Deslumbre migratorio y otros poemas/ Emma Villazón

Deslumbre migratorio

 

Parece
que llegas a casa primera de aves en refacción
y palpas la severidad que imprime el movimiento.
De cerca los cambios murmuran en ropa tendida
sobre arbustos de niñez reseca. Abajo los personajes exigen gotean.
Parece que en el living una columna crece en verbos
que luchan contra tantas rotaciones. No te detengas,
………………..en los pasillos haces aberturas con los dientes. Ya se
…………levantará el aire a gallo añejo al que quisiste volver para no volver,
…………el gallo de espuelas de plata, las latas de cielo y negrura —
………………………………………………….Parece.

*

como ante la vista del valle, hazte la idea,
los lugares se superponen, se vive más o menos entre roces
a un cáliz a una camilla, partiendo-volviendo, escindida, sin retorno
en el inicio no hay más que un “había una vez” demasiado viscoso

*

 nocturno de calor en llanura :
capa sofocante de insectos que titilan
anfibios caracoles muchachos edificios vibrantes
sonoridad de lo inmenso espeso
que entra y sale de poros vaso libro
o también  mano que chorrea acústica tropical color ágata
y sumerge a la espalda en forma de bicho de río

*

un jazmín solo eso
es lo que se te da
lo que te penetra
dándose mudo
frente
a excasa que arde
un jazmín
sin geografía ni estirpe a considerar
………………..más valioso
que joya
……………….. imprevista :
…..no saberse otra………ni la misma
no saberse
(más que el estilo de lo desasido – centelleos
marinos)

*

Muñón, instante, inicio
tal vez de un árbol
que no salió adelante.
Algo que se raspa demasiado de un lado
para que emerja del otro. No hay razón ni suavidad en esto.
Un velo dorado cubre la tarde, que comienza de noche.
Y eso sigue crujiendo, temerario, mezquino,
sin salir en flor —golpeando duro— entre maderas, noticieros.

*

A un cuarto del camino la casa primera dio paso a la segunda
la casa primera dio paso a la segunda a un cuarto del camino
A un cuarto del camino adquirieron nombres: casa de allá menguado
casa de aquí vivido casa de devoción casa de esgrimidores
casa de empeños doblegantes casa de cambios zigzagueantes
A un cuarto del camino a un cuarto del camino la piel vivía cortes oblicuos
Los hálitos de perros países monedas se fundían al unísono
y existían, no existían pérdida ni casas ni caminos a un cuarto del camino
a un salto del camino……….a un tiroteo del camino ………a un estallido del camino

*

—No insistan.
Además del dije de sangre
que nos lanza a lo mismo;
de los incontables desvelos a fin
de que no huyan sus dedos ni grupa;
de los finos amigos, zapatos, empleados
que hundimos para criar sus rutilantes empeños;
no insistan, les dejamos toda
carencia, vasija plena de fortuna,
nieve arriba-debajo de las letras, junto con
vahos sacrificiales y flores de plástico.
El redondel del camino se desploma, el barco
ya carga sus muertos. No insistan más. Deben
tragar el sol entero, la continuidad de un
tono blanco bordado tan agudo—
tan grávido

 

…………………………………………………………………….—No inciden sus lazos ni huestes;
se abrió el baúl de sombras veinte veces.
…………………………Las cabezas de ciervo corren
…………………………para hacerse una lluvia un sin-nombre

……………………………….una aldaba un peso azul verde. Entre
…………………………lo venido y lo elegido, entre permanecer
……………………………….y partir, aconsejó el cielo: cómo desencallar de ahí
……………………………….sino enturbiando, tejiendo de cabeza
………………………………..en la barba de antecesores y descendientes:
…………………………“todo se queda con uno;
……………………………………………………………………. y nada se queda

…………………………no hay nada  —   todo es”.

