Sun. Andrés Paniagua.

 

 

 

1.

¿Dónde estará entonces este que ahora está solo,

que se queja tan patéticamente

en este cuarto donde estoy solo?

Iré al jardín.

 

ningún conocimiento previo al instante de tomar

mi silla y empujar la puerta— el agujero donde debería haber una chapa

 

posee el color de la exactitud

quinestésica

es simple, la puerta no funciona del todo

imagina la contradicción de no cerrar

 

o imagina:

como el seguro que hace varias semanas abandonó su propósito

qué tal si yo no acumulara acciones

 

yo supone la articulación de todas

las veces en las que he

cuando la puerta es puerta y no actúa como

 

puerta —le digo respira tranquila yo

no es lo que hace, es un estado de saber y sentir un nombre

: los sustantivos son los nombres de cualquier cosa. piensa en toda esa poesía

y verás lo que quiero decir; te darás

cuenta de que estaban ebrios de sustantivos nombrar saber cómo nombrar                                     lo que en ellos

había era suficiente para mantenerlos vivos y enamorados de los nombres, y eso es lo que es […]

 

 

 

2.

: iré al jardín

o te digo que lo haré y en cierto modo estando aquí y allá

[ambos]sugerimos

una adenda al silencio: según Carson,

Juana de Arco jamás se negó a responder

una pregunta               todo lo opuesto

: guiada por una fuente a la que ella llamó

las voces

construyó un agujero entre sus palabras y los actos que desearíamos

encarnar en una narrativa

convencional susceptible de un rechazo

convencional

: a través de ella

las voces

intentaban comunicar sobre sí la verdad que alguna vez supieron bastante bien pero

ya habían olvidado

 

es decir, Juana y las voces

contestaban para saciar la opinión pública

 

: siendo atravesada por las pulsaciones de una persona                    podría haber virado hacía

cualquier otro pronombre

y trasladar todo esto a alguien sentado enfrente de ti

para ella esto era un hecho evidente

y un día, cuando la presionaban para que definiera las voces

como singular o plural […]

ella dijo de la manera más maravillosa

…‹‹la luz viene en el nombre de la voz››

 

 

 

 

3.

me llamo —no

no tiene que ver con eso

en realidad

viene del griego ἀνδρο, de ἀνήρ, ἀνδρός anḗr, andrós. pref. elem. compos. significa ‘hombre, varón’.

imagina las posibilidades

 

: yo soy

tal y hago tal

 

si fuéramos creativos: los párpados de una montaña Zen sin

mono guía mágico

: un hombre etc.

etc., imagina

los anuncios en la calle y en la tele y la radio

internet (¡!)

la enloquecedoramente atractiva

historia que te podría vender —y bueno

hace rato que dejé de trabajar en ese lugar

supongo que ya no

puedo decir yo

soy el hombre

entonces

 

 

 

 

4.

entonces:

¿este es mi sonido real

o únicamente lo he hecho sonar en público? —P. ej.

cabría pensar si

allá afuera lo ejecutado por Yo no sea

sino lo dicho acerca de su yo real

la verdadera persona

era alguien diferente

el yo que va a casa y

ve televisión hace ruido en el baño y             va al cine y

después baila y socializa y toma

el mismo camino de vuelta

ese era el verdadero él

diferenciado por uno de los extremos de la chapa

yo resulta

de lo más natural porque

todo

incluyendo a cualquiera podría ser hecho real

con solo nombrarlo estaba pasando               como siempre debió ser es el eco de los actos que describe aunque en verdad no muestra todos los aspectos de las cosas, te digo, hace

todo lo contrario

reserva para ti

un margen

de indefinición

 

 

 

 

 

 

5.

las puertas tienen dimensiones estándar:

203 cm de alto x 62 cm de ancho

 

doy un paso fuera

 

también pueden medir 72, 82, 92 cm

los objetos

y yo cruzamos a lo largo de anchuras intercambiables

sin transformarnos en el camino

 

a decir verdad

en cuando los músculos se estiran demasiado

 

es entonces que

[el dolor]         describe la acción sin ser capaz de acercarse

a la voz

 

como si el acto

de salir diera forma a una constelación de titubeos

 

doy un paso fuera es dar un paso: poco o más cerca de la puerta

 

: ahora

iré al jardín

 

 

 

 

 

6.

una proyección no puede conducir directamente a otra:

llego a un punto muerto. hasta ahora he tratado de seguir un rumbo                                      marcado por la necesidad de que lo escrito tenga como meta poseer el                                    aspecto de lo que está escrito, tomando en cuenta o a pesar de la intuición,                            o dicho de otro modo siguiendo una serie de elecciones alrededor de una                              idea fija que atraviesa tanto mi vida cotidiana como mi intención de                                      exponerlo. y pienso: una forma escinde al que dice, impostura-artificio,                                  aquí y al otro, ese de más allá, real. digamos: nos separa. pero no hay                                      pensamiento excepto a través de este lenguaje. aun cuando no quisiera, la                              llamada “escritura automática” está condicionada por los andamios fuera                            y dentro de mí, por la percepción acerca de […]. por otro lado, si la forma                             es lo que le da sentido a la intención, hasta dónde no es frenada por “solo                             quiero dejarlo salir” o por las condiciones climáticas de la habitación y la                             puerta cerrada, el hoyo desde donde veo el jardín al que no he salido y                                   donde me gusta tomar la merienda, etc. dicho todo lo anterior surge una                               pregunta: ¿es posible continuar? sí, es seguro que sí, pero decirlo, intentar                           entenderlo es algo, un descubrimiento individual pequeñísimo, sin nada                       

                                               que decir y decirlo

                                               como tú lo necesitas, como si

                                              balbuceara y en el acto

                                              escuchara lo que es compartido

 

 

 

 

 

 

7.

“el agujero creció para ocupar el nombre de la voz”

esta es una oración que se contiene a sí misma

 

no es silenciosa

al contrario, es capaz de hacernos sentir

a un nivel profundo el hecho de que

 

a pesar de sus intenciones retóricas

“el agujero creció

para ocupar el nombre de la voz”

se contiene a sí misma

 

no es silenciosa a pesar de sus intenciones

retóricas “el agujero creció

para ocupar el nombre de la voz” no es algo que podamos

 

poseer como la intraducible medida

en centímetros del espacio vacío entre la pared y el piso “el agujero

creció para ocupar

 

el nombre de la voz” se detiene a sí misma

y aunque no puedas asegurarlo podrías reconocer algo familiar

si te concentras lo suficiente

“el agujero creció para ocupar el nombre de la voz”

resulta de fácil entendimiento

 

 

 

 

 

8.

 

puerta

 

 

 

 

9.

                              lo que quiero es que supieras lo que he y así no tendría

                              nunca que intentar decirte lo que deseo

                              entre nosotros y pudieras

                              entonces saber de mí lo mismo que sé

 

 

 

 

 

10.

insistencia

: sí, y entre cada pausa la sensación —

no comprobable— de que todo este momento

puede llegar a ser habitado por alguna

variable de la misma

voz privada

 

—p. ej. mono legendario

discípulo del próximo Bodhidharma

la rueda           la iluminación             puercos mágicos                     demonios y un gran

número de apropiaciones culturales               etc.—

 

suscita incomodidad

digamos que eso fue un hallazgo

 

e hipotéticamente

el tope de la puerta como un huevo de piedra deslizándose hacia ese momento de

privacidad

dice                 no

 

 

 

Andrés Paniagua. 

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