TÚNEL ROJO BLANCO: poetas españolas de los 80

¿NOTA INTRODUCTORIA?

La siguiente es una selección de poetas españolas nacidas en la década de los ochenta. 

Diversos blogs y libros digitales fueron revisados para conformarla. 

Que esté constituida únicamente por mujeres no fue algo planeado, se trata de una coincidencia (o quizás de una trampa).

Por supuesto el resultado es limitado (y un poco perverso). La abrumadora cantidad de material existente en la web vuelve inútil casi toda intención de construir un panorama/muestra confiable de la poesía de cualquier país o región. El porcentaje de poemas leídos casi siempre será ínfimo con relación al de los poemas que por alguna razón u otra permanecerán ocultos o indisponibles.

Además, todo intento de esta naturaleza guarda dentro de sí una bacteria: la de la arbitrariedad de las preferencias. 

Consideré realizar esto debido a mi falta de empatía hacia buena parte de la “joven poesía española”. El problema era mío, no había buscado lo suficiente.

Caprichosa como es, esta selección no dejó de responder a ciertas exigencias, entre las que puedo mencionar:

  1. Que las escrituras se mantuvieran alejadas de la estética Alt Lit.
  2. Que las escrituras mostraran actitudes arriesgadas en terrenos sintácticos, rítmicos, conceptuales o discursivos.

El trabajo de estas cinco poetas muestra, a mi parecer, una dimensión no tan obvia (ni sobreexpuesta) de la poesía española reciente, al menos para los lectores latinoamericanos.

Luis Eduardo García

 

 

Lola Nieto (Barcelona, 1985)

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La perra negra y yo vivimos juntas trece años. Sé beber a lengüetazos, aullar cuando pasan ambulancias, morder y arrepentirme, dormir en el cesto acolchado con las piernas fuera, buscar pulgas y encontrarlas.

 

 

Recuerdo que estoy en casa de mi abuela. Juego con la puerta de la cocina: abre cierra abre cierra. Ella dice quieta. Pero abre cierra abre cierra. Tengo cuatro años. Abre cierra abre y el dedo se queda dentro cuando cierra. Ella dice te advertí. Empiezo a llorar. Mi abuelo dice oigo llorar a la niña y se levanta de la cama. Se acerca a mí y me coge la mano, me mira fijamente y empieza a llorar. Lloramos juntos hasta que dejamos de llorar. Ya no me duele.

 

 

Dicen que si a una planta se le suministra una cantidad pequeña de sal, la planta no sólo no muere sino que es capaz de cambiar su metabolismo de modo que cuando, más tarde, se le suministran cantidades mayores de sal, el veneno se asimila como sustancia propia y la planta sobrevive. Las plantas no tienen cerebro. Tienen raíces -¿sinapsis en los pies? A veces ni eso. Viven flotando en aguas o en piedras flotan más quietas. A veces ni eso. Se ovillan en el aire y sólo se abren al estímulo de la gota para hacerse bola de nuevo. Hibernan o no sé. Están vivas aunque no tengan hojas y sean un nido de ramitas marrones pero sin nada dentro. Casi vivas. Vida planta. Espero convertirme en árbol o morir.

 

 

Sueño que vivo en una casa aislada. En el patio, duermen dos caimanes y dos perros apretados en un ovillo. Uno de los perros es la perra negra. Se despierta, me mira, se acerca a saltitos y me lame las manos. Me acerco a los caimanes. No se mueven. Me parecen casi rocas de escama o, brotados de abajo, árboles fósiles de dragón. Los veo echados de perfil. Abren los ojos y me miran fijamente. Me acerco más y acaricio sus riscos de piel mosaica.

 

 

Recuerdo que estoy en casa de mi abuela. En el baño. Tengo siete años. Termino y miro el interior del hueco de la taza. Observo mis heces y su forma. A veces es un pájaro, otras un barco o una casa, un árbol con hojas o sin hojas, depende, a veces incluso un tenedor o un zapato. Le digo a mi abuela mira me ha salido una jirafa. Me dice no seas cochina. Nunca más le enseño mis heces. A nadie.

 

 

Veo un gato en el balcón. Vive en el piso de al lado. Se acerca a mí muy despacio y frota su cabeza en mi tobillo. Luego se entretiene olisqueando las plantas. Voy al costurero por una cinta de satén. Jugamos. El gato se sube a la barandilla. Me asusto, voy a cogerlo pero se asusta, pierde equilibrio y cae al patio de abajo. Maúlla y no se mueve. Le llevan al veterinario. Tiene una pata rota. Le operan. Pasa un tiempo con la patita inmovilizada. Luego se queda cojo y ya no puede saltar ni andar de balcón en balcón. Pongo en marcha la licuadora, introduzco el dedo índice de la mano derecha. Sin dedo, me cuesta un poco más escribir.

