso tus crías arañan tu cuerpo
y nosotros bailamos tu tan
tarán, tarántula.

 

 

 

 

 

 

 

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