Josemari Recalde (1973-2000)

 

Ni siquiera tú
puedes reclamarte dueño de esta voz
nadie la ha oído nunca
entre las paredes escuras caer desorbitada

más allá un mar está cubierto de anémonas, medusas huyente
una palabra nueva
una palabra tuya.

 

 

En crepúsculo pisado yago,
yo azuceno de hambre a las areolas,
Detrás de mí decid todo lo que queráis,
no me corro,
detrás de mí yo guardo
ese mismo, mudable murmullo de palomas.

Yo para ti no quiero
nada querer

Yo desde ti destruyo
todos los túes.

 


Como una niña
que comtempla desde la ventana del colectivo
la avenida pasar
en su ardiente felicidad
hecha de amar
sin ninguna urgencia
me gustría llamar
me gustría poder decidirme
a comunicar
esta estrategia de sobrevivir
por amor de las avenidas
y del mar.

Sermonem ad mortuos

Al final de los mitos,
cuando todo se haya evaído,
encontraremos quién sabe una luz,
no no quiero
pertenecer más a la realidad verdadera
ni a la falsa,
por eso incendio mi cuerpo

 

 

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