SINTONÍAS: Cézane/ Aulicino-Gruss

Cézanne

Sólo con inclinarme de derecha a izquierda,
de izquierda a derecha, me basta,
escribía Cézanne.
Podría pasarme la vida aquí
inclinándome de derecha a izquierda,
de izquierda a derecha
y no agotaría la realidad, explicaba.

Espacios en blanco en las últimas telas de Cézanne
indican a los expertos
que había llevado su teoría hasta el último extremo.
Otros
los atribuyen a dificultades de la vista:
Cézanne dejó en blanco lo que no podía ver.
En este caso (o en ambos),
¿por qué Cézanne no esforzó la imaginación?
El interrogante debería hacer pensar
a esoteristas vernáculos, a
distintas especies de mistificadores.

¿Por qué Cézanne no quiso pintar lo que sus ojos
-aún moviéndose con su cuerpo de derecha a izquierda,
de izquierda a derecha- no podían ver?

¿Por qué escriben sobre lo que el corazón no ve?
¿Por qué escriben sobre lo que la inteligencia no celebra
o llora?

Elijo este poema porque me ha seguido y aún me sigue pareciendo no sólo uno de los más conmovedores que he leído; es una especie de ars poética implícita en la cual el autor no se involucra y agrega a esto el enigma de todo aquel que respeta y se pregunta acerca de la creación. Es una visión de mundo o un manifiesto a sotto voce. Comulgo con él desde la primera vez que lo leí.

 

 

Jorge Aulicino (Argentina, 1949). Estación FinlandiaOtra iglesia es imposilbe.
Irene Gruss (Argentina, 1950). Casta divaEl mundo incompleto.

 

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