Paisaje cero /Rodrigo Palominos Castro

En el páramo solitario

 

La hierba ocre rojiza.
Los pájaros inmóviles en una música inmóvil.
En el borde del pantano la maleza dorada,

resuena en lo alto la turbina de la nube.
Por qué el orden más allá del habla,
el silencio que sostiene a la rama del álamo.

Como la cigarra me aferro
a lo que no tiene nombre,
al crisantemo sajado de la mente.

La iridiscencia de la tarde
se desvanece en palabras.
Sólo el viento frío

y su sonido alzándose
hacia la roca de la montaña:

Ninguna imagen

que no fuese
imagen

de ese sonido:

estrellas negras
en un cielo negro

 

 

El cielo era guantes

 

Si los tordos amarillos
un día entendieran
Que lo que nosotros entendemos

por vuelo
en el claro
firmamento

Es tan sólo una línea

entrecortada

paralela

en su absoluta
oscuridad centelleante.

 

 

Autumn leaves

 

La luz de la tarde
enciende
el sensor de las hojas muertas,

Ahora

esperan

serenas

al viento del alba.

 

La nave negra del tordo

 

Entonces, en la rama de la higuera
surgió el canto del tordo.
El combustible de la luz

ardió leve

en esa frágil

nave negra.

 

 

Cómo el viento hace virar la proa de la arena?

 

 

El silo del tiempo
cada
vez
más tenue.

cercano

emerge

se desploma

en el espacio verde de la mañana.

En el espejo de la mente:
Dunas: mediodía:

Cómo el viento hace virar la proa de la arena?

Un niño en medio del sendero:
Un hombre en medio de la calle:

Silo

Arena

Espacio verde de la mañana

Espejo de la mente

Dunas

Mediodía

En medio del sendero

En medio de la calle

 

Todos artefactos para alumbrar la oscuridad de la tarde.

 

 

 

El ave de la hierba

 

I

 

 

Aquí, el blanco vacío.
Frente a mis ojos en la arena del poema.

El ocaso enciende la linterna del rosal del jardín

El vacío del cielo se refleja en las hojas caídas

II

De esta quietud a la otra
el único curso del río

De esta quietud a la otra
el único vuelo

para el vaho
de nuestra voz:

El ave de la hierba, sin embargo, en su vuelo circular
confrontando a cada instante la dorada luz

 

 

Mississippi John Hurt

 

Después
de haber
subido
el silencio

al mástil de la tarde

Mississippi john hurt
resuena

en la esquina

de la pieza.

El verano afuera:
Brillan las cuerdas de plata de las raíces del álamo.

Después
de haber
subido
el silencio

al mástil de la tarde

Mississippi john hurt
resuena

en el viento
en las piedras del camino
en la hierba seca

en este
blanco
espacio.

Afuera, es el comienzo del verano:

Me asombro,
Nada puedo añadir:

lo que diga
encubrirá el rumor del sol sobre la tierra,
el canto de la cigarra, el leve vaivén de las hojas del álamo:

Entre tanto

Mississippi john hurt
resuena

en el mástil de la tarde:

sólo escucho: La puerta del mundo se abre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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