Versos de salón en el after, cincuenta y dos años después. Maricela Guerrero.

 

 

La poesía no molesta a nadie

Y la fucsia parece bailarina

Nicanor Parra

 

 

 

Versos de salón[1]* fue publicado en 1962 por la editorial Nascimento, que en 1917 fundó Carlos George-Nascimento para promover la creación literaria chilena. Seis años después publicó Desolación de Gabriela Mistral y Crepusculario de Pablo Neruda. En 1954 puso en circulación los Poemas y antipoemas. La editorial paró máquinas y cerró puertas en 1986, esa fiesta se fue con su música a otra parte.

Versos de salón  se publica entonces en el salón de las letras chilenas, ese mismo en donde bailaban un par de premios Nobel, y los reconocimientos a una forma de concebir la poesía moderna —hasta cierto punto pedagógica y aleccionadora—, en la que el sujeto lírico suponía una envestidura que lo elevaba a la cátedra desde donde impartiría un saber: el gran conocimiento de la palabra sagrada.

Versos de salón reacciona contra esas formas establecidas un poco desde la contra, pero no las cancela ni restringe sino que las desbarata para proponer o rasgar huecos desde dónde meterse en otras camisas de once varas. En Versos de salón Nicanor Parra simula subir a la cátedra, hace como que va a dar una lección inaugural, y sí, parece que sí está dando los lineamientos de una poética novedosa; la gran tirada es que al hacerlo dinamita la cátedra o la tira por la borda del carrito de la montaña rusa. Ya con las virutas de la cátedra desperdigadas por el salón, solo queda pensar que el próximo “iniciado”, “poeta” o “gurú” que pretenda subirse a dar lecciones inaugurales desde ese tiradero, sin un poco de ironía y conocimiento de causa, se verá menos que ridículo; perderá su tiempo, se la pasará regañando, haciendo cánones, dictando conferencias, reclamando, levantando quejas, ¡pura amargura pura de la forma perdida!, ¡ah, melancolía y malestar!

Versos de salón es una fiesta en la que bailan momias, cadáveres embalsamados:

 

Varias momias se sientan a la mesa

Unas momias ofrecen cigarrillos

Una momia parece que bailara.

 

Una momia más vieja que las otras

Da de mamar a su niño de pecho.[2]

 

Esta fiesta medio macabra se inicia con una declaración concreta: el nombre de dios es un problema personal: el lenguaje, la creación y los medios para componer poemas, también[3].

Y me imagino esta cándida escena:

—Anda mijito, dile ‘una poesía’ a tu tía solicita la madre frente a la distinguida concurrencia con el Álbum del declamador universal en el regazo.

El chiquillo lee:

 

Dícese que el cadáver es sagrado,

Pero todos se burlan de los muertos.

¡Con qué objeto los ponen en hileras

Como si fueran latas de sardinas![4]

 

          “Tres poesías y la fucsia parece bailarina”

 

Me parece que algunos de los tópicos más caros a esa poesía moderna hasta cierto punto aleccionadora serán dinamitados por Parra en el poema “Tres poesías”.[5] Se terminaron las contemplaciones con las “poesías” que son el principio de esta poética en negativo, poética en montaña rusa; poética que sigue gravitando dentro del salón pero que abre huecos, reformula ventanas y deconstruye entradas y salidas hacia los jardines, balcones y terrazas, donde continuará la fiesta.

 

Poesía uno: de la originalidad

 

Ya no me queda nada por decir

Todo lo que tenía por decir

Ha sido dicho no sé cuántas veces.

 

Con esta “poesía” Nicanor Parra pulveriza los mitos de originalidad, vanguardia y novedad para dar pie a otras concepciones sobre la manera de componer poemas: apropiaciones, reescrituras, documentaciones, escritura sin escritura, entre otras formas que pululaban en los ambientes literarios de la época y que hoy cuentan ya con un corpus generoso de poesía indócil, esa que reverbera poniendo a bailar cadáveres o zombis.

¿A usted le incomoda cuando un poema le recuerda a otro poema que le recuerda que insiste usted en encontrar el santo grial de la pureza y la originalidad?

 

Poesía dos: de la certeza

 

He preguntado no sé cuántas veces

Pero nadie contesta mis preguntas.

Es absolutamente necesario

Que el abismo responda de una vez

Porque ya va quedando poco tiempo.

 

 

Se escribe en un tiempo y en un lugar, el poema establece relaciones con un espacio que transcurre, que cambia y no hay respuestas: hay preguntas y momias bailando; luego las momias son cadáveres, ahora son zombis. Mutabilidad es la constante que el matemático percibe, salvo ese transcurrir en el que unos eventos se suceden y sustituyen a sujetos y espacios como en el poema “Noticiero 1957”:

 

 

 

La policía mata por matar.

Nicolai despotrica contra Rusia

Sin el menor sentido del ridículo:

San Cupertino vuela para atrás.

 

La mitad del espíritu es materia.

 

[…]

La derrota de Chile en el Perú:

El equipo chileno juega bien

Pero la mala suerte lo persigue.[6]

 

 

La materialidad se agota, se desvanece, esa es la certeza. Ya hubo quien lo dijo antes, ¿Catulo? Todo es caduco e incierto. ¿Quiere certezas? Consuma infomerciales, consulte la más reciente bibliografía de autoayuda. ¡Pare de sufrir! ¿Quiere abrevar en la fuente de las verdades eternas e inmutables? ¿Beber del manantial de la poesía pura?

 

 

 

Poesía tres: al final te mueres

 

 

 

Solo una cosa es clara:

Que la carne se llena de gusanos

 

 

La muerte del amigo, la juventud que se va y las rupturas son eventos que arrojan a reconocer la propia materialidad, la finitud; y ese saber tan personal y tan colectivo a la vez, es ciencia, conocimiento que aclara y abre huecos para meterse en otras camisas de once varas o seguir componiendo poemas donde la fucsia parece bailarina.

¡Brindemos, pues, que el saber y la risa se confunden!

 

 

 

En resumidas cuentas

Solo nos va quedando el mañana:

Yo levanto mi copa

Por ese día que no llega nunca

Pero que es lo único

De lo que realmente disponemos. [7]

 

 

 

Maricela Guerrero

 

Este artículo apareció en “Letras Libres”, agosto 2014.

 

* Todas las referencias a los poemas, provienen de Obra gruesa, Chile, Editorial Universitaria, 1969; que puede descargarse aquí.

[2] p.92

[3] P.83

[4] P. 137

[5] P.108

[6] P. 133.

[7] P.141

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