Emaús y el vientre de arena / Robert Rincón

Qué hambruna desde la garganta
dicta caminos sobre la arena

cada huella es un precipicio
que no se hunde con el pasado

el estómago como brizna
se ofrece a darle polvo
al intento de aliviar el dolor
que en forma de arco
lleva al cuerpo a temblar
en la movediza fe
arrastrada por la sal de mis labios

el desierto sigue siendo
la boca abierta de Dios
que me cobija desnudo
en la punta de la duna

mirando acostado
el viento se pasea
de abajo hacia arriba

 

La fragilidad se muestra
en morder duro
un inicio de pan y aguantar hasta la migaja
que adentro no es levadura
leche
masa

sino el peso del desvelo
de un cuerpo que se forma
grande hacia las manos

abrazo con confianza

es lo duradero

pidiendo esa misma fuerza
el resto del día

 

 

Una oración se vuelve punto
donde las hojas tapan lo que el silencio
guarda para mí
más que raíces
más que tronco
una palabra verde

insisto en colocarme a la sombra
y se vuelve deseo
tumbado como ramas
directo al fuego

las palabras lejos de la reverencia
secan la ramas
y arde lo que pudo ser mi maestro

 

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