Voz Vértebra / María Rosa Maldonado

Voz Vértebra
Antología de poesía futura
Kokoro libros / kriller71ediciones 

 

coordinadores de la colección:

lola nieto

antonio f. rodríguez

laia lópez manrique

 

textos e imágenes:

begoña callejón, alba ceres, sergi de diego mas, berta garcía faet, uxue juárez, david leo garcía, chantal maillard, laia lópez manrique, rubén martín, layla martínez, ruth llana, lola nieto, francisco-jota pérez, raúl quinto, esther ramón, marco antonio raya, antonio f. rodríguez, maría sánchez, regina salcedo, ángela segovia, sara torres, su xiaoxiao

 

ilustración de cubierta:

marco antonio raya

Sin título

“No es posible pensar cor-recta-mente, con la mente en línea recta. Pensar siempre es una indisciplina. Cuando se piensa de verdad, se abre una brecha en el discurso que ya había. Se piensa con un quiebro. Y en ese quiebro, quien piensa padece el quiebro al mismo tiempo. Es él quien se quiebra, y el sentir le aporta los instrumentos para el cambio. Su mesa de operaciones está dispuesta: vivir no es suficiente.”

Chantal Maillard

“Las cosas no son lo que parecen, ni tampoco algo distinto”

 Lankavatara Sutra

 

 