 

 

Dicen que nacer sordo o quedarse sordo a los pocos meses o años de edad impide el aprendizaje correcto del habla y sin la adquisición correcta del lenguaje no es posible tampoco aprender a pensar correctamente. Eso dicen. Si yo hubiera creado al ser humano le habría puesto el cerebro y el alma en la yema de sus dedos. Nacerían arbolitos desorejados.

 

 

A veces me golpeo la cabeza contra el respaldo de la silla para que este dolor anestesie al otro. Si no sé hacerme árbol, me haré pura materia física a golpetazos. Procuro estar viva.

 

 

Tengo una corona de chichones alrededor del cráneo. Me hago a mí misma deforme y libre. Como cuando me da hambre.

 

 

Layla Martínez (Madrid, 1987)

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Instrucciones para entender el lenguaje de los insectos

1. Los insectos clavados con alfileres en cajas de coleccionistas de dedos pequeños hablan el lenguaje de los muertos.

1.1.  No escuchéis el lenguaje de los muertos. Los muertos usan palabras extrañas y murmuran historias que hablan de muchachas que duermen con los ojos abiertos en el fondo de los estanques.

1.1.1 Cuando llegan las heladas rojas, las muchachas buscan sus cabellos perdidos y se los cosen a sus vestidos.

1. 2. Tampoco escuchéis a los coleccionistas de dedos diminutos, porque el lenguaje de los muertos ha envenenado sus oídos y los ha hecho pacientes como las enredaderas o los cocheros alemanes.

2. Escuchad solo a los insectos que murmuran bajo la tierra o a los que son anudados con una cuerda a la muñeca de las muchachas que caminan de un lado para otro y gritan azul azul azul debajo de la cama.

2.1 Los insectos que murmuran bajo la tierra solo salen de noche. Se cree que se propagan por medio del sudor, que se hiela formando pequeños embriones que carecen de lengua.

2.2 Las muchachas que gritan azul azul azul conocen el proceso de fermentación del agua de los estanques, de ahí su terror a los espejos.

3. Una plaga de libélulas asoló la ciudad de Lisboa el 17 de abril de 1803, pero ese día ha desaparecido del calendario.

3.1 Los fabricantes de ataúdes yugoslavos conocen todos los días que han desaparecido del calendario: 7 de diciembre de 1327, 25 de junio de 1913, 30 de marzo de 1751.

4. Se sabe que la calvicie es producida por las orugas que reptan hasta el cabello de los hombres mientras duermen y les susurran extraños cantos en sueños. Los cantos son tan amargos que los cabellos mueren de tristeza y se caen antes de que amanezca.

5. Encerrad cinco polillas en un frasco de cristal hasta que mueran de tristeza. Después arrancadles las alas y enterradlas bajo la tierra del huerto. Cuando venga la tormenta, crecerán plantas que arrastrarán sus tentáculos por el suelo y darán flores que alumbran por la noche a los que se pierden en la maleza. Bebed ese polen y entenderéis el lenguaje de los insectos, pero solo los días que soplen vientos del norte.
5.1 Las comadrejas apagan el fuego con su leche, pero se alimentan de polillas.
5.2 El polen es blanco como la tristeza.

6. Hay razones para creer que las luciérnagas son insectos malvados como los ángeles o los niños que caen a los pozos.

6.1 Los niños que caen a los pozos construyen nidos subterráneos.

7. Las mantis religiosas se alimentan de polen blanco y papel de aluminio, pero sus oraciones son sencillas de entender: basta con dársela de comer a un vencejo y escuchar después los murmullos del pájaro.

7.1 Los vencejos muertos colocados sobre el vientre permiten predecir el futuro.

8. Si se mastican los cabellos de los ancianos, se entiende el lenguaje de los insectos durante media hora.
8.1 Cuando un anciano va a morir, se quita los dientes y los huesos y los machaca en un mortero para que sus secretos no puedan escaparse.
8.1.1 Los fabricantes de anillos de latón creen que esas cenizas sirven para evitar que los rayos caigan en las casas, pero los ancianos saben que los rayos son atraídos por las bombillas, como los insectos.

