[MP3] de Roberto Valdivia. La música como influencia posliteraria / Diego L. García

Se reedita [MP3], del poeta peruano Roberto Valdivia (1995), un libro que nos interpela con una pregunta de alto voltaje contemporáneo: ¿Qué ocurre entre la música –pop/rock- y la poesía actual?

Transitamos una serie de playlists con temas de David Bowie, Arctic Monkeys, Ritchie Valens, The Strokes, The Beatles, Neutral Milk Hotel, Bob Dylan, entre otros. Lo que hace el autor con las canciones es sumamente interesante y complejo: hay una apropiación de términos medulares de las letras pero casi imperceptible en el entramado de una voz que nos lleva a otras zonas; espacios de un yo que contrapesa ritmo y convencionalismo. El tempo pareciera seguir la línea de la canción y trascenderla. Como si un beat inicial encendiera la chispa y la espontaneidad (que me recuerda a la de Alex Turner) fuera su as bajo la manga:

  “Ahora tengo muchas cosas que deseo explicarte
Para romper ventanas lanzar bombas
Para incendiar el prado lleno de infantes y chorrear sus intestinos
Porque el amor es el de dos comiendo un rostro descuartizado y crudo
Debemos pensar en la policía siguiéndonos pero nos hemos convertido en gatos”

Entre las pistas elegidas hay un denominador común: el manejo de la oralidad incrustada en textos fijos. La polifonía le permite al sujeto surfear cornisas sin necesidad de detener la marcha:

 “Me asustas. Tengo frío. Estoy helado. En la solapa de tu casaca siempre llevas un libro de Nietzsche. Cuando Pete vomita encima de su teclado tú me dices que no puedes creer en un dios que no sepa bailar. 1980. Voces revotando en una pared sin tarrajear. Algún día reventaremos la panza de todos los burgueses de este país gritaste. La barba de Marx en una toalla de baño. Tienes unos brazos delgados como dos cuerdas de guitarra te digo”

 Me pregunto al terminar de escuchar qué dosis de pop/rock se ha infiltrado en las venas de la poesía en este siglo. Claro, también podríamos preguntárselo a la generación Beat y a larga lista de músicos poetas del siglo pasado. No importa qué recorte entendemos al decir “este siglo”, da igual. Pero los que escuchamos música en los 90 o como Valdivia en los 00, ¿podríamos escribir sin Cobain o sin Casablancas? Quiero decir, cómo hacer de cuenta que la poesía es cosa de libros únicamente. Creo que cuando en un momento se puso de moda una rebeldía –interpretada como un gesto caprichoso por la crítica- contra Borges en el fondo se estaba buscando el permiso para abandonar la biblioteca. Lo primero que cierta línea de autores contemporáneos felizmente predispone es el abandono del carnet “Esto-Es-Poesía”, ¿a quién le importa esa etiqueta?

En [MP3] hay un gran texto de fondo: el de los discursos subliminales (y no tan subliminales) que nos moldean. Pretender literaturizar la posesión de la palabra es una trampa más del sistema. Aquí escucharán gritos, aullidos, jadeos, automóviles huyendo hacia Rahoon, turbinas de naves espaciales, pan tostándose en Mcdonalds, un vendedor ambulante anunciando la muerte de Michael Jackson… de esto también está hecho el ritmo que amamos.

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