Algunas reflexiones sobre los temas que aparecen en esta antología de poesía y vida futura que abarca desde la segunda mitad del siglo XXI hasta el remoto porvenir, dentro de 150 millones de años, magníficamente realizada por la antóloga Ayganim Katharmova, procedente del Xenoceno, en el octavo milenio. Voces de mujeres, poetas, luchadoras, magas, atisbadoras de los mundos posibles, que se van vertebrando hasta hacernos sentir que son, en lo mas profundo, una sola voz, una sola vida, desenvolviendo, lentamente, sus infinitas potencialidades.
Lo primero que tenemos, y que impresiona gratamente nuestros sentidos, es el libro entre las manos, ese objeto consistente, resistente, con su peso y su presencia irrevocable y, sobre todo, su dimensión plástica. Están allí los elementos que intervienen en el aspecto de la publicación tales como la ilustración de cubierta, el papel, el tipo de letra, el diseño, las imágenes. Más allá del contenido de sus páginas, estos elementos transmiten sentidos, ideas, emociones y hacen del libro un objeto bello. Muestran el carácter lábil, misterioso e inquietante de la esencia de lo estético, siempre nimbado por un fulgor inaprehensible.
En cuanto a la poesía en si misma, la encontramos, magnífica, tanto en las diferentes voces de las poetas antologadas como en el relato fascinante de sus vidas.
Subyace en todo el libro una crítica al racionalismo, a la cultura patriarcal y a la época tecnológica capitalista. Hay en estas páginas una clara inclinación hacia la concepción oriental del hombre y el mundo, en contra del pensamiento lógico-racional de la filosofía y la ciencia de Occidente
Una utopía de signo contrario a los relatos de ciencia ficción.
La poesía no será escrita en el cuerpo sino escrita con el cuerpo. Y no con el cuerpo como una categoría mental sino como fenómeno capaz de su propia luminiscencia, integración y desintegración en el instante-mundo, en el instante-eternidad.
Parece buscar una dirección estética en la improbabilidad propia de la constante creación, en otras materias y modos de existencia.
El hombre occidental ha necesitado jerarquizar y conceder valor en lugar de buscar la ecuanimidad (que era el grado sumo a alcanzar por los sacerdotes egipcios) como un modo de “construir murallas contra la entropía y el olvido, contra la intemperie y la extrema vulnerabilidad de la existencia.” Es, siempre, la persistencia de un hábito: el yo. Sabemos que el yo es una construcción, pero que se convierte en una estructura resistente, dificil de desarmar, tal vez porque su mecanismo es la repetición. El movimiento rectilíneo uniforme.
Más allá de esta apariencia, tal vez en el futuro nos llegue el sabor inesperado de “la voluptuosidad de la impermanencia”, la lúdica multiplicidad de lo que se presentaba como uno.
Si lo vivo se parece al mundo es en la medida en que se abre sobre la abertura del mundo, en la medida en que el mundo, tanto como lo vivo, siempre está haciéndose, produciéndose, inscribiéndose en una dimensión activa irreductible y no cerrada.
Algunos de los cambios en el paradigma actual que se van dando, según el pensar de las protagonistas:
Que los tiempos son simultáneos y reversibles.
Que no hay finalidad ni azar.
Por lo cual las ideas de pasado presente y futuro y las nociones de causa y efecto dejan de ser aplicables. Tiempo y espacio, causa y efecto son categorías de nuestra mente. El animal predador humano las necesita para moverse en sus búsquedas.
La inevitable diversidad e impermanencia de los mundos creados por el yo: Cada muerte supone la desaparición de el mundo construido por esa individualidad ya que nadie percibe y concibe de modo igual a otro.
Una concepción hilozoista: Contra el dualismo platónico heredado por la cultura greco-cristiana, cartesiana, etc., y, en todo caso, como un modo de panteísmo sin un dios presente y omnipotente, está presente en el libro un modo de sentir el mundo como una materia-energía viva y creadora:
“El volcán, el cielo, las líneas geeodésicas, me demostraron que el mundo era un lugar que se podía leer y cantar, y que había estratos geo-emocionales en la corteza terrestre, y que por ellos fluía una lenta y armoniosa corriente de vida que puede despertarse y encauzarse con la Voz, ese vínculo ancestral, matérico-psíquico, iniciático, chamánico, ritual…que nos revela las infinitas posibilidades de otra forma de amar y estar en el mundo…”
Crítica al pensamiento lógico-conceptual: Quien no deja de pensar con categorías estrictamente mentales no supera la abstracción.
“En la piel se escribe una forma de vida arcaica.”
Nos hacemos la pregunta: la búsqueda es hacia adelante o hacia la recuperación de los poderes naturales del hombre arcaico? La vida muestra sobreabundancia de lo que para nosotros, por no poseerlos, consideramos superpoderes: luminiscencia propia, dientes de magnetita, velocidad, fuerza, regeneración del propio cuerpo… y otros que no descubrimos por no tener los sentidos para percibirlos. La sabiduría del animal es absoluta y perfecta en si misma, en relación a su propia existencia. Tuvo el hombre arcaico esa sabiduría? La tendrá en el futuro?
Desterritorialización: salir del planeta Tierra, del cuerpo materno, nacimiento hacia el universo. Tal vez al espacio originario. Poco a poco, dejar de ser “humanos”. Estos humanos.
La poesía como un modo de meditación: María del Águila: Ningún amigo, ningún amor, solo estudios primarios. Dedicada a la poesía y la papiroflexia, pero con una rica y extraña vida interior.
“Durante largas horas de la tarde, María toma asiento frente a una pared vacía y la contempla ensimismada…Entre ser una, dos o innumerables, elige ser una corriente impersonal que se deja ser…”
Abismada “durante horas en los ojos de una salamanquesa inmovilizada en paredes de cal antigua”
(Me recuerda a Bodhidharma en su cueva.)
Y así se volvió invisible para los demás. Ya no estaba allí, pues no había un yo. Y sin yo, uno es nadie. Maravillosamente nadie.
Muerta María su hermana barre todos los poemas de animales esparcidos por la humilde habitación, los mete en bolsas negras y los tira a la basura, sin leer ni uno solo.
El arte es siempre efímero? o por el mero hecho de haberlo creado permanece, como los gansos en el cielo de Bashō, para siempre en un infinito sin tiempo?
Crítica del lenguaje: El lenguaje fosiliza y obstruye el devenir vital.
Cuando las palabras no alcanzan, queda el enmudecimiento sagrado.
Matar al padre: ya fuera de la madre, falta el acto de liberación radical: matar al padre. El padre, todo el bagaje de la cultura heredada, todos los mandatos, los conocimientos fosilizados. Matar a todos los que se dedican a transmitir conocimientos fosilizados.
Pero el asesinato debe convertirse en una obra de arte, en una transgresión sagrada y perfecta. Y , además, no se trata solo de matar sino también, y por lo mismo, de morir. Tanto el matar como el morir es posible leerlos como símbolos de un cambio de estructura fundamental. Así como destruyo lo anquilosado que la cultura conlleva, también debo sacrificar mi parte vieja, formada por esa cultura, para poder salir como la mariposa de su crisálida, hacia un ser nuevo. Este es “un acto perfecto”.
Como en el budismo, se reconoce que el yo es la fuente del sufrimiento, pero en este devenir de poeta en poeta en el que la mente se va descubriendo a si misma, se encuentra un atajo a ese sufrimiento y a ese yo: la empatía.
El llegar a ser otro. El ser con el otro. El comprender que todos somos uno.

María Rosa Maldonado

 

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