 

 

 Sonatina del otro costado

De la mano del viento
rodeada por luces y flores engreídas
va con una sonatina boliviana
en la mitad de la costilla y en la otra
déjase nutrir por acribillados y aludes

Va con la boca de la recién nacida
que corre a chupar de un cielo de edificios
va a flor de piel con los resecos padres
atados a su gruesa falda que barre el suelo

Va analfabeta del nombre de las calles
a las negras calles con barniz de siemprevivas
va a bordar la Constelación del Desamparo
a partir de unas verduras y sus temporarios

No hay retorno, Dios, ni costilla mágica:
érase una campesina maquillada
que se hizo astronauta al pasar la frontera

érase una pastorcita de habla entreverada
unos sueños como trapos lanzados a un Mar

érase un érase un érase un érase
………………..…………. y un horario……………………………sin Sol
érase un érase un érase un érase
………………..…………. y una infección de                          Rosas
siniestras y en Cobre (colecciones de estrellas, invierno y alaridos)

…………………………………Ahora voy abierta y fugaz

 

 

 [cuestionario rechazado]

¿qué calles no llevan
a las direcciones esperadas?
¿por qué una cara nunca es
la cara de algo, sino algo
similar a una hoja cubista?
¿por qué un nombre propio
no es comparable con un sombrero?
¿y si alguien se quita el nombre al saludar —al escribir?
¿qué se puede inferir de este día/mes/año? (no mire al cielo)
¿qué se puede inferir de que no sea necesario
cavar en el silencio para oler crímenes diarios?
¿cuáles son las visiones de tres jóvenes borrachos
si su charla entrara por una ventana de su casa?
¿es posible vivir incendiada y no cometer delitos?
¿qué es la cultura?* / ¿vive quien ama una radio?
¿qué se puede inferir de que miles de fervorosas
 ………………..quieran ser presidenta
………de su espacio y guerra?  /  ¿y si sus armas son su vida?*
………¿qué debe hacer cada uno con los antepasados y el cielo?
…..(conecte ambos términos de manera argumentativa)
…..¿saber es lo mismo que moverse
…..“pertinentemente” entre seres y cosas?
….. según el texto que se le ha asignado, ¿qué
…..palabra es la más adecuada para reemplazar
…..por el sustantivo destacado de esta frase:
…..“como si la vida lo abandonara lentamente
…..con el último soplo del vapor”?
 ….¿por qué el silencio arrasa siempre
…..todo como la última palabra reina e incierta?
…..¿a quién le pertenece el silencio?
…..¿es posible vivir incendiada y cometer delitos en silencio?
…..¿es posible vivir incendiada y no comer delitos en silencio?
…..¿es posible vivir incendiada y no honrar unos delitos? (…)

 

* Macabea.

* E. Hernández.

 

 cuadrícula y estrellas

 

1.

ya baila noviembre, el calor despabila
a la ventana enmohecida en invierno.
su olor remueve las alas maltratadas
por el frío de la acumulación y la constancia.
o por ese falso sueño de entregarse
a la digna, dicen, venta de la fuerza
que al final resulta en ofrenda de la savia.
ya canta noviembre, ya corre, ya se sube
al pecho y no despunta la cara.

2.

caras de anchoas zanahorias y zapallos
son los personajes trabajados por jornada,
nutridos por el zumo de vidrieras en fila;
entre ellos, una murmura inquieta sin nombre
aplastada: y bien, seré la cazadora de latidos,
una mosca que ronde por sudores como estrellas opacas

3.

tenía una cuadrícula de excel o un zorro en la cabeza
actuaba como magnolia fina pero no podía ser
era la supervisora flaca y de rizos oscuros
era ella quien paría un equipo y lo amamantaba
ejecutivamente a cada nuevo soplo del proyecto
era ella muy eficiente en su habla de seda roja
quien devoraba empleados sin dejar ni las migajas

4.