9. No os fiéis de los gusanos de seda, sus hilos son engañosos como los invernaderos o los estambres de la adormidera.

10. Los ángeles son un tipo de insecto, pero su lenguaje no puede ser entendido.

 

Ángela Segovia (Ávila, 1987)

angela

 

lo más raro que sé

cuál era sinceridad?
venirnos a nacernos acá, entre las fábricas puños
un vaho
milimétrico borda
un segundo el frío
no es la noche que avanza
son los raíles que van
contra el morir del tren
creí quel bar sería uno lugar desos elegantes
uno lugar de tibio ilumen ilu ilumin a la hora que salgas
que tendría, tendidos, dentrismos y luz
dice, creí quel bar sería uno desos elegants places
quise un gin, lo quise así, con todo
me lucí, ni modo, ni el apuro
así al auspicio de viejas de cráneos
de hiperpobladas cabezas
sus pelos reteñidos, sus manías ocupacionales
y no estaba aquí el sitio mío, no estaba? por aquí?
sonaban frases golpes
un ritmo así que larga al vidrio
sonaban frases golpes golpes
al ruinoso enfabricado fondo, puños
hacia la ilumen ilu ilumin esa que, se mueve
no, no es la luz que se mueve
somos nosotros, es el reflejo que va
contra el morir del tren
eh, creí que sonreirían
que llevarían chalecos desastre
color vino los guantes, la barra enmaderada, oscura, oliente
el humo de un cigarro expandiría sus brotes
sería rico de ver, así, con nubes grises el cristal se fuma
nocturno deser
deserto de la lenta, lenta mueca
una copa habría sido lo más
que borracha me encuentre el día
si me encuentra
me sentiré agradecido
y al calor tuneloso
se abre en rojo en blanco
se abre en rojo en blanco en blanco
quien quiera
sus mortuorias dormideras del tren
sus perros flacos, sus íntimos movimientos de recolocar
asientos
sus cuerpos son bultos sueltos
el túnel blanco rojo blanco
el túnel rojo blanco blanco
el túnel rojo blanco blan co
el túnel blanco
blanco era,
sí, yo creo quera blanco

 

Al comienzo estaba el cerebro secreto dijo un borracho bebiendo leche de madrugada, junto a la ventana de su pieza. Al comienzo, hay un andén intérmino. Largo largo, miren como se aleja. Ahora sí, este insistente, monocromo, rigor vertebral, rugor de la piel, que va de la nuca al centro / de la tierra mismo / no es más que un aviso: / ya cierne lo duro / estaré feliz de recibirla / y sonrío con arrojo, con heridas / aún quebrándome / después que la inminencia del desvelo acabó de desaparecer / ¿qué nombre le pondré? me / pregunto, pequeña mascota salvaje / su cuello despeluchado / sólo quiere sorberme desde el cielo / y llevarme donde nada cambia / donde ni una cifra / donde no existe sospecha ni medida.

 

No existe consuelo para mí, entre los pasadizos veo ratones dice el borracho, con la cara blanca por la leche de la madrugada. Veo ratones, dice, pero huyen de mis afectos. Hay señores uniformados, me espían en cada rincón y luego no dicen nada. A uno le pregunto que si va a cerrar la puerta. No dice nada, pero se marcha. Después aparecen los capitalinos de las risas, llevan bultos como cuerpos, no saben nada del deseo, ni de lo que no se ve.

 

Berta García Faet (Valencia, 1988)

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Abrazarse, esconderse, zambullirse

Abrazarse a un ramo de flores
Esconderse detrás de un árbol
Zambullirse en
un lago del
2007
Dormir junto a un cadáver
Chupar niebla

Dormí junto a un cadáver, chupé
niebla
El cadáver pronunciaba con
un acento parco y mucha
prisa y
concentración muchos
tangos y
logogrifos

Por ejemplo, dormí
junto a un cadáver, chupé
niebla
Más o menos así funciona el mecanismo de la
evocación

Mi nuca viajando por el mundo: volumétrica borrasca como una fresa
expresionista y abstracta
y titilante
Imagino mi nuca
viajando por el mundo: un brinco de
almohadas
zambulléndose
Me abracé a un ramo de flores, me escondí detrás de un árbol mal alimentado
o estelar o disyuntivo
(versus pacífico)
Dormí junto a un cadáver, chupé niebla, hace un tiempo
Me desmayé
volumétricamente, irrumpió
mi tórax en el mundo, que viajaba
muy viajando
alrededor de

como una fresa
alrededor de la ley de la
gravedad que, hace un tiempo,
era un lugar
seguro y
hacía un tiempo
maravilloso

Me abracé a un ramo de flores que alguien me regaló hace 250
borrones de
típex
Usé el gerundio y viajando y viajando
mi nuca y explotó
algo dentro de
algo

Creo que hablo de las cosas que quiero hacer antes de morir

El vuelo de las faldas
de las montañas
La belleza del gitano pelirrojo
El petirrojo
La circulación de su sangre pelirroja
como enigma

a) La belleza de la muchacha pelirroja

b) La circulación de su sangre pelirroja como un enigma o un secreto; creo
que hablo
de las cosas que quiero aprenderme de memoria antes de emprender

c) la mecha, antes de prender

d) el mechón

e) la prenda
interior

El blanco y el negro aglutinan perfiles y perfiles
de labios y de extemporáneo moaré
e interioristas
cielos

¿Por qué no son lo mismo, el árbol
y la enagua?

