Poemas de la bancarrota y otros poemas / Javi Gil

 

LOS POEMAS DE LA MORGUE

 

I

Dedicado a lo que no se ve y será,
a las semillas o las palomitas,
caminé entre arados los días todos de mi vida.
Seminal en la tierra, quise llegar al cielo
de un salto.

Dando al hombre material de cosecha,
yo creía hacer crecer lo que estaba matando
y he venido a parar aquí,
aplastada la cara contra el suelo.

 

II

El mito de la mujer esperando
incansablemente,
sintiendo la espera como algo más que un ritual de la vida,
como la vida misma,
tiene poco que ver con roles asumidos
y sí con la naturaleza intrínseca del hombre.

El hombre hilando, tejiendo incansablemente,
acumulando puntadas,
metros de hilo y horas,
haciendo un inmenso tapiz
definiría perfectamente mi labor.

Durante años y años me dediqué
a la espera y la contemplación.
Mi afición era camuflarme,
ladrillo en la ciudad,
matorral en la selva,
para poder esperar pacientemente,
incansablemente.

Nunca supe bien qué esperaba,
de quién, cuándo, cómo, por qué,
por quién seguir siempre en mi sitio.

Solo podía esperar.

Nunca supe cuándo, cómo, por qué
aparecí de pronto en esta morgue.
A todos, hasta a los muy pacientes,
nos llega la hora,
pero los ladrillos, los matorrales
y los tapices, de alguna manera,
nunca mueren.

 

III

…un cisne muerto por la gripe aviar entre
las aguas heladas del río Drava, en Maribor.
Leído en prensa

 

Mala temporada, ha muerto un cisne,
se ha suicidado un cisne en Maribor.
Cogí la gripe como quien coge un arma
y ya no tuve miedo de la muerte
aviar. Han puesto sus almas en manos
de doctores de la iglesia, ¡que Dios
nos coja confesados!, y se han dejado ir
miles de aves
por todo el mundo.

 

 

NO KARMA POEM

Hablan del karma como de un boomerang
que, en esencia, nos devuelve lo entregado,
pero, recuerda bien, nada de lo que diste,
ningún libro prestado, te fue devuelto;

entregarás poemas, como la vida,
y todo seguirá en el mismo sitio.

 

 

UN USUARIO DEL METRO DE MADRID ESPERANDO,
A LA MANERA DE LA PANTERA DE RILKE

De ver pasar vagones su mirada
se ha cansado tanto que no ve ya nada.
Le parece que hubiera mil vagones
y tras los mil vagones ningún mundo.

 El lento andar de firmes pasos blandos,
que giran en torno al círculo más mínimo,
es un baile de fuerza en torno a un centro
en que hay, aturdido, un gran deseo.

 A veces se alza el telón de la pupila,
sin ruido… entonces una imagen entra,
cruza los miembros, silenciosos, tensos,
y llega al corazón, donde allí muere.

 

 *Traducción de un poema de R. M. Rilke de Antonio Pau para
Cuarenta y nueve poemas (Madrid, Trotta, 2014), cambiando tres
palabras.

 

 

 

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