eran días en que la garganta se llenaba de sedimentos,
los amplios canales citadinos, el cuerpo, con sapos y telarañas,
bombeaba planilla tras planilla, marcaba Ok en un recuadro
mientras la luna descontaba respiros (pataleos de boca en receso)

una caja de resonancia negra arrastra cada uno
y lo más fácil es no interpretar bien esos ecos
y hacer tragedia, cuando las ruinas son polifónicas
una señora ahora emerge como una ola y revisa la mercadería
es la señora X. enfurecida por los textiles que le dejamos,
oímos – oímos todavía: “toda mercancía es exportable,
lavable, fluye por los territorios sin problema;
pero esto son gaviotas machucadas, siniestros”

“toda mercancía –dice– tiene piel de mil sabores;
es transportable, privilegio, seducción y deseo”;
entonces creemos que, en vez de conjugaciones,
unidades, cuestionarios, hacemos alfombras de Aladino

ahora la sra. X. va montada en una máquina
que la pervierte pero lo disfruta enormemente,
desde ahí toma cada producto como si una capa roja
fuera, y con ellos  torea  a la competencia

 

 

Balada de Sophie Podolski contra la desaparición

                                                            a Belano

 

No he desaparecido, estoy en un sueño
revestida por otro viento de sueño,
en el que no puedo fiarme de los nombres
de mi cuerpo ni de los días venideros.

Sigo ante lo errático y vivo
como ante una corrida de toros
en la que enarbolo y clavo una espada
infinitas veces contra lomos mudos,
esperando el ASALTO
convocándolo como a un ejército,
para que me estalle el ser
y me hablen el mezcal y los idos.

No he desaparecido, cavilo en mi cuarto, pájara curiosa,
sobre las ejecuciones del tiempo. No me protejo.
Enmascarados vibran afuera los siglos,
espías de mis vocablos sin regreso.

Nadie podrá componer a nadie,
ni como a un pergamino o pueblo de estrellas.

No he desaparecido, trazo con locura o pincel adolescente
dibujos de alacranes en la ventana, hago miles
sobre mi reflejo; invadido está mi pecho de una arena
como reloj en avanzado desierto.

 

Extravío

Son trizas rizos astillas de afuera
la tierra incrustada revelando tu canto.
Son astillas hormigas aves cortísimas rojiverdes arbustos
estrellas de extravío a mediodía lo que se adhiere a tus pasos
de lengua sin recodos, murciélago
amado. La gravedad que perturbas oscila entre achiras
y estos dedos. Tocada por eso, me suspendo a magros tallos,
así la boca al viento inquiere por un color para la barca donde seguimos.
Amontona hojas ella, hambrienta, creyente en la procreación,
en los frutos que brotan en el aire, convocada por fuego, gozo
y lo prohibido. Amontona hojas, ansía realzar este continente y caída, telegrafiar
el suceso, como si se pudieran transcribir la experiencia-encuentro.

Como si todo, como si nada fuera – pues que vos nades en mí
no es lo mismo que hables con mi boca muy alto o bajo,
no es lo mismo. ¿Dónde está tu llave, cerrajero?
¿De qué manera ojos de águila vive con Eros?

 

 

 

[Poemas de Lumbre de ciervos (2013) y Temporarias y otros poemas (2016)]

 

Emma Villazón (Santa Cruz de la Sierra 1982 – El Alto 2015) publicó en vida los poemarios Fábula de una caída (PNE, Santa Cruz, 2007) y Lumbre de ciervos (La Hoguera, Santa Cruz, 2013). Estudió Derecho y Filología Hispánica en la U. Gabriel René Moreno de Santa Cruz y, tras trasladarse a vivir a Santiago de Chile en 2010, obtuvo un Magíster en Literatura en la U. de Santiago, con una tesis sobre la poeta vanguardista boliviana Hilda Mundy, y comenzó un Doctorado en Estética y Teoría del Arte en la U. de Chile, con una indagación sobre El loco, de Arturo Borda. Al momento de su fallecimiento, en agosto de 2015, dejó un puñado de poemas, narraciones y ensayos inéditos. Entre ellos: Temporarias y otros poemas (coeditado por La Perra Gráfica, La Paz, y Das Kapital, Santiago, 2016) y el conjunto de relatos Desérticas (Edit. 3600, La Paz, 2016).

 

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