El vuelo de las faldas
Las enaguas del océano
Microsurcos, microclimas, a ras
del tejado
cae la lluvia

Ver fotos de gente muerta en Wikipedia

Breviario de la destrucción de las Indias
1492

Me conmuevo
Este poema no exagera ni salva
vidas
ni aporta nada interesante por lo que atañe a
la teología del Nuevo Mundo o la
felicidad
de los esclavos

Escribí algo que explotó dentro de
algo
sobre Bartolomé de las Casas y
Juan Ginés de Sepúlveda y
determinados cadáveres
bastante polémicos

Abrazarse a un ramo de flores
que arde como una zarza
bíblica
Bíblicamente
dormir junto a un cadáver (el sueño es el cadáver y sueño
junto al cadáver del propio
sueño que es
sueño y cadáver que son
bíblicamente
tantos sueños)
Chupar niebla
polémica
Volar
lentamente muy extremadamente muy
lentamente

Lenta lenteja de la memoria
polémica

Moras y zarzamoras

El zarpazo

Comenzar el viaje (zarpar) y comenzar la
herida (zarpar)
y zambullirse

Podría continuar pero voy a parar
en este mismo momento

Esta aliteración comienza a resultar
peligrosa

Podrían encajar las palabras y el mundo y eso resultaría
muy desconcertante

En este mismo momento
podría continuar pero voy a parar

 

Su Xiaoxiao (Madrid, 1989)

su.jpg

 

residuos

caminaba anotando todos esos lugares cerrados, las repeticiones de números
los códigos perdidos
asumió el pesado deber de decir nada
sabía que se adentraba en una vía muerta pero cada vez aceleraba más el paso
pronto empezó a hablar lenguas incomprensibles
pero a nadie le fue dado el don de responder

residuos eso era lo único que teníamos
palabras deshechas flotando en una inestable red de
pausas y silencios
sin principio ni fin sin destinatario ni función

algo como una ciudad después de un bombardeo

 

la ciudad vertedero

la ciudad generaba un entramado cada vez
más espeso
fluidos que se solidificaban
atravesábamos los hilos transparentes después
los hilos fríos

no pasaba nada en apariencia pero muy
pronto se sentía el
desnivel
una densidad de luz distinta para cada
estrato

 

experimento

todo comenzó a descomponerse, y es cierto, al final no lograba controlar la tensión, las mandíbulas apretadas como si pudiera masticar todas esas plantas aromáticas a mi alrededor, quizá lo deseaba, sí, la retama el tomillo el tallo de sol que me ciega, creí desmayarme al recogerlas, me dije intenta solamente observar el lento devenir alrededor, aspirar el polvo de la invisibilidad

pero nada hay más veloz que las metamorfosis del tiempo y del espacio en torno a mí, esos paisajes gesticulando como monstruos, su persecución infinita, las horas amontonándose grumosas

a esa sucesión de lugares la llamaron hilo de tiempo hilo de voz hilo de algo a punto de agotarse, una huida inútil donde siempre los otros reaparecen, yo transportaba un saco con plantitas, los espacios eran: estrechos vagones subterráneos cargados animales moribundos, un cuarto desnudo lleno de extintores, la calle de las carnicerías, un tubérculo de pasillos y escaleras que crecen y se entrelazan y se taponan, el jardín de las plantas salvajes, un piso sin ventilar lleno de sábanas amontonadas, postigos cerrados por el miedo a la luz y a la falta de luz, nuestras salas de experimentación

al cabo de los días el olor del cilantro pudriéndose atrajo la atención de los vecinos, quisimos encerrarnos con las plantas, en la cocina había un cazo con agua hirviendo, no lográbamos interesarnos por nada más, era de noche y sólo se veía la luz de la nevera vacía, era tan hermoso, pero entraron, no pudimos evitarlo, lo destruyeron todo

 

Natsu no Hana

mi hermano vino a visitarnos
tras la muerte de papá, hiroshima olía a incienso
desde hacía una semana

él odiaba a las gallinas:
tres días antes de la explosión me encontré un par de ellas
muertas, aún jóvenes, no quise preguntar
aunque apenas nos quedaba nada de comer
entonces, aquella mañana, el cielo azul eléctrico, el silencio
no sonó ninguna de las alarmas
nada más despertar fui a revisar si la única gallina que quedaba
se encontraba bien
al rato le oí salir de su habitación y entrar al baño

en unos segundos la temperatura aumentó terriblemente
a las 8h15 de la mañana la casa saltaba en pedazos
el azul se volvió negro y comenzó a fundirse
dentro de mi ojo derecho una montaña de plumas flotaba
suspendida en el aire

mi marido murió un mes después y yo perdí el ojo
mi hermano regresó a tokio

todo ocurrió mientras él estaba sentado en el retrete, eso le salvó

 

 

 